LANZARÁN UNA CAMPAÑA PARA PROTEGER EL ARBOLADO PÚBLICO
Teniendo en cuenta la proximidad del Día del Árbol, que se celebra el cuarto viernes de agosto, y con el fin de organizar una campaña de educación ambiental referida a la protección del arbolado público, el secretario de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable, Dr. Marcelo Terenzio, se reunió con integrantes del Colegio de Ingenieros Agrónomos.
Participaron del encuentro el vicepresidente de la entidad, Alberto Bianchi, y el presidente de la comisión de arbolado público, Ricardo Bochinfoso.
La campaña consiste en la distribución masiva de afiches en escuelas, edificios de organismos oficiales y privados, organizaciones intermedias, medios de difusión, municipios y comunas, referidos a esta temática. Además, se capacitará a profesionales y personal técnico encargado de la atención del arbolado público en los municipios y comunas.
La Secretaría de Medio Ambiente es el organismo que tiene las atribuciones para mantener convenios con los gobiernos locales para la delegación de facultades en esta materia, los cuales están obligados a presentar anualmente su plan de poda o extracción en su jurisdicción para ser aprobado y autorizado por el organismo oficial para su ejecución.
La Dirección General de Recursos Naturales de la mencionada cartera tiene como objetivo general enriquecer el arbolado público a fin de lograr una real toma de conciencia del rol que cumplen los árboles en el sistema ecológico urbano y rural, en el marco del cumplimiento de los principios establecidos por la Ley Provincial N°9004 y Decreto Reglamentario 0763/83.
Esta norma legal prohibe “la extracción y la poda del arbolado público”, entendiéndose por tal las especies arbóreas, leñosas u ornamentales plantadas en lugares destinados al uso público, y por poda, la sección de ramas que las separe definitivamente de la planta madre.
El arbolado público es aquel implantado en rutas, caminos y paseos, plazas, parques, lugares para acampar y en predios destinados a escuelas, hospitales y demás áreas de uso público provinciales, municipales y comunales.
POR QUÉ LA PODA ES PERJUDICIAL
El árbol es un ser vivo, en consecuencia toda poda puede considerarse como una agresión. El árbol situado en un medio al cual se ha adaptado poco a poco, desarrolla una copa acorde a la alimentación que le puede proporcionar su sistema radicular y va formando una estructura bastante sólida para resistir condiciones excepcionales.
Muchas personas creen que la poda beneficia a los árboles pues sostienen que después de realizada, crece con más vigor. Ello no es así. El crecimiento de numerosas ramitas y largos varillones es una reacción de la planta para tener suficiente parte aérea que le permita elaborar las sustancias que envían las raíces y sirven de alimento a toda la planta. Es necesario mantener el equilibrio entre el sistema radicular y el sistema aéreo. Cualquier intervención sobre una parte del vegetal, repercute sobre la otra.
En consecuencia, una poda importante lleva consigo la muerte de una parte de las raíces, compromete el desarrollo de la planta, se disminuye su vigor y acorta la vida.
Además, la poda produce heridas que posibilitan el ataque de enfermedades, hongos, insectos y otros agentes destructores de la madera, porque al realizar una herida se destruye una parte del tejido protector constituido por la corteza y el ataque de los hongos es el más mortífero.
Todo corte de más de 3-5 cm puede ocasionar que se pudran los tejidos arbóreos por su exposición a la intemperie. Esta pudrición puede afectar a todo el interior del tronco y las ramas, constituyendo un medio favorable para el desarrollo de enfermedades y la acción de organismos destructores de la madera.
Desde el punto de vista estético también es perjudicial la poda ya que cada especie tiene una forma natural característica residiendo en ella su belleza y la que aporta al medio donde se lo planta. En consecuencia, cualquier operación que afecte esa forma, sobre todo cuando se realizan podas extremas reduciendo al árbol a su tronco y algunos muñones, no sólo es un atentado contra el árbol disminuyendo su valor estético, sino además el de su entorno.
El principio que se sostiene es no podar tratando de elegir las especies adecuadas para el espacio disponible. Hay casos en el arbolado público de especies que fueron plantadas hace muchos años en que no se tenían en cuenta ciertas condiciones técnicas para su implantación.
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