LAS GRANDES INDUSTRIAS PREVÉN SUFRIR CORTES DE GAS
Con la vaina de los maníes, la misma que suele arrojarse al suelo en las tribunas de los estadios, y con la cáscara de estos granos, Aceitera General Deheza (AGD) gambetea a los cortes de gas que padecen ciertas industrias de la provincia de Córdoba, donde cuenta con su planta más antigua. Desde hace tres años dispone allí de una caldera cascarera, que también se alimenta con el envoltorio del girasol y que le termina suministrando una energía más barata que el gas.
Con más anticipación que otras, AGD es uno de los tantos ejemplos de compañías que se previenen ante la crisis energética. El 82% de las grandes firmas industriales que encuestó el Centro de Estudios de la Producción (CEP), dependiente de la Secretaría de Industria, adoptó medidas para evitar los efectos de un posible desabastecimiento de gas, con el consiguiente alza de sus costos. Con todo, por ahora se han registrado menos cortes en el sector manufacturero que el año pasado y se circunscribieron a algunas provincias como Córdoba o Mendoza.
De las 100 grandes empresas que relevó el CEP entre marzo y abril pasados, 32 negociaron un contrato de largo plazo con un proveedor de gas para asegurarse el servicio firme, que sólo sufre interrupciones en caso de que la escasez de combustible sea tan profunda que no alcance con cortar el suministro únicamente a las compañías que suscribieron contratos ininterrumpibles. Claro que la provisión firme cuesta más cara –en algunos casos un 30% más– y las petroleras están mostrándose reticentes a sellarlos.
Dow Química siempre tuvo este tipo de contrato firme porque usa el gas no sólo como insumo energético, sino como materia prima para transformarla en sus productos. “No tenemos posibilidad de utilizar combustibles alternativos”, explicó el director de Asuntos Públicos de Dow, Marcelo Chalub. “Si tuviésemos algún problema de suministro, deberíamos recortar la producción, y eso nos traería inconvenientes con nuestros clientes”, reconoce el ejecutivo de esta firma norteamericana que provee a las industrias de envases de alimentos, de los caños de plástico y de las bolsas de supermercados y de residuos, entre otras.
ALTERNATIVAS
El 21% de las mayores empresas manufactureras hizo lo que no puede Dow: adecuar sus máquinas a otros combustibles, como el fuel oil o el gasoil. El director financiero de AGD, Miguel Acevedo, explica que, a diferencia de su planta de Córdoba, la de Santa Fe utiliza gas y por eso está previniéndose de eventuales cortes mediante el acopio de diesel. El precio de este combustible –en tiempos en que el barril de petróleo ronda los US$ 50– triplica al del gas.
La alimentaria Arcor, al igual que AGD, Dow o la tabacalera Massalín Particulares, por ahora no ha sufrido este año las interrupciones de 2004, pero ya desde entonces está preparada para afrontar las consecuencias. Mediante una inversión millonaria, Arcor acondicionó sus máquinas para el uso de fuel oil.
Las medidas preventivas aumentan los costos, pero no siempre se trasladan al precio final. El gerente corporativo de comunicaciones de Arcor, Adrián Kaufmann, afirma que no encarecieron sus productos porque sólo echaron mano del fuel oil en casos puntuales y no de manera constante. Su colega de Massalín, Felicitas Castrillón, también descarta aumentos. En cambio, su par de la biotecnológica Monsanto, Federico Ovejero, advierte que “siempre se trasladan los costos a los precios finales”, aunque “en su momento” evaluarán si necesitan hacerlo.
Monsanto no sufrió cortes de gas este año ni el pasado, pero invirtió para reconvertir su planta de agroquímicos de Zárate al uso de diesel. Massalín, en tanto, adaptó su fábrica al gasoil y acordó con la distribuidora de gas que le avise con anticipación en caso de interrupciones.
El 15% de las empresas sondeadas por el CEP adecuó sus máquinas para que ahorren energía. Para Massalín, esta es una política que lleva tres años. Hace dos semanas, AGD y Bunge pusieron en marcha una planta en Puerto San Martín, al norte de Rosario, que demandó una inversión de US$ 60 millones en una tecnología que utiliza menos energía para el secado del cereal.
Sólo el 7% de las firmas se previno modificando sus planes de producción, es decir, disminuyendo la actividad. Por el contrario, Acevedo destaca que AGD molerá este año 6 millones de toneladas de granos, frente a los 4,5 millones de 2004. El 8% de las grandes fábricas compró o alquiló grupos electrógenos. Sólo el 18% no ha tomado ninguna medida y tal vez se encomienda al buen tiempo y a las lluvias para que no falte la energía.
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