LANZAN MEDIDAS PARA CONTROLAR LAS EXPORTACIONES DE CARNE
El Gobierno redobló la apuesta en la pulseada que mantiene con algunas entidades del campo que se negaron a firmar un acuerdo para mantener quieto por un año el precio de la carne. La ministra de Economía, Felisa Miceli, anunció ayer la creación de un Registro de Operaciones de Exportación, donde deberán inscribirse los ganaderos cada vez que quieran vender carnes en el exterior. A la vez, dejó abierta la posibilidad de aumentar los impuestos (retenciones) a las exportaciones del sector si continúa subiendo el precio en el mercado interno.
Miceli hizo el anuncio en la Casa Rosada. Fue después de una reunión que mantuvo con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández. No estuvo el presidente Néstor Kirchner, quien se fue a pasar el fin de semana a Santa Cruz, aunque sigue de cerca todas las alternativas sobre la puja con los ganaderos.
“Hoy estamos anunciando esta medida que crea un registro de exportadores de carne para obtener un permiso de exportación por operación, que se pondrá en vigencia inmediatamente. De esta manera se podrá articular la demanda internacional con la demanda interna, garantizando el abastecimiento a precios compatibles con los bolsillos de los argentinos”, explicó la ministra al formular el anuncio.
Miceli enfrentó sola las cámaras en la sala de conferencias de la Casa Rosada. Habló durante unos 10 minutos y luego respondió las únicas dos preguntas que le hicieron. A diferencia de otras ocasiones, sonrió menos que lo habitual y se mostró más severa en sus expresiones. Más tarde, desde su entorno dejaron trascender que “hay mucha bronca con la actitud de los ganaderos”.
Más allá de este enojo, la ministra resumió las razones técnicas que decidieron al Gobierno a crear el Registro de Exportadores de Carne: “Nosotros sabemos que el precio de la carne aumentó desde la devaluación hasta el presente un 165 por ciento; los precios minoristas nivel general, que es el promedio de precios de toda la economía, aumentaron el 74 por ciento. O sea que el precio de la carne aumentó más del doble que el índice general”.
Además, explicó que “la demanda interna de carne aumentó de un consumo de 55 kilos por argentino a un consumo de 65 kilos por argentino. Y la demanda internacional aumentó de 500 millones de dólares en el año 2003 a 1.400 millones prácticamente en el año 2005”.
También cuestionó al sector ganadero por el nulo incremento del stock de animales en las últimas décadas, dato que los productores usan como argumento para explicar la suba de la carne por presión de la demanda: “Parece ser que el sector en 30 años nunca encontró algún plan económico que le viniera bien para elevar la inversión”.
La disputa entre el Gobierno y el sector ganadero estalló el lunes por la noche, cuando siete entidades de la cadena productiva, lideradas por la Rural y CRA, tacharon sus firmas de un acuerdo de precios. Lo hicieron descontentos por la negativa del Gobierno de fijar una fecha de eliminación de las retenciones. Luego continuó con acusaciones cruzadas entre el propio Presidente y algunos directivos de Carbap, que integra CRA. Kirchner los acusó de ser “avaros” e “insensibles” por no reducir el precio de la carne en el mercado interno. Y la vicepresidenta de Carbap, Analía Quiroga, retrucó que “lo que no tiene el Presidente es materia gris, porque si la tuviera tendría memoria”, sobre el aporte del campo a la economía argentina.
Pese a la intensidad del enfrentamiento, ayer hubo un ingreso récord de hacienda en el Mercado de Liniers, que se tradujo en bajas de hasta 7 por ciento en los precios. Sin embargo, los dirigentes rurales se quejaron por la aplicación del registro de exportadores y volvieron a amenazar con un paro de tranqueras cerradas, que limitaría el ingreso de ganado a Liniers y podría hacer subir nuevamente los precios.
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