LAS EXIGENCIAS DEL SOCIALISMO
El jefe del bloque de diputados socialistas de la provincia, Antonio Bonfatti, salió a advertir ayer que su partido votará el proyecto que declara la necesidad de reformar la Constitución de Santa Fe siempre y cuando se cumpla con dos condiciones: que la elección de los convencionales no se haga a través de ley de lemas y que se modifique el actual sistema de representación parlamentaria. Si bien el PS es partidario de abolir la bicameralidad y reemplazarla por un único cuerpo que combine representación territorial y partidaria, su principal interés es que se modifique el sistema de mayoría automática o absoluta en la Cámara de Diputados. Con respecto al debate en torno a la autonomía municipal, sostuvo que el proyecto que gire el Ejecutivo “debe respetar lo que establece la Constitución nacional porque de lo contrario va a ser un engañapichanga”.
Al mismo tiempo que el ministro de Gobierno, Roberto Rosúa, entregaba el proyecto de reforma constitucional al gobernador, el jefe de la principal bancada opositora avisó que el socialismo tiene una lista de requisitos para que se incluyan en el mensaje del Ejecutivo.
Autonomía
Rosúa le dijo a El Ciudadano el fin de semana pasado que el proyecto de reforma constitucional que ahora está en manos del gobernador “contempla la autonomía municipal plena en el sentido que lo expresa la Constitución nacional”. Sin embargo, entre los partidos opositores flamea la desconfianza.
El socialismo pretende que los municipios grandes se hagan cargo de determinadas responsabilidades a la vez que la provincia habilite los recursos necesarios. Hasta ahí coincide con la idea de Rosúa. Pero las diferencias surgen en que para el PS “el municipio debe recaudar el dinero”, además de tener su propia carta orgánica.
Por ahora eso ni se cruza por las cabezas oficialistas a excepción de ceder el cobro de la patente automotor, para lo cual ayer el gobierno envió un mensaje a la Legislatura (ver aparte).
“Quiero ver si el proyecto oficial va a respetar lo que dice la Constitución nacional –desafió Bonfatti–, de lo contrario sería un engañapichanga. Y esto lo decimos conscientes de que aquellas ciudades y regiones más ricas deben aportar al equilibrio en el desarrollo de la provincia. En eso no hay inconvenientes; lo único que hay que hacer es establecer en la letra de la nueva Constitución cuáles son las posibilidades y obligaciones de cada uno”.
El jefe de la bancada socialista puso un ejemplo: “Supongamos que la ciudad se hace cargo de las escuelas, o de una policía local. En base a esas atribuciones se nos permite recaudar”.
Para aclarar cuál es la posición de Rosario en este debate, Bonfatti recordó que “el senador por el departamento La Capital (Juan Carlos Mercier) ha planteado en un artículo del diario El Litoral que Rosario se quería independizar, lo cual es una barbaridad. Rosario va a seguir contribuyendo al resto de la provincia. Pero el poder central no tiene derecho a manejar a ojo y antojo lo que queremos hacer los rosarinos, rafaelinos, venadenses o residentes de cualquier ciudad o pueblo de Santa Fe”.
Bonfatti pidió que se incluya lo que se conoce como “nuevos derechos” contemplados en la Constitución nacional. “Como mínimo se espera que se introduzcan los derechos consagrados en la reforma nacional y si es posible que se agreguen nuevos, pero es increíble que se pretenda dejarlos afuera”, sostuvo Bonfatti.
“Nuevos derechos” se les llama a figuras como la revocatoria de mandato, referéndum, plesbicitos, consulta popular, iniciativa popular, entre otras. Todas hacen a mecanismos democráticos de participación directa o semidirecta.
Además, Bonfatti dijo que “el socialismo quiere un poder legislativo unicameral” aunque su prioridad es que no persista “el sistema de mayoría absoluta o mayoría automática”. “Si una fuerza gana la elección por un voto de diferencia se lleva la mayoría absoluta. ¿Qué representación es ésa? Eso no es reflejo de la voluntad popular”, sostuvo Bonfatti en relación al modo de representación por el cual el triunfador se adjudica 28 de las 50 bancas de diputados mientras que las demás minorías se reparten las 22 restantes. A su vez las cámaras se renuevan cada cuatro años en su totalidad y no por mitades cada dos años.
El PS propone “un sistema unicameral y dividir la provincia en cinco o seis regiones”. Y que en una única cámara legislativa se combinen una “representación territorial y algunas por distrito único, con lo cual se garantiza que aquellas regiones con menos población tengan una participación adecuada” en el Poder Legislativo.Para Bonfatti la unicameralidad trae muchos beneficios: ahorro de gasto, agilidad y eficiencia. El oficialismo –y en esto no aparecen diferencias entre reutemistas y obeidistas– quiere sostener las dos cámaras porque es en el Senado donde se concentra buena parte de su capital político territorial, sobre todo el del ex gobernador Carlos Reutemann.
El ARI apunta a las empresas del Estado
Desde el ARI también surgieron cuestionamientos a puntos centrales del mensaje que enviará el Ejecutivo pidiendo que se declare la necesidad de reformar la Constitución. El presidente del bloque de diputados, Aldo Strada, planteó su desconfianza ante la posibilidad de que el oficialismo quiera elegir los constituyentes con el sistema de ley de lemas y, en coincidencia con el socialismo, se expresó a favor de la unicameralidad legislativa y a poner fin al sistema de representación conocido como “de mayoría automática” en la Cámara baja. “Veríamos con agrado que se avance a una representación equitativa de las diferentes zonas de la provincia en relación a su población”, sostuvo Strada, para quien “la existencia del Senado nacional tiene un sentido histórico, pero en la provincia eso no existe. Es algo que en algún momento se le ocurrió a alguien hacerlo así, pero hoy no tiene sentido”. El ARI también reclama la inclusión en el temario de mecanismos de participación directa o semidirecta, que se otorgue rango constitucional a un sistema electoral de consenso (que no sea la ley de lemas) y al actual status jurídico de las empresas de servicios públicos que, como en el caso de la Empresa Provincial de la Energía, aún son sociedades del Estado.
El aporte de la vicegobernadora
No será menor el debate en torno a qué temas incluir en la convocatoria a reformar la Constitución provincial. En ese sentido la vicegobernadora María Eugenia Bielsa dijo ayer por la tarde en una entrevista radial que “es casi seguro que en la Legislatura se van a introducir cambios al proyecto que enviará el Ejecutivo” declarando la necesidad de la reforma. Y para muestra hizo su aporte: si bien defendió el actual sistema de representación en la Cámara de Diputados –al que sus detractores llaman de mayoría automática o absoluta– dijo que es “partidaria de que ambas cámaras se renueven por mitades cada dos años”, como ocurre en la casi totalidad de los cuerpos legislativos del país, porque ese “mecanismo le da otro dinamismo al trabajo”. Por ahora este deseo de la vicegobernadora no está contemplado en el proyecto elaborado en el Ministerio de Gobierno. En la actualidad, la Legislatura se renueva en su totalidad cada 4 años, con la elección del gobernador.
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