LAS LAMENTABLES CONSECUENCIAS QUE TRAEN LAS LLUVIAS EN ALGUNOS BARRIOS
Vivir en uno de los barrios del norte de la ciudad, especialmente los que se ubican más allá de la avenida Gorriti, parece ser un calvario para los vecinos. A pesar de que en la zona son varios los planes de viviendas financiados por el gobierno, gremios y organismos internacionales, la urbanización no llegó a tiempo para satisfacer las necesidades básicas de sus habitantes.
Así la sensación generalizada entre los vecinos de una quincena de barrios -como Altos del Valle, Las Delicias, UPCN I y II, Santa Rita, Bernardino Rivadavia, El Vergel y Altos de Nogueras, entre otros- es que están sumidos en el abandono.
El lunes, cuando comenzó a llover, los vecinos ya imaginaban las complicaciones que se advenían, tras reclamar con insistencia y en vano al municipio, al menos, trabajos de mantenimiento.
En Altos de Nogueras, un grupo de hombres y mujeres explicaron a El Litoral que “llueva mucho o poco nos inundamos siempre porque los desagües están tapados y el agua queda estancada hasta que desborda”.
No es frecuente que el líquido ingrese a las viviendas. Pero sí que permanezca durante varios días en las calles del barrio -todas de tierra-, impidiendo el movimiento normal de los vecinos y que cumplan con sus obligaciones laborales o escolares.
Promesas incumplidas
Hace casi un año, en mayo de 2004, la vecinal mantuvo una reunión con distintos secretarios del gabinete municipal. Según comentó el presidente de la entidad, Elbio Fabaro, de allí se llevó la promesa de que en 60 días los desagües estarían limpios y tendrían mayor profundidad. “Vinieron una sola vez y nunca más”, aseveró Fabaro, por lo que el problema sigue vigente.
Una vecina enojada resaltó “lo mal que trabaja la Municipalidad”. Y explicó que “cuando vinieron sólo limpiaron los zanjones a lo largo de las calles pero no se ocuparon de desobstruir los cruces, por lo que obviamente el agua queda estancada y no tiene para dónde correr. Entonces cuando llueve se llenan y rebalsan”.
El miércoles las cámaras de un canal de televisión mostraron cómo estaba inundado el barrio. La imagen que salió al aire correspondía a Callejón El Sable al 5.600. Hacia allí se dirigieron las máquinas municipales al otro día, pero se olvidaron de desobstruir el resto de los zanjones.
“Quisiera que el gobernador les vaya avisando a los 400 beneficiarios de las casas que está haciendo la provincia en el barrio, los problemas que van a tener cuando vivan acá y que no van a poder salir a menos que tengan una piragua”, sentenció una mujer indignada.
No sólo agua de lluvia
El agua estancada en los zanjones no es sólo producto de las lluvias. Como las napas suben su nivel, los pozos desbordan. “Los zanjones están contaminados y son un verdadero foco infeccioso”, coinciden los vecinos.
Apenas cruzando Peñaloza, la calle de acceso al barrio, se encuentra la planta del relleno sanitario, lugar de destino de la basura de toda la ciudad, y un eterno problema para la zona.
Irónicamente, una señora dijo: “Al mirar desde calle Ex Combatientes de Malvinas hacia el relleno, podemos ver un paisaje idéntico al de la ciudad de Valle Hermoso, en Córdoba. Es una montaña de mugre que nos está tapando, de la cual emanan olores y líquidos nauseabundos. Cuando sale el sol tenemos que andar con barbijos porque el olor es asqueroso y a la tardecita tenemos ratas aéreas que se pasean por los cables”.
El pésimo estado de las calles se ve agravado por la permanente circulación de los camiones cargados de basura. Las cuadras que utilizan son Gorriti y Callejón El Sable y la avenida Aristóbulo del Valle hasta Blas Parera.
Otra preocupación es la pésima iluminación que existe en todo el barrio en general pero, especialmente, a lo largo de Peñaloza, desde la vía hasta el límite municipal. Al recorrer la zona se observa que la mayoría de las columnas carece de focos. “Estamos cansados de hacer reclamos para que los protejan con canastos de metal para evitar que se los roben”, afirmaron.
El testimonio de quienes viven en Altos de Nogueras es muy similar al de los habitantes de los barrios aledaños, que desde hace tres años están agrupados en un Foro de Vecinos para aunar esfuerzos en la lucha por encontrar soluciones. Hasta ahora no han conseguido que las autoridades asuman con firmeza el compromiso de sacarlos del abandono.
Altos de Noguera
está ubicado al norte de la ciudad, pasando unas cuadras la avenida Gorriti (Callejón Funes) hasta el límite municipal y desde Dr. Zavalla hasta unas cuadras hacia el oeste de avenida Peñaloza. En su jurisdicción está emplazada la Planta del Relleno Sanitario y actualmente se construyen dos planes de viviendas.
/NOTA REL tit>Los mismos padecimientos en Cabaña Leiva
La semana pasada la Municipalidad puso en marcha trabajos de repavimentación, desagües y preparación del suelo para ripiado en el barrio Cabaña Leiva, en el límite norte de la ciudad. Las máquinas de la Unión Transitoria de Empresas que formaron Obring y Guerechet también intervinieron.
Algunas calles del sector quedaron muy dañadas durante la inundación de 2003, cuando camiones y otras unidades de gran porte utilizaban calle La Salle como desvío, para evitar los piquetes sobre la ruta 11, y terminaron de romper el ya deteriorado asfalto.
Las obras prometían poner fin a los problemas largamente reclamados por los vecinos. Sin embargo, tras las primeras lluvias, las quejas se hicieron oír. La llegada del asfalto, lejos de mejorar la calidad de vida de los vecinos, complicó la situación.
“Cuando la semana pasada estuvo el intendente con sus funcionarios recorriendo el barrio le planteé que el caño de desagüe que cruza en la esquina de La Salle y Edmundo Rosas estaba roto y que antes de asfaltar había qua arreglarlo. Ellos insistieron en que no era necesario y le echaron piedras y lo taparon con el asfalto. Ahora el agua no escurre, queda estancada en las cunetas y desborda, razón por la cual rebalsaron todas las rejillas de la casa y no puedo ni siquiera lavar los platos ni ir al baño”, aseveró Elda, quien vive en la esquina mencionada. Recordó que ni siquiera durante las persistentes lluvias previas a la inundación de 2003 tuvo agua dentro de su casa.
León Albornoz también planteó su reclamo: “Conseguimos el asfalto nuevo, es cierto. Pero la obra quedó inconclusa porque hicieron mal el zanjeo. Llovió bastante y muchas arterias y casas se inundaron, y esto antes no pasaba”.
Este vecino insistió en la necesidad de concientizar a la gente en el cuidado del barrio: “No hay que tirar la basura en las cunetas ni dejar las bolsas al alcance de los perros porque las rompen y las desparraman. Muchas veces le echamos la culpa a la Municipalidad pero no nos damos cuenta de que cuando llueve fuerte, el agua arrastra la basura y tapa las cunetas”.
Uno de los problemas más graves tiene lugar frente a la comisaría, cruzando la ruta y sobre la continuación de calle La Salle. “Se convierte en un mar porque el agua no tiene donde salir y en vez de escurrir para el Salado vuelve al barrio”, comentó un señor.
El dueño de una despensa ubicada en La Salle y Pedro Tapa, Luis Vera, aseguró que “el problema es el zanjeo que hicieron porque colocaron mal los caños. Antes de que hicieran estos trabajos el agua se iba rápido pero con estas lluvias demora en escurrir”. Su mayor preocupación es qué sucederá cuando las precipitaciones superen los 100 milímetros, “si con sólo 70 tuve el agua hasta la puerta de ingreso de mi comercio. Hicieron todo mal”.
Los vecinos insisten en que se construyan algunos lomos de burro sobre calle La Salle, a fin de que los colectivos y autos en general aminoren la marcha.
Este contenido no está abierto a comentarios

