LAS PELEAS POR LAS PAPELERAS “DISMINUYEN LAS GANAS DE INVERTIR EN LA ARGENTINA Y EN URUGUAY”
—¿Habló alguna vez con Kirchner?
—No, los reyes hablan con los reyes.
—¿Y con Tabaré?
—Con Tabaré sí. Una empresa privada puede conversar con el Gobierno del país donde está ubicada, y los gobiernos conversan entre ellos.
—¿Uruguay le prohibió hablar con la Argentina?
—Sería casi imposible negociar con el Gobierno argentino a espaldas del gobierno uruguayo.
—¿Le preocupa la demanda argentina ante La Haya?
—No, puede ser bueno que se encuentre una solución allí. No somos jueces, pero todos opinan que Uruguay no ha violado el tratado de aguas fronterizas.
—¿Teme un fallo en contra?
—Botnia no es parte en esta disputa; son los gobiernos de Argentina y Uruguay.
—¿Por qué no aceptó parar las obras para facilitar las negociaciones?
—Para que los presidentes pudieran encontrarse, Botnia informó que no empezaría la instalación de la maquinaria. Pero Uruguay estuvo de acuerdo en que se podía comenzar la construcción. Todos los estudios de medio ambiente se pueden realizar con la obra en curso. Paralizarla sería muy difícil porque tenemos mucha gente trabajando allá y más de cien proveedores en todo el mundo que nos están preparando la maquinaria.
—¿Y si se lo pide Uruguay?
—En ese caso, debería presentar una solicitud oficial. Necesitamos un motivo de fuerza mayor para explicarle a nuestros proveedores. La interrupción en la provisión de la maquinaria costaría mucho y no creo que el Gobierno tenga tanto dinero para costearlo. La paralización de la obra no beneficia a nadie.
—¿Qué van a hacer ante los pedidos del Banco Mundial?
— Si el Banco Mundial o los gobiernos de Argentina y Uruguay necesitan más información vamos a facilitárselas.
—¿Le preocupa que el Banco Mundial se eche atrás?
—Nos molesta que la toma de decisiones lleve tanto tiempo, pero la financiación la arreglamos de otra manera.
—¿Qué es lo que más le inquieta de todo esto?
—Que la relación entre dos países amigos haya llegado a este punto y que la gente común y los comerciantes pequeños hayan sufrido mucho por los piquetes. Y que en Gualeguaychú hay mucha gente que tiene miedo de que les destruyamos su naturaleza, su agricultura y su pesca.
—¿Iría a hablar a Gualeguaychú?
— Sí, pero no creo que me crean mucho.
—¿Quién cree que podría reunir a las partes para buscar una solución?
— Me bastaría con que fuera un experto que conozca el tema. Creo que en la Argentina el mejor es el INTI y un instituto similar existe en Uruguay. Sería razonable que realizaran el monitoreo antes y después de la puesta en marcha.
—¿Qué sabe del proyecto para instalar una papelera en Corrientes?
—Nada. Es obvio que este tipo de pelea disminuye las ganas de invertir tanto en la Argentina como en Uruguay.
—¿Está enojado con Uruguay?
— No, es un país muy bueno para invertir.
—¿Y Argentina?
— Espero que lo sea en el futuro.
—¿Qué piensa de los cortes del puente en Gualeguaychú?
—Pienso que ningún acto ilegal es correcto, pero entiendo que tengan miedo porque les dieron un montón de información equivocada. La única forma de sacarles ese miedo es que nos permitan mostrarles qué pasa con la fábrica en funcionamiento.
—¿Qué va a pasar con el mal olor?
— Si hay malos olores será muy de vez en cuando y sólo en las áreas pegadas a la planta. Nosotros hemos hecho un estudio muy detallado sobre los impactos medioambientales en el río Uruguay y los resultados son tan ínfimos que ni siquiera se pueden medir. Para conseguir el permiso de Fray Bentos las condiciones fueron mucho más estrictas que en Finlandia.
—¿Cuándo va a comenzar a funcionar la planta?
— No tengo la fecha exacta, pero se está cumpliendo el cronograma. Podría arrancar en el tercer cuatrimestre de 2007.
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