LANZAN UN PLAN PARA REVITALIZAR LA CIENCIA
Dentro de unas horas, ante una audiencia integrada mayormente por investigadores, el presidente Néstor Kirchner anunciará la puesta en marcha, mediante un decreto, de un programa de reasignación de recursos que buscará revitalizar el sistema científico nacional.
Entre otras cosas, informaron altas fuentes del Gobierno, la medida contempla la incorporación a la planta estable del Conicet de 1400 nuevos becarios de formación doctoral y posdoctoral, y de 550 investigadores asistentes.
Además, en un intento de retener el talento científico-tecnológico en el país y de disminuir la edad promedio de la institución, dispone aumentos de hasta un 40% para los sueldos de los científicos a lo largo de todo el escalafón, y en mayor proporción para los jóvenes.
Con el ingreso de los nuevos contingentes de científicos, los becarios de formación doctoral pasarían de 1682 a 2732, lo que representa un aumento del 62 por ciento.
En el caso de los becarios de formación posdoctoral, se sumarían 350 a los 419 con que cuenta actualmente el organismo. Pasarían a ser 769 (un aumento del 84%).
Además, se sumarán 550 investigadores asistentes a los 455 que existen en la actualidad, es decir, un aumento del 121% en el escalafón más joven de la institución.
El monto total de la inversión que se destinará a este programa de jerarquización de la actividad científico-tecnológica alcanza los 42.915.844 pesos. La cifra surge de una reasignación de fondos propios del Conicet, a los que se suman entre siete y diez millones de pesos extras provistos por el gobierno nacional.
Momento crítico
La medida llega en un momento crítico en cuanto a la disponibilidad de profesionales idóneos para mantener la subsistencia del sistema científico local, tanto en números absolutos como en lo que respecta a la edad promedio que alcanza los 50 años en el Conicet y que, con las nuevas incorporaciones -que rondan los 32 años, en promedio- descendería a 47.
Según un documento del Diálogo Argentino, hasta ahora un investigador joven con título de doctor -que se obtiene por lo menos tras diez años de estudios de grado y posgrado- y con formación posdoctoral -dos o tres años más en el país o en el exterior y trayectoria reconocida- sólo podía aspirar a una remuneración apenas un 10% por encima del ingreso que define la línea de pobreza en el país.
La generación intermedia
Los científicos de la generación intermedia se encuentran en una situación apenas mejor luego de varios años de servicios.
A partir de la puesta en práctica del nuevo programa, el sueldo básico de los becarios de formación doctoral (se toman promedios nacionales) pasará de 726 a 1166 pesos. El aumento, de 440 pesos, alcanzará el 61 por ciento.
En el caso de los becarios posdoctorales, los sueldos pasarán de 952 a $ 1302 (un ascenso del 37 por ciento).
Los investigadores asistentes pasará de 1000 a $ 1440 (44%); los investigadores adjuntos, de 1600 a $ 2032 (27%); los investigadores independientes, de 2200 a $ 2530 (15%); los investigadores principales, de 3000 a $ 3300 (10%), y los investigadores superiores, de 3600 a $ 3800 (6 por ciento).
Para el personal de apoyo, el aumento consistirá en una suma fija de entre 150 y 200 pesos.
Para llevar adelante este programa, el Conicet privilegió ciertos renglones de su actividad y desplazó fondos que había dispuesto para sus institutos y subsidios, pero recibió del Gobierno un trato equivalente.
Trato equivalente
Según el documento del Diálogo Argentino, el sistema científico viene sufriendo golpes repetidos desde hace más de una década.
Varias veces se limitó el ingreso de nuevos becarios e investigadores y -a pesar de su formación específica- se los equiparó con el personal administrativo del Estado, para el que rige la inhabilitación del título para el libre ejercicio de la profesión.
Por otro lado, muchos investigadores deploran las distorsiones que los manejos de todo ese tiempo introdujeron en sus sueldos, ya que -dependiendo de la zona en que se trabaje- las remuneraciones pueden multiplicarse varias veces para la misma tarea.
La Argentina invierte alrededor del 0,42% de su PBI en la actividad científica, a diferencia de países como Japón en los que ese indicador ronda el 3%. La producción científica local por habitante es entre dos y tres veces superior a la de países como Egipto, Venezuela o México, aunque diez a quince veces menor que Finlandia o Israel. En cuanto a la producción de patentes por habitante, poseemos un número similar al de Brasil, Bulgaria o Chile, pero trescientas veces menor que el de Finlandia o Israel.
Muchos jóvenes científicos eligen emigrar a los Estados Unidos y Europa, donde cuentan con más fondos para sus investigaciones y retribuciones incomparablemente más tentadoras.
En ese sentido, esta medida constituye un gesto sin precedente cercano para comenzar a movilizar la mayor riqueza del sistema científico nacional: sus propios investigadores.
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