LAS ALARMAS COMUNITARIAS Y SU EFECTO MULTIPLICADOR
Hace dos semanas, un sector de Villa Setúbal inauguró -simulacro por medio- el sistema de alarmas comunitarias. Una bocina conectada con un cableado que desemboca en un pulsador en el interior de cada casa es la nueva alternativa de seguridad a la que recurrieron los vecinos del barrio.
En un principio sólo tres manzanas decidieron apostar a esta iniciativa para prevenir los frecuentes delitos contra la propiedad que venían sufriendo, pero “desde que lo inauguramos ha tenido un efecto multiplicador fenomenal”, aseguró María Rosa Chiaraviglio, vecina de la zona e integrante de la asamblea barrial de Guadalupe.
El sector está comprendido por las calles Antonia Godoy hasta la Costanera; Pedro de Vega y Ricardo Aldao, y están por incorporarse otras dos manzanas sobre Angel Cassanello.
“Al día siguiente de que hicimos el simulacro para inaugurar las alarmas me empezaron a llamar para interiorizarse de su funcionamiento y para colocarlo”, comentó María Rosa. Algunos incluso ya compraron el sistema y le pidieron la cadena telefónica “que es el alma del sistema”.
Afortunadamente, todavía “no lo hemos puesto en práctica, por lo que consideramos que está dando un resultado óptimo”.
Antes de colocarlo, en sólo una semana fueron asaltadas cinco viviendas de la manzana comprendida por las calles Pedro de Vega, Antonia Godoy, Ricardo Aldao y Patricio Cullen. En la mayoría de los casos se encontraban las familias en el interior.
“Después de semejante susto empezamos a movilizarnos para colocar las alarmas”.
Otras experiencias
Mauricio Gregoret, del equipo de juntas barriales de la Subsecretaría de Seguridad Pública de la provincia, explicó que “a principio de año nos reunimos con la Asociación Parque Federal y los vecinos contaron los problemas que tienen en el barrio”, por eso “le propusimos la implementación de alarmas comunitarias, que está funcionando bien en otros sectores”.
Los tres que las colocaron el año pasado (Judicial, Loyola Norte y Centro de Santo Tomé) “bajaron drásticamente el delito, casi a cero”, aseguró. A principios de 2004 se sumaron Chalet, Fomento 9 de Julio, Sargento Cabral, San Roque, Villa Dora y el reciente Villa Setúbal. Próximamente hará lo propio un sector de Candioti Norte y otro de General Belgrano.
El proceso
El sistema de alarmas comunitarias se activa cuando un vecino detecta alguna conducta extraña y da el alerta por medio de la bocina que tiene en su hogar. Esto desencadena la activación de las del resto de los vecinos, que a su vez ponen en funcionamiento una cadena telefónica. Se comunican con la comisaría y al mismo tiempo, se llaman entre ellos para ver qué está sucediendo.
“Pasado aproximadamente un minuto, apagan su alarma y dejan encendida la que inicialmente se activó (que es el que tiene la noticia del hecho)”, explicó Gregoret que es para que “cuando arribe el móvil policial al lugar sepa dónde dirigirse”.
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