LAS PETROLERAS QUIEREN SUBIR LAS NAFTAS UN 5% ESTA SEMANA
Las empresas petroleras siguieron discutiendo ayer, pese a ser domingo, las condiciones de un nuevo acuerdo para estabilizar los precios de las naftas y el gasoil. Pero anoche daban por descontado que por ese convenio los valores de los combustibles tendrán que subir alrededor del 5% en el surtidor a partir de esta semana.
Así, el anuncio de nuevo aumento de los combustibles pasó a ser una cuestión de días. Sin embargo, desde el Gobierno buscan la forma de evitar el nuevo ajuste, aunque las herramientas son limitadas dado que no puede obligar a las empresas a frenar los aumentos. Frente a los ajustes que aplicaron Shell y Esso la semana pasada, la Casa Rosada decidió aumentar las retenciones a las exportaciones del sector.
“La totalidad de las empresas, en el marco que dará el nuevo acuerdo y con la prudencia que la situación (económica) impone, piensa en aumentar los precios tanto de la nafta como del gasoil”, confirmó ayer una fuente del sector. “Será esta semana, seguro”, agregó otro informante.
Ayer, representantes de las productoras y las refinadoras siguieron discutiendo las modificaciones en el precio interno de referencia del crudo, y que —según adelantó Clarín— subiría de los 28,5 dólares por barril hasta 32,5 dólares. Así se pondría más en línea con el precio internacional del petróleo, que rompió la barrera de los 41 dólares por barril.
“Esa adecuación irremediablemente implicará un aumento promedio del 5% para naftas y gasoil”, puntualizó un vocero de las empresas.
Con esa parte del trato prácticamente cerrada, se esperaba que el nuevo acuerdo fuera anunciado ayer mismo. Pero la misma fuente explicó la demora con el argumento de que “no está claro cómo se aplicarán los ajustes, que en esta oportunidad es imposible obviar”. Así, quedó claro que el nuevo acuerdo, que se extendería hasta el 31 de julio, incluirá retoques en los precios. Las dudas que persisten se refieren a cuándo aplicar esos incrementos, algo que debe decidirse en cada pretrolera.
En realidad, dos empresas —Shell y Esso— ya dieron por caído el convenio la semana pasada y aumentaron un 4% el precio de su gasoil, dejando a las demás firmas en una difícil posición. El acuerdo había surgido a principios de 2003 y venció a fin del mes pasado. En él, a pedido del Gobierno, las empresas fijaron un precio interno para el crudo de 28,5 dólares y crearon un fondo compensador. Cuando el petróleo bajara de ese valor, las cuenta favorecería a las refinadoras. Y cuando lo superase, serían las productoras las que tendrían saldo a favor.
Pero desde entonces, el crudo no dejó de subir, y el viernes cerró a un nivel récord de más de 41 dólares por barril. Así, durante todos estos meses las refinadoras vieron crecer su deuda con los productores a niveles inimaginados, de unos 160 millones de dólares. El nuevo precio de corte, de 32,5 dólares por barril, serviría para atenuar esa tendencia.
“No es una decisión fácil y por eso se demora la firma del acuerdo. Pero también hay que tener en cuenta que con un precio del petróleo por encima de 41 dólares, esta situación no se sostiene”, enfatizó un empresario.
Dando por descontada una nueva suba de los combustibles, el economista Aldo Ferrer consideró ayer que “no hay riesgo” de que este incremento tenga un impacto en materia inflacionaria.
Sin embargo, el especialista se manifestó en contra de los argumentos esgrimidos por las petroleras. “No tiene mayor sentido que un recurso que se explota en la Argentina, con trabajo argentino y costos en pesos, tenga que reflejar el impacto en el petróleo, por ejemplo, de casos como la Guerra de Irak”, criticó.
Desde las petroleras replican que aquí las naftas están, gracias al acuerdo entre ellas, entre 25 y 35% más baratas que en los países limítrofes. Por caso, que en Chile, un país importador, donde los combustibles subirán hoy de 5 a 6%, el mayor aumento en una década.
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