LAS INTENSAS LLUVIAS EN EUROPA DEJARON MÁS DE 60 MUERTOS
En el distrito transilvano de Harghita, en el norte de Rumania, fueron recuperados ayer los cuerpos sin vida de las 13 personas arrastradas por las aguas tras las lluvias torrenciales del martes pasado, con lo que el número de fallecidos en este país son ya 66, indicaron fuentes del Ministerio del Interior.
Tres personas continúan desaparecidas, entre ellas una niña de cuatro años, informó ayer la televisión Realitatea TV.
Tan sólo en la ciudad de Odorheiu Secuiesc, en Harghita, unas 800 casas fueron afectadas por el agua, mientras que otras 2.800 casas en 22 localidades de Transilvania fueron inundadas.
Muchas carreteras provinciales están bloqueadas, en parte debido a las inundaciones, en parte por desprendimientos de tierra.
Más de un millar de personas han sido rescatadas de sus viviendas anegadas y destruidas por las masas de agua, que además han inundado miles de hectáreas de campo y numerosas carreteras.
En Alemania, el peligro de inundaciones por riadas en el sur del país decreció sensiblemente en las últimas horas, aunque la situación en algunas comarcas sigue siendo crítica.
Ese es el caso en la región de Kelheim, donde las autoridades activaron ayer las alarmas, tras registrarse un aumento de casi dos metros en el caudal del Danubio, que ahora alcanza los 7,40 metros, por lo que más mil bomberos, soldados y voluntarios levantan la noche del miércoles barreras con sacos de arena e intentan bombear el agua que se filtra.
La situación es igualmente delicada en Ingolstadt, donde el aumento del caudal del Danubio alcanzó ayer algunas de sus calles, si bien las autoridades de protección civil no esperan inundaciones de gran magnitud.
La situación en Karlsruhe, Ulm y Neu-Ulm mejoró por el contrario de forma notoria y el nivel del Danubio, que la noche del martes alcanzó los 7,09 metros, se sitúa ahora en los 3,18 metros, según los bomberos.
En las localidades ribereñas de los ríos Inn e Isar, la amenaza de inundaciones se ha ido disipando también, aunque los ciudadanos sigue levantando diques con sacos de arena y vaciando sótanos en prevención de nuevas crecidas.
En Austria, donde murieron cuatro personas, las autoridades han bajado el alerta de posibles desbordamientos del Danubio y otros ríos tras cesar las fuertes lluvias e inundaciones que afectaron a gran parte del territorio de esta república y se cobraron cuatro vidas.
Miles de voluntarios, el ejército y los bomberos continúan hoy con la limpieza y reconstrucción de las zonas del oeste del país, las más afectadas por el temporal.
Los daños sufridos en el pequeño Estado federado de Vorarlberg, fronterizo con Suiza, ascienden “al menos” a 100 millones de euros, según su gobernador, Herbert Sausgruber.
Las labores de reconstrucción y limpieza han comenzado también en el estado federado de Tirol, donde el ejército y los bomberos trabajan a destajo desde hace cuatro días, pero aún quedan lugares aislados en esta región de alta montaña.
Así, en el valle de Paznaun (Paznauntal) están “atrapados” unos 6.000 turistas que sólo pueden abandonar su lugar de vacaciones en helicóptero, aunque su situación ha mejorado sensiblemente porque se pudo restaurar la comunicación telefónica y por internet.
En Suiza, la situación en la región central ha mejorado, pero persiste el riesgo de que se produzcan más deslizamientos de tierra y derrumbes, dijeron ayer responsables de la protección civil.
En el cantón de Lucerna, en pleno corazón de la Confederación Helvética y el más afectado por el fenómeno natural, el nivel de las aguas desciende pero todavía está lejos de lo habitual.
Las aguas del lago de los Cuatro Cantones han parado de subir, aunque se teme que los troncos y escombros que arrastra el río Reuss causen graves daños a los puentes que lo atraviesan en los centros poblados.
En diversas localidades de Suiza central, incluida la capital, Berna, existen ahora problemas relacionados con la contaminación del agua, debido a que la fuerte presión del ésta provocó desperfectos en algunas estaciones de depuración y canalización, que permanecen fuera de servicio en varias de las zonas siniestradas.
En Berna, las evacuaciones continuaron ayer en el barrio de Matte, que ha quedado totalmente anegado, sin suministro de electricidad, gas ni teléfono, y de donde al menos la tercera parte de los vecinos ya han sido desalojados, muchos de ellos en helicóptero.
En la estación turística de Engelberg (cantón de Obwalden), donde 1.500 turistas y 3.800 habitantes quedaron aislados por el corte de las vías de acceso, se restableció ayer el suministro eléctrico, dijeron las autoridades locales.
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