LAS EMPRESAS DE MEDIA DISTANCIA YA ADELANTARON QUE NO PAGARÁN EL AUMENTO EN LOS SUELDOS
Las empresas de transporte santafesinas de media distancia tomaron la decisión de liquidar los salarios de mayo sin el aumento del 30 por ciento otorgado por el gobierno nacional hasta tanto llegue de Buenos Aires un subsidio como el que lograron sus pares de Capital Federal para compensar los mayores costos.
Por ahora, las transportistas urbanas no se sumaron a la medida, pero los gremios que nuclean a los trabajadores del sector ya están en estado de alerta y esperarán a ver qué ocurre tras el quinto día hábil del mes, el plazo para el depósito de los sueldos, para tomar medidas.
Roberto Carusso, el titular de la Cámara Empresaria Multimodal de Pasajeros (Cetramp), fue quien anunció ayer la medida de las empresas interurbanas y hasta anticipó que “la decisión indudablemente va a generar problemas con el sindicato y se van a interrumpir los servicios”.
El dirigente abundó que “la decisión que adoptó la cámara no es por capricho, sino por imposibilidad de pagar el aumento de sueldos sin una compensación del gobierno nacional”. Los empresarios insisten en que no se oponen al aumento, “pero como está planteada la situación va a ser muy difícil soportarlo”.
Según la Cetramp, las empresas del sector están trabajando al costo y, tras el aumento salarial, la rentabilidad será nula y no habrá fondos para garantizar el servicio. “Estamos buscando el apoyo del gremio, pero entendemos su posición y si se dispuso un aumento salarial es lógico que quieran cobrarlo, por lo que si no toman el servicio, guste o no, nosotros nos vamos a quedar parados”.
Al ser consultado por El Ciudadano, fuentes del gremio que nuclea a los choferes de media y larga distancia señalaron que están “en estado de alerta” y que van a esperar a ver qué ocurre el día del pago, pero –según dejaron trascender– podría haber medidas de fuerza y de protesta.
Con respecto al transporte urbano, el titular de la Cámara Empresaria del Transporte Urbano de Pasajeros (Cetup), Nelso Manenti, señaló que todavía no se sumarán a la decisión de sus pares de la provincia de no pagar el aumento, “una situación que, llegado el caso y de no mediar la llegada del subsidio nacional, quedaría en manos de cada empresa”.
La Unión Tranviarios Automotores (UTA) ayer continuó con su política de bajo perfil a la espera de la decisión que tomen los empresarios a la hora de pagar. Pero el tema lo siguen de cerca.
Manenti insistió en que la propuesta de la Municipalidad de que las empresas tomen créditos del Banco Municipal para pagar el aumento salarial no convence y no prosperaría. “No es una ayuda, sólo nos dijeron que hay créditos disponibles, pero a nadie le conviene endeudarse para pagar sueldos”.
Por su parte, Carusso aprovechó la situación para meter presión a la provincia. “O nos dejan aumentar la tarifa o nos subsidian”, resaltó. Fuentes de la Subsecretaría de Transporte de la provincia confirmaron el pedido de subsidio y aseguraron que pasaron el reclamo al Ministerio de Hacienda para que lo analice. No obstante, pocos creen que prospere. Con respecto al pedido de subir tarifas, puede “tener más espacio”, según una fuente de la cartera que pidió reserva, pero luego le bajó expectativas al decir que “es una decisión que difícilmente se tome en el mediano plazo”.
En rigor, la Cetramp ya venía pidiendo un subsidio provincial ante la falta de ayuda nacional. “El gobierno provincial está dispuesto a subsidiar con dos millones de pesos por año a una aerolínea rosarina que llevaría 100 pasajeros, mientras que a las empresas de transporte de media distancia –que mueven 300 mil pasajeros– no les dan nada”, se quejaron hace 20 días. Los transportistas se refieren al proyecto de un grupo empresario de armar una aerolínea regional, con base en Rosario, para atender la demanda de vuelos desde la ciudad a Córdoba y Buenos Aires, y entre Rafaela y Santa Fe, que demanda un subsidio de 3 millones de pesos que la Casa Gris analiza canalizar.
Una puja por la ayuda del Estado
La pelea de los transportistas pasa por lograr un incremento en el subsidio al gasoil para el transporte público (que hoy paga 82 centavos el litro, contra 1,50 peso en la venta libre) y en los aportes que el gobierno da directamente a las empresas del sector, entre 2 mil y 2.500 pesos mensuales por unidad. El aumento del subsidio a los transportistas porteños, que se reparte a través del Sistema Integral del Transporte Automotor (Sitau), está conformado con la recaudación del 18,5 por ciento aplicado a la venta de gasoil. Al quedar afuera, las firmas santafesinas dejan de percibir alrededor de dos millones de pesos mensuales, que es lo que recibirían con el anterior reparto.
La Nación decidió que los fondos del Sitau, que se repartían en 50 por ciento para los concesionarios de trenes y otro 50 por ciento los transportistas metropolitanos, ahora se distribuyan 30 por ciento y 70 por ciento, respectivamente. Pero ese incremento se destinará por ahora sólo para las empresas porteñas. De esta forma, Buenos Aires pasó a participar del 30 al 50 por ciento de ese fondo de subsidio, mientras que las empresas del resto país verán reducida su participación.
En el caso de Santa Fe los transportistas participaban con un 5,5 por ciento de ese fondo y venían reclamando que se eleve al doble, para equipararlo con el porcentaje de recursos fiscales que recibe la provincia en concepto de coparticipación. Pero entre los reclamos del interior figuran también los que tienen que ver con los cambios en la fórmula para repartir el subsidio. Hasta ahora se repartían dos mil pesos por unidad.
A partir de ahora, se toma en cuenta la cantidad de pasajeros y distancia, lo cual también contribuirá a una mayor concentración de recursos en Buenos Aires. Los porteños también lograron que el gasoil que compran a precio subsidiado baje de 82 centavos a 40 centavos por litro.
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