LAS MIGRACIONES DE LATINOAMERICANOS, SIEMPRE EN EL OJO DE LA TORMENTA
Las migraciones en Latinoamérica son tan intensas que se estima que los últimos cinco años 25 millones de personas han dejado sus países para radicarse fundamentalmente en países limítrofes. Muchos debieron enfrentarse a dificultades derivadas del racismo, la xenofobia y la intolerancia, cuestiones todas que provocan situaciones como las que copan las primeras planas de los diarios estadounidenses en estos días. La CEPAL advierte que los emigrantes latinoamericanos “enfrentan una serie de dificultades derivadas del racismo, la xenofobia y otras formas de intolerancia que se expresan en formas de discriminación de diverso cuño”.
Según datos de ese mismo organismo, México, Colombia y los países caribeños son los que generan mayor cantidad de emigrantes con destino a los EE.UU., Europa –principalmente España–, y también a otros países de América Latina. En este último caso, cada año cientos de miles de emigrantes cruzan las fronteras y entran en países vecinos, especialmente Argentina, Brasil, Venezuela y Costa Rica.
En nuestro país, se calcula que residen tres millones de ciudadanos extranjeros, procedentes de la región, aunque los indocumentados se cuentan por cientos de miles impidiendo cálculos más precisos. En este contexto y teniendo en cuenta el incendio en Caballito, se multiplicaron los intentos por regularizar la cuestión.
Pese a los problemas que padecen y deben superar a diario, los emigrantes se han convertido en una de las principales fuentes de financiación externa de muchos países caribeños y latinoamericanos. México, Brasil y Colombia concentran más del 60 por ciento de las remesas de la región, y un 20 por ciento es captado por Guatemala, El Salvador y República Dominicana.
Por otro lado, las remesas de dinero son un apoyo a las economías nacionales. Algunos ejemplos: en países como Haití, Nicaragua y Honduras representan el 24 por ciento, el 11 por ciento y el 10 por ciento del producto interior bruto (PIB), respectivamente, y en economías más grandes como las de El Salvador y República Dominicana, suben hasta el 14 por ciento y el 10 por ciento, según datos que ofrece la CEPAL.
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