LAS LLUVIAS PODRÍAN FRENAR LA BAJANTE DEL RÍO SALADO
Las intensas precipitaciones que se produjeron en la jornada de hoy podrían detener el ritmo de bajante que presentaba el río Salado. Desde el Ministerio de Asuntos Hídricos se informó que se mantiene el alerta hasta que el caudal de ese curso de agua vuelva a acercarse a los valores promedio.
“Estamos atentos, la previsión es que se podría parar el ritmo de bajante”, resumió el subsecretario de Gestión y Planificación de la Provincia, Gustavo Villa Uría. “Queremos ser muy cautelosos y no damos por terminado el riesgo -agregó- hasta que la cuenca vuelva a tener una capacidad de almacenamiento importante”.
Para tener idea de la situación, consignó que el promedio histórico es de 100 m3/seg. y ahora está en 800 m3/seg.
A las 10 de la mañana la altura del río, en la ruta 70, era de 5.44 metros. Desde ayer se venía registrando una tendencia descendente: a las 17, la altura era de 5.56 metros, y a las 22 de 5.52 metros. Es, decir que en 24 horas descendió 16 cm.
Según un parte de prensa emitido este mediodía por el Servicio Meteorológico Nacional, el frente de tormenta que se registró desde esta madrugada en nuestra región continuaba su marcha hacia los departamentos del norte de la provincia, donde había comenzado a llover.
En jurisdicciones de los departamentos Castellanos, Las Colonias y San Cristóbal, los promedios de precipitaciones de máxima oscilaban entre los 10 y 50 milímetros. Más al norte, en Tostado, no se habían producido lluvias.
Mejorarían las condiciones
Las intensas lluvias, que en nuestra ciudad comenzaron a las 3 de la madrugada, se registraron luego de “la llegada de un frente frío en el sur del litoral”, consignó el organismo, que pronosticó que las condiciones del tiempo tenderán a mejorar durante el final de la tarde de hoy.
“Durante el transcurso del lunes, el mal tiempo, con probabilidad de lluvias y tormentas, se trasladaría hacia el norte de Córdoba, norte de Santa Fe, Santiago del Estero, Tucumán, Chaco y sur de Corrientes, con valores similares de precipitación”, señalaron los pronosticadores del SMN.
Al cierre de esta edición, en nuestra ciudad, la cantidad de agua caída era de 54 milímetros, y la temperatura había descendido hasta los 14°. Es que con esta entrada de aire frío se preveía que el mercurio iba a bajar unos cuantos grados.
éltimos registros
En los principales puntos de referencia de la altura del Salado, se registraban las siguientes mediciones: San Justo 8.83 m. hasta ayer a las 17; Emilia 5.14 m. hasta las 7 de hoy; Recreo 5.44 m. a las 10 hs, y Santo Tomé (Inali) 3.98 m. a las 7 hs. En todos los casos la tendencia era descendente.
Tránsito normal en la ruta 6
Esperanza (C).- De acuerdo a las instrucciones impartidas por la Dirección Provincial de Vialidad, la Unidad Ejecutora Corredor Vial N° 9 dispuso la rehabilitación del tránsito pesado en el tramo de la ruta provincial Nº 6, comprendido entre la rutas provinciales N° 70 y N° 4, a partir de las 13 de hoy.
Sin embargo, se solicitó a los usuarios “circular con precaución y respetando las velocidades máximas indicadas, la señalización dispuesta en el lugar y el acatamiento de las órdenes de la autoridad pública”.
Limitados servicios de transporte
Cuando en esta Santa Fe de la Vera Cruz empieza a llover muchos barrios se hacen intransitables y los santafesinos quedamos sin medios de transporte para trasladarnos. Lo peor es que esto siempre ocurre en horarios pico, de ingreso a la escuela, el trabajo o cuando tenemos una cita impostergable.
Si es que tenemos la suerte de que pase un colectivo por nuestro barrio, nos arremangamos los pantalones, nos ponemos un calzado cómodo (y llevamos otro de repuesto) y salimos a la calle a esperarlo bajo el agua.
Pero ni pensar en un taxi o remis si nuestra zona es inundable. Las empresas no trabajan en días de intensas lluvias, a las que estamos acostumbrados últimamente. Ocurre que -según admitieron algunas- muchos barrios de la ciudad se inundan y no pueden exponerse a transitar por ellos y quedarse varados con el pasajero en el coche, como les ha ocurrido.
“No tenemos la culpa de no poder prestar el servicio”, coincidieron, e insistieron en que las calles de la ciudad están muy deterioradas y otras se inundan completamente.
La atención de los teléfonos es otra cuestión. Muchas empresas dejan descolgados o apagados los teléfonos para no recibir el pedido de un móvil por no poder prestar el servicio. Es entonces cuando escuchamos el mensaje “El abonado solicitado se encuentra en reparaciones”. En este caso, explicaron que “no recibimos llamadas hasta que no podemos cubrir el viaje que nos solicitan, por eso dejamos el teléfono descolgado”.
Pero también está el caso de las líneas saturadas por la cantidad de llamados que reciben. En una de las empresas aseguraron que “se atienden pocos llamados por la escasez de coches que pueden circular, cuando los barrios todavía no se inundaron, pero luego las líneas rotativas se sobrecargan de llamadas”.
En definitiva, hasta nuevo aviso la solución pasa por arremangarnos, mojarnos un poco los días de intensa lluvia y pedir a las autoridades que hagan lo necesario para solucionar definitivamente el anegamiento los barrios santafesinos.
Los mismos barrios, la misma lluvia
Si, por ejemplo, tomáramos la nota de la recorrida que el día 14 de marzo El Litoral hizo con motivo de la lluvia, podríamos escribir las mismas líneas para describir la misma situación.
Las calles de Pompeya, Los Troncos, El Bergel, La Tablada, Santa Rosa y San Lorenzo; más las avenidas Facundo Zuviría y Gorriti, devuelven la misma postal: agua de vereda a vereda y las esquinas intransitables.
“¿Por qué cada vez que llueve nos entra el agua a nuestras casas y nadie hace nada?”, repetían los vecinos. Es que “todo el norte de la ciudad no cuenta con una red jerarquizada de desagües pluviales -explicó Horacio Ruíz, secretario de Asuntos Hídricos municipal-. Estamos dependiendo de zanjones donde arrojan basura y se tapan, y no hay desagües troncales que vayan a los puntos de descarga de las estaciones de bombeo”.
Justamente el funcionario se encontraba en Callejón Aguirre y Peñaloza controlando la limpieza de las bocas de tormenta que ejecutaba personal municipal. Por otro lado, describió la situación del Salado como “totalmente controlada” y aseguró que los problemas del agua se sintieron en “los barrios ya tradicionales”.
Impotencia
Es la sensación que se percibe entre los vecinos de los mencionados barrios. Petrona, de Roque Saénz Peña y 3 de febrero, se pasó la noche con el escurridor en mano y colocando arena para prevenir lo inevitable: que el agua asome en su casa.
“Cada vez que llueve nos inundamos. Es imposible vivir en este barrio”. Lo mismo cuentan en Pompeya donde en Los Gurisitos -Matheu y San Juan- tienen todo listo por las dudas que los vecinos decidan abandonar sus casas a causa del agua, aunque esto todavía no ocurrió durante la mañana.
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