LAS HERAS: HAY CINCO DETENIDOS POR EL CASO DEL POLICÍA ASESINADO
Tras un espectacular operativo de la Policía santacruceña, con apoyo de la Gendarmería nacional y la SIDE, fueron detenidas ayer en Las Heras cinco personas sospechadas de haber tenido un papel activo en el ataque a la Alcaidía local que tuvo lugar en el marco de la protesta petrolera y durante el cual murió el policía Jorge Sayago.
Uno de los aprendidos es menor de edad y el resto no supera los 30 años. Sólo uno de ellos tiene actividad sindical —en el sector municipal— y ninguno es empleado petrolero. Del operativo participaron más de un centenar de efectivos de las distintas fuerzas e incluyó siete allanamientos, en los que también fueron demoradas al menos seis personas por averiguación de antecedentes y luego quedaron libres.
Se trató de las primeras medidas de alto impacto dispuestas por la jueza provincial Graciela Ruata de Leone, quien está al frente de la investigación desde que asesinaron a Sayago, en la madrugada del 7 de febrero. Ayer, la jueza viajó desde Pico Truncado —a 87 kilómetros, donde funciona el tribunal— para monitorear en persona el procedimiento, que fue dirigido por el propio jefe de la Policía santacruceña, Wilfredo Roque, vestido con uniforme de infantería.
Como ayer anticipó Clarín, el fiscal Walter Martínez ya había pedido las detenciones —a las que podrían sumarse otras en las próximas horas— y la jueza prefirió dar la orden después de que abandonaran la ciudad los piqueteros porteños que habían marchado el jueves en apoyo de los petroleros, para evitar posibles reacciones adversas al operativo.
A los cuatro sospechosos adultos se les endilga cargos de homicidio -en grado de autoría, tentativa o complicidad— y podrían recibir durísimas penas.
Ellos son: Ramón Inocencio Cortez, delegado del gremio municipal ligado a sectores combativos del PJ; Alexis Alihuen Pérez Gómez, un joven que se afincó recientemente en Las Heras, José Parría (de quien no trascendieron más datos) y Darío Catrihuala San Martín, un conocido cazador de liebres que fue apresado tras una hollywoodense persecución policial (ver página 4). Todos quedaron incomunicados en la comisaría local. El menor permanece en calidad de “alojado”.
La Policía casi detiene a una sexta persona: Juan Pablo Bilbao, hijo de un dirigente kirchnerista local. Pero se les escapó por poco. Anoche fuentes policiales decían que ya estaba cercado.
El clamor de justicia había resonado en Las Heras a partir de la marcha del silencio que encabezó el lunes la viuda de Sayago con su hija de 16 meses en brazos, y la desgarradora carta abierta que pegaron varios comercios.
La muerte de un policía tras una protesta social en la provincia del presidente Néstor Kirchner conmocionó en su momento al Gobierno nacional. Para controlar la situación apeló al envío de unos 300 gendarmes —que siguen apostados en la zona— y creó un comité de crisis.
Desde entonces, hizo presión para apurar la investigación judicial, pero la jueza Ruata decidió tomarse sus tiempos para reunir pruebas y se quejó de que pocos testigos se animaran a dar precisiones sobre los culpables.
Según las pericias, en las paredes de la Alcaidía —que funciona en la comisaría 2ª de Las Heras— se verificaron 139 disparos que provenían del sector donde estaban los manifestantes, que pedían la liberación del líder de los petroleros disidentes del sindicato, Mario Navarro, acusado de encabezar cortes de ruta durante dos semanas. Los rebeldes exigían la suba del piso salarial para el impuesto a las ganancias.
Ayer, la jueza siguió los acontecimientos desde el Juzgado de Paz, ubicado frente a la comisaría principal de Las Heras, desde la que partieron los contingentes policiales pertrechados hasta los dientes. Llegó a la ciudad a las 18 y en menos de tres horas el operativo ya había concluido con éxito.
Imprevistamente, la doctora Ruata abordó en un momento la 4×4 del Juzgado para ir al escenario de uno de los procedimientos e interrogó in situ al más comprometido de los detenidos, Catrihuala, quien habría asistido a la protesta a bordo de una camioneta preparada para la caza de liebres, su especialidad.
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