LAS PERICIAS INDICARÍAN QUE CAPDEVILLA SE SUICIDÓ
Por estos momentos, el Juez Aldo Precerutti redacta los considerandos que luego serán dados a conocer, aunque no se realizará una conferencia de prensa como estaba previsto. El resultado de las pericias realizadas en Buenos Aires indicarían que Capdevilla se suicidó. El próximo 6 de diciembre se cumplirán cuatro meses desde que encontraron el cuerpo del policía de Los Pumas.
El agente de la guardia Rural Los Pumas apareció muerto el pasado 6 de agosto, al costado de un camino en San Cristóbal, con un disparo en la cabeza. Luego de tantas sospechas e irregularidades la causa estaría llegando a su fin.
La ausencia del Juez en lo Penal de Instrucción de San Cristóbal, Aldo Precerutti, en el lugar del hecho a poco de hallarse el cuerpo de Capdevilla causó preocupación, el estudio de alcoholemia realizado por bioquímico particular y que la autopsia recién fuera ordenada varios días después del fallecimiento de Capdevilla, son algunas de las irregularidades en el proceso que se lleva adelante, con el fin de esclarecer la muerte del agente policial.
Según se pudo saber, el resultado final demoraría unos días, por la inoperancia del Juzgado de Precerutti, que no envió las pruebas necesarias al médico forense de Reconquista, como por ejemplo, las características del proyectil encontrado, la forma en que estaba ubicado el cuerpo en el vehículo policial, lo que representarían datos elementales para el trabajo pericial.
Es de destacar también que, extrañamente, el magistrado decretó el “suicidio” del agente, pese a que el orificio se encontró del lado izquierdo de la cabeza de Capdevilla y él diestro.
La autopsia, desarrollada en la morgue del Cementerio de Reconquista por el perito Juan Manuel Maidana –de vasta experiencia en el norte santafesino- demandó varias horas, según se supo, pero se realizó sin la apoyatura documental básica que usualmente se envía, a partir de las primeras diligencias policiales, a poco de producirse el hecho.
Esta irregularidad, cuya responsabilidad es del juez de San Cristóbal, Precerutti –que tiene a su cargo la causa- determinará cierta demora en la entrega final del informe.
No obstante, antes de que el magistrado ordenara la autopsia, sorprendieron algunas decisiones tomadas ante el planteo del abogado de la familia de la víctima, Joaquín Strada. Al parecer, Precerutti hizo lugar a una serie de pedidos del abogado, pero se negó a avanzar sobre otros planteos concretos, que hubiesen resultado básicos, como que el informe pericial determine la distancia del disparo o si el cuerpo del agente de la Guardia Rural Los Pumas mostraba golpes.
De todos modos, el forense Maidana iba a determinar en su informe tales interrogantes, que son claves para determinar la forma en que murió el agente Capdevilla.
El guardia rural fue un hombre clave en el operativo policial realizado el viernes 18 de marzo, cuando efectivos de la Unidad Regional 13 -del departamento San Cristóbal-, de la Dirección provincial de Drogas Peligrosas y de la Guardia Rural Los Pumas interceptaron una Pick Up Peugeot 504, en la que se trasladaba aproximadamente 154 kilos de marihuana.
Además del cargamento, los efectivos secuestraron la camioneta y detuvieron a su conductor, identificado como Aldo Francisco Ferrero, un comerciante domiciliado en la ciudad cordobesa de Morteros, quien fue trasladado a la comisaría 5ª de la localidad de Suardi, pero el caso quedó en manos del juez federal de Reconquista, Eduardo Fariz, quien tiene jurisdicción en tal zona.
Cuando la causa por “transporte de estupefacientes” llegó a Reconquista, el juez Fariz no se encontraba en la ciudad (estaba en Capital Federal, al parecer, ocupándose de su defensa por las graves denuncias que tiene en su contra en el Consejo de la Magistratura de la Nación) y fue reemplazado por un subrogante.
El expediente quedó en manos del cuestionado abogado reconquistense, Ricardo Degumois, quien como subrogante, llegó a tomarle la primera declaración al imputado Ferrero.
A los pocos días, la causa fue retomada por el Juez Fariz, y Degumois se transformó en el abogado defensor del imputado Ferrero.
Además, para sumar a todas las irregularidades, debe remarcarse que el lunes 1 de agosto, el juez Fariz optó por pedir licencia por enfermedad y esa misma mañana, el abogado Degumois pidió la excarcelación de Ferrero, la que fue concedida dos días después.
Coincidentemente el viernes 5, a las 19.30, Ferrero quedó en libertad junto a otros detenidos, también de casos de narcotráfico y al día siguiente, a las 7 de la mañana, apareció muerto el principal acusador de Ferrero, el policía Claudio Capdevilla.
El auto Corsa Chevrolet, en el que se trasladaba el agente, se encontraba volcado, con cuerpo adentro. El arma estaba sobre la mano izquierda de Capdevilla, pese a que siempre se supo que era diestro; en su mano derecha tenía un aparato celular.
“Fue un claro suicidio; tenía en la mano izquierda restos de pólvora y aparentemente se debió a trastornos sentimentales con una mujer de la zona, quien lo había abandonado”, había indicado un vocero policial. Los allegados directos a Capdevilla –que residen en Vera y se encuentran “aterrados” por el caso- siempre dudaron del supuesto suicidio del agente: “no tenía problemas sentimentales, era un hombre honesto y trabajador y no tenía inconvenientes con nadie de su alrededor o trabajo”, explicaron.
Las desprolijidades del trámite policial y judicial tras la muerte de Capdevilla provocaron malestar en el mismo seno del Ministerio de Gobierno de Santa Fe, que ordenó se investiguen los hechos y se siga muy de cerca el andamiaje de un grupo de prácticas mafiosas en el norte de la provincia.
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