"Las acciones de Thatcher no eran bien vistas en mi círculo"
No hay nada menos interesante para la sociedad hoy, para sus modos consumistas, que una vieja.” Así define Meryl Streep uno, de los tantos, atractivos que la llevaron a su rol como Margaret Thatcher en La Dama de Hierro, film sobre la famosa figura política británica dirigido por Phyllipa Lloyd, que anduvo popeando con Streep en Mamma Mia! (2008), el musical de Abba. Extraño. Streep, nominada hoy al Golden Globe y muy probablemente ¡por vez 17! a un Oscar por este rol, considerada “la mejor actriz americana viva” (al menos así la definió la Vogue en su tapa de diciembre, donde se convirtió, con sus 62 años, en la chica Vogue de mayor edad de la historia), piensa a la Thatcher no tanto en términos políticos –lujos del Primer Mundo– sino en términos de feminismo (aunque la primera ministra sólo tuvo una mujer en su gabinete y mandó al carajo al femenismo en el ’82): “Desde muy temprano en su carrera tuve conocimiento sobre su actividad y, aunque muchas de sus acciones no fueran bien vistas en mi círculo, impresionaba que fuera una mujer. Creo que siempre se le guardó una bronca especial, antes que por sus medidas, por ser mujer. Esta película realmente llegó a mi lado feminista”. ¿Meryl Streep defiende a la primera ministra que posee, al menos, en la memoria argentina, entre otras medidas cuestionables, su iniciativa en la Guerra de Malvinas? “Suena extraño. Pero con cualquier personaje que interpreto considero que nos conocemos recién cuando lo actúo. Es fácil poner un bracito de distancia y juzgarlo. Obvio, se puede juzgar las políticas, las acciones y los resultados. Pero vivir en ese cuerpo es otra cosa. Porque sólo así uno reconoce sus fracasos, y no tengo duda de que ella reconocía los suyos.” ¿Reconocer? “Sabía estaban”
Esa visión de Streep, la actriz que ha sabido jugar con ese título de “mejor actriz norteamericana viva” (¿cómo?: sabe coquetear con ser Cruela de Vil, como en El diablo viste a la moda, como con tomarse recontraenserio roles como aquel que la hizo famosa en Kramer vs. Kramer; sabe cuándo reírse de sí misma: “No puedo reír y respirar al mismo tiempo”, sostuvo respecto de su monalisesco sonreír), que se aferra a Thatcher desde el feminismo, en un film que narra tres días en la vida de Thatcher post muerte de su marido a causa de la demencia, sorprende. O no tanto. Streep no sólo es activista respecto del consumo de comida orgánica sino que es la voz del National Women’s History Museum (sostiene: “La historia, la nuestra al menos, ha sido, como siempre, escrita por los hombres. Hay nombres que siempre quedan relegados, que viven de forma subterránea. Hay cosas que debería haber aprendido en el primario de las que recién tomé conocimiento a los 60. No debería ser así”). Y da un ejemplo de la fuerza que ve en la Thachter: “Cuando Nora Ephron (N. de R.: la directora de Tienes un e-mail y guionista de Cuando Harry conoció a Sally) vino por primera vez a Nueva York e intentó conseguir trabajo como guionista, dijeron: “No hay mujeres guionistas, quizá puedas ser tipeadora. Y eso no fue hace tanto tiempo. Entonces, ése es el mundo al que entró Margaret Thatcher y llegó a la cima, y eso es extraordinario”.
¿Qué fue lo difícil de hacer de la Thatcher? “No es ‘hacer de’ alguien. Es encarnarlo.” Aun así, había una dificultad básica para Streep, incluso considerando su lugar en la realeza de Hollywood: es una actriz americana, casi americanísima, nacida en Nueva Jersey, interpretando a un símbolo, bien o mal, británico hasta la médula, alguien que fue definido por François Miterrand (alguien que tuvo que darle los códigos de lanzamiento de misiles franceses que tenía Argentina a la Thatcher bajo la amenaza de: ‘Los códigos, o tiro una bomba nuclear’) como la dueña de “los labios de Marilyn Monroe y los ojos de Calígula”. La directora del film, Lloyd, sostuvo: “Mi primera provocación fue hacer una película sobre Margaret Thatcher y la otra fue poner a una actriz estadounidense en el papel. ¿Qué va a pensar Inglaterra?”. ¿Cómo vivió esa contradicción Streep? “No tuve tiempo de sentarme y pensar en ello. Me acuerdo de aterrizar en Londres y darme cuenta de que nos quedaba una semana de ensayos. No venía muy preparada porque había tenido una Navidad y un Año Nuevo espantosos (mi marido, Don Gummer, tuvo que someterse a unas operaciones bastante importantes y una amiga murió justo en esos días). Así que me encerré una semana entera, sola, me pasaban mensajes por debajo de la puerta. Y me dio la sensación de que ese foco absoluto, esa concentración impresionante, ese sentir que había que estar muchísimo más preparada que el resto me acercó mucho a su mundo. Estaba agotada pero lista cuando arrancamos.”
¿Pero el choque americano-británico? “La tensión en el set era muy palpable. Pero lo que me motivó, y creo es la esencia del asunto, es que sentirme una extraña debe reflejar en cierto punto la sensación de alienación de Thatcher. No sólo tuve que prepararme, tuve que crear un acento del que carezco.” Streep ha hablado con acento irlandés, australiano, sureño, ¿cuál era la importancia de capturar el tonito Thatcher? “Al verla en videos, se nota que Thatcher cambiaba su voz, que poseía diferentes tonos para diferentes situaciones. Pero no usé un coach de voz. Su voz cambió sobre todo cuando se convirtió en líder del Partido Conservador. Así que tuve que crearme dos voces de Thatcher distintas. Capturar cómo habla alguien es, directamente, capturar la esencia de esa persona.”
En Inglaterra, el film fue recibido de forma polémica. La crítica de Times Out London sostiene: “Esperábamos un film sobre Thatcher, y la película termina siendo una película sobre Streep haciendo de Thatcher”. Streep sostiene: “Es lógico que haya polémica, y tampoco hay que olvidar qué puede pensar ella viendo el film. Pero es algo que nos fascina: y es la vida de este tipo de personas. Cada cual entonces sabe qué hacer, cómo leer, qué no querer de un biopic. Son historias de líderes que pasan a través de uno. Discutirlas porque deberían ser de una forma u otra niega que se puede encarar de muchas formas una figura así”.
“No conoci a Thatcher”
¿Qué cree Streep que pensará la Thatcher del film? “No creo que le importe mucho. Digamos que ya tuvo su entrenamiento en estar bajo presión y no creo que esto se acerque a eso.” ¿Conocío a Thatcher? “No, no la conocí. Pero la vi una vez en una charla en público. Supuestamente, iba a durar una hora y, nos dijeron, habría media hora, y nada más, de preguntas y respuestas. Finalmente, respondió preguntas durante una hora y media. A medida que hablaba, se soltaba y concentraba. Me impresionó cuán en control estaba de todo, de toda la situación. Y otra cosa que me sorprendió de verla fue descubrir cuán hermosa es.” ¿Qué cambió después de haberla interpretado? &l
dquo;Cuanto más supe de ella, más cambiaba mi punto de vista. Sobre todo porque me impresionó la potencia física, mental, espiritual que llevaba cada día. Admiro como mujer sus logros. Eso no quiere decir que esté de acuerdo, o baje la guardia.” Streep le dedica un homenaje extraño: dice que Thatcher es un ícono gay. “Lo acabo de descubrir hace poco. Hay shows donde hacen arias de todas mis películas. No tuve el coraje de ir. Pero seguro que es muy pero muy divertido.”
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