LANZAN LA CORRIENTE DE LOS QUE AMENAZAN CON IRSE DE LA UCR
Quedarse en el radicalismo o romper para plegarse a una coalición competitiva que desafíe la hegemonía peronista. Es el dilema que dejó planteado ayer un pelotón de intendentes bonaerenses al lanzar desde esta ciudad una corriente de oposición al férreo liderazgo provincial de Federico Storani y Leopoldo Moreau.
“No nos tiene que ganar la melancolía. El partido radical es hoy mucho menos que el radicalismo que hay en la sociedad”, afirmó el orador de fondo, Gustavo Posse, referente principal del naciente Movimiento de Apertura y Renovación. Con esa definición, el intendente de San Isidro —hijo de su antecesor en el cargo, el fallecido Melchor Posse— sembró el terreno para una posible migración a corto plazo.
De hecho, Posse y los otros 18 jefes municipales que se congregaron en la capital del cemento emplazaron al Comité Bonaerense a aplicar un giro copernicano en el rumbo partidario en setiembre, fecha de la Convención Provincial. De lo contrario, estarían dispuestos a buscar otros aires, para armar un frente electoral con ex radicales que marcan bien en las encuestas.
La amenaza más cierta del grupo, según pudo comprobar Clarín, es la de apoyar en el 2005 la candidatura a senador nacional de Ricardo López Murphy. Con menos entusiasmo, algunos mencionaron la posibilidad de tender puentes hacia el sector progresista de Elisa Carrió.
La actitud suena desafiante hacia el oficialismo, que apunta a presentar lista propia, encabezada por Margarita Stolbizer, jefa de la conducción provincial. “Tenemos experiencia de gobierno y la audacia necesaria para promover los cambios”, indica el documento fundacional de los autotitulados “rebeldes”.
No es una amenaza menor, si se tiene en cuenta que fue emitida ayer por casi la mitad de los 43 intendentes radicales, con la adhesión de un puñado de legisladores y dirigentes locales, más dos caudillos de la vieja guardia: Juan Manuel Casella y Pascual Cappeleri. Algunos adherentes, de todos modos, expresaron sus “reservas” con la estrategia rupturista. “Prefiero pelear adentro”, dijo el diputado Cappeleri.
La vía de un posible acuerdo con Murphy ya fue motivo de tanteos con el ex ministro delarruista. Y no se descarta, según charlas informales sostenidas durante el acto realizado en el club Pueblo Nuevo de Olavarría, que esa negociación avance hacia la proyección de Posse como candidato a gobernador en el 2007.
Tres vertientes dieron origen a la nueva corriente: el possismo, el casellismo y disidentes del storanismo. Más el plus alfonsinista de Enrique García, el veterano intendente de Vicente López. Los otros jefes municipales presentes fueron el anfitrión, Helios Eseverri (cinco veces electo) y sus colegas de Junín, Pergamino, Yrigoyen, Bolívar, 25 de Mayo, Puán, Villarino, Pellegrini, Punta Indio, Navarro, Arrecifes, Salliqueló, Pringles, Guaminí, Daireaux y Lamadrid.
Una maratón de oradores arremetió contra los jefes partidarios. Los tildaron de “intolerantes” , “fraudulentos” y de hacer “pactos financieros con el duhaldismo”. Según Posse, “en estas condiciones no vale la pena pelearles la interna”.
Este contenido no está abierto a comentarios

