LAS LEONAS LE REGALARON EL BRONCE A SERGIO VIGIL
Rosario fue el escenario de una serie de emociones encontradas que se vivieron en la tarde de ayer. Porque fueron momentos de despedidas, ovaciones y lágrimas contenidas, enmarcadas en el deseo por llevarse un último trofeo en este cierre del ciclo de Sergio Vigil al frente de la Selección argentina.
La medalla de bronce del Trofeo de Campeones estaba en juego y Las Leonas, dispuestas a dejar todo para obtenerla y regalársela al gran conductor del equipo, como un dulce recuerdo que curara la amargura del adiós.
El equipo salió al campo con un nerviosismo indisimulado. Un estadio colmado y las ganas de descargar esos sentimientos enfrentados fueron la combinación ideal para que Australia se encontrara con un rival desconcentrado y con poco orden en defensa. Las de Oceanía hallaron espacios entre algunas imprecisiones de Rognoni y Burkart, a través de sus mejores delanteras, Suzie Faulkner y Nikki Hudson.
Durante el primer tiempo, Las Leonas tuvieron más dominio de la bocha, pero sus llegadas eran poco claras, más caracterizadas por una garra ciega y apasionada que por un orden inteligente y calculador. Y un gol mal anulado a Magdalena Aicega incrementó el desconcierto del equipo.
Luego de que Australia abriera el marcador con un gol de Karen Smith (córner corto), una Cecilia Rognoni asistida por Luciana Aymar empató el partido para reflejar el nivel del juego en los números. El ingreso de Vanina Oneto, en su último partido con la Selección, fue una ráfaga de frescura que acomodó al grupo y forzó dos córners cortos en favor de Argentina.
Pero cuando comenzaban a aparecer algunos indicios de mejoría para las locales, a un minuto y medio del final de la primera mitad, llegó Faulkner para poner arriba a Australia 2 a 1.
Todavía quedaba un tiempo, el último tramo de Vigil al frente de la Selección argentina de hockey más exitosa de la historia. Y para darle un final feliz a esta despedida iba a llegar la reacción aguerrida de Las Leonas. Surgieron, con el brillo de siempre, la habilidad de Luciana Aymar, la entrega de Mercedes Margalot y el empuje de un equipo que supo consolidarse durante los ocho años de dirección de Cachito Vigil.
Llegó el gol del empate a través de un córner corto facturado por Cecilia Rognoni, quien remató una bocha que se coló por entre las piernas de la arquera australiana. Luego fue Lucha Aymar quien dio vuelta la historia y produjo el estallido de la emoción y el festejo aturdido de la gente de Rosario. Con un tiro de revés, que tendría que haber sido invalidado porque la bocha no pegó en las tablas luego del córner, la mejor jugadora del mundo marcó el 3-2 final para darle un broche de bronce a esta tarde, pero que para el ciclo de Vigil vale oro.
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