LAS MUJERES COPAN LA ESCENA PARA LOS COMICIOS BONAERENSES DE 2005
Los hombres dicen de ellas que son coquetas, sensibles, inflexibles. De puertas adentro, tienen la sartén por el mango. Y en la vida pública se abrieron paso sobre los hombros o a pesar de sus maridos. La cuestión es que ellas vienen pisando fuerte y ya están dejando huellas irreversibles: las mujeres copan la escena con vistas a las elecciones del 2005.
La portación de apellido está dejando de provocar litigios. Ellas impusieron nombres y apodos como identidad propia. Cristina y Chiche son vértices de una sorda disputa en el PJ. Nina será la apuesta del piqueterismo duro. Marta es parte del “matriarcado” que maneja el ARI. Margarita intenta renovar la centenaria UCR.
Las cinco son protagonistas de una pulseada crucial para oficialistas y opositores: la carrera por las tres bancas de senadores que se pondrán en juego dentro de un año en la provincia de Buenos Aires. Es el mayor distrito del país y nadie duda de que concentrará gran parte de la atención en la primera renovación legislativa de la era kirchnerista.
El toque femenino no se agota ahí. Elisa Carrió anticipó que acompañará a la candidata en provincia y compatibilizará su campaña a diputada por Capital con recorridas a ambos lados de la General Paz. Pero hay más: Vilma Ripoll anunció su pase a territorio bonaerense para encabezar la lista de diputados de Izquierda Unida, en tanto que en el Partido Humanista —casi por costumbre— tres chicas aspiran a encabezar la boleta a senadora.
Para que no se convierta en un monopolio sexista, en esa competencia habrá lugar para varones. Ricardo López Murphy y Luis Patti estarían decididos a entreverarse en la batalla bonaerense. En la otra vidriera electoral, la porteña, no hay ningún caballero anotado aún en la carrera y en cambio dos mujeres ya dieron el sí: Lilita, por el ARI, y Patricia Bullrich, de Unión por Todos.
Machistas, a no desesperar. Hay quienes estiman que se trata de una moda pasajera y que en todo caso no podrá extenderse a futuras disputas por cargos ejecutivos. Algunos insinúan que —salvo el partido de Carrió— ellas no dejan de ser instrumentos de poder de los hombres que manejan los hilos. Dicen que un antecedente los avala: impulsadas por sus jefes políticos, Graciela Fernández Meijide y Chiche Duhalde polarizaron en 1997 la elección legislativa, pero después no pudieron cumplir sus ilusiones de gobernar la provincia.
En cambio, para los expertos consultados por Clarín, la escalada femenina es un fenómeno que llegó para quedarse:
Una perspectiva masculina. El analista Jorge Giacobbe argumenta que “en tiempos de reparación política, como vive la Argentina, se impone más el discurso sensible que el de la lógica, y la imagen femenina es la que más se adapta a esa necesidad”. Su colega Artemio López, afirma que “el desgaste de las figuras masculinas va de la mano de la crisis de representación”.
Una visión femenina. La consultora Analía del Franco observa que “hay una pretensión de cambio por parte de la sociedad. Y en las mujeres se percibe, en general, otro estilo de hacer política, más directo, con un discurso más llano que el de los hombres y que genera más confianza”.
El último sondeo bonaerense de Giacobbe le adjudica un 60 % de intención de voto a las candidatas mujeres, midiendo a Cristina Kirchner y Chiche separadas y sin contar todavía a Nina Peloso. Además, coincide con el resto de los encuestadores en ubicar a la primera dama al tope en la provincia y a Carrió en Capital.
Por su lado, Del Franco destaca que “ninguna de las posibles participantes en esta elección son candidatas de oportunidad”. Y esgrime: “AUn las portadoras de apellido muestran trayectoria y no llegan por el cupo”.
De todos modos, la politóloga mantiene la incógnita sobre un eventual salto femenino hacia la captura de puestos de gobierno de primer orden, donde el rimmel escasea. Por el contrario, Giacobbe le abre crédito al gremio femenino. En una medición del año pasado, el 45 % de los hombres y el 33 % de las mujeres dijo que nunca votaría mujeres en esas funciones. “Para ellas es una gran noticia: diez años atrás, el ‘no’ hubiera obtenido el cien por ciento”.
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