LAS PREGUNTAS DEL ACUSADO A POCO DEL CRIMEN DE SANDRA CABRERA
“Nunca fui citada por la Justicia pero estoy dispuesta a declarar y a decir todo lo que sé”. La que pronunció esta frase es la meretriz de 30 años que la Fiscalía Nº 2 busca como testigo en la causa por el homicidio calificado de Sandra Cabrera. La mujer, que trabaja en una esquina de la zona de la terminal de ómnibus, tuvo como cliente a fines de febrero a Diego Parvluczyk, el policía federal procesado por el crimen. Lo identificó por televisión recién cuando él fue a comparecer a Tribunales y medios locales capturaron su imagen en un pasillo.
En junio contó esta versión a la comisión de derechos y garantías de la Cámara de Diputados y no tiene problemas de repetir ante el juez las preguntas que el ex agente antinarcóticos le hizo y su conjetura personal: Parvluczyk pretendía comprobar si las compañeras de la víctima lo reconocían, ya que también intentó contratar servicios sexuales en la zona de Córdoba y Provincias Unidas.
La semana pasada este diario informó sobre medidas solicitadas por el fiscal Ismael Manfrín al juez de instrucción Carlos Carbone, en el marco de la causa por el homicidio del 27 de enero. Actualmente la Sala I de la Cámara Penal tramita la apelación del procesamiento, dictado el 9 de junio, pero eso no significa que la investigación esté paralizada. De allí que Manfrín sugirió careos entre algunas meretrices y una quiosquera del barrio (la única que vio a Parvluczyk cerca del lugar donde apareció el cadáver, en Iriondo al 600).
Además pidió el testimonio de una trabajadora sexual que en junio había comparecido ante legisladores provinciales. Aunque lo dicho en esa oportunidad carece de validez judicial por no estar incorporado al sumario.
A la Fiscalía le interesa la declaración por su valor incriminante para el sospechoso, aún detenido. Según fuentes judiciales, la mujer fue convocada pero no se presentó. Entonces Manfrín insistió y hasta deslizó que si es necesario deberá ser trasladada al tribunal por la fuerza pública.
El testimonio
En diálogo con El Ciudadano, la testigo buscada explicó que está dispuesta a comparecer y que no lo hizo antes porque nunca recibió una citación. Pidió que la cédula sea enviada a la sede de la Asociación de Mujeres Meretrices (Ammar), que funciona en San Lorenzo 1879, y contó como fue su encuentro con Parvluczyk.
“En 1994 empecé a trabajar en la calle. Los primeros cinco años estuve en San Lorenzo e Iriondo y desde hace cinco años paro en la misma esquina que Sandra”, relató con reserva de identidad. “El 27 de enero no salí porque por el calor me había bajado la presión, tenía las piernas hinchadas. Después de lo que pasó tardé 15 días en volver. Tenía miedo, porque decían que la cosa iba a seguir y además me daba no sé qué no verla a Sandra”, admitió, aclarando a renglón seguido que es madre de tres hijos de 14, 11 y nueve años.
A fines de febrero un hombre con barba, poco mayor de 30 años (Parvluczyk tiene 34), se presentó en la esquina y contrató sus servicios. “Sandra siempre hablaba de Diego pero nosotras no lo habíamos visto nunca, la única que lo conocía era la quiosquera, que tenía íntima confianza con Sandra”, continuó la testigo.
“Para mí fue un cliente más, no me dijo que era policía y yo no averigüé a qué se dedicaba. Me preguntó si conocía a Sandra, si era muy amiga y textualmente quería saber cómo quedó la organización después de la muerte”, afirmó la trabajadora sexual, que en ese momento replicó que sólo estaba afiliada y no muy comprometida con Ammar. “Lo frené en seco porque ya había decidido no hablar del tema. Él no dijo nada sobre el crimen y la próxima vez que lo vi fue en el noticiero”, agregó.
La mujer estaba en su casa, alrededor de las 20, cuando por un canal local pasaron las imágenes del acusado del crimen de Cabrera. “Me quedé helada y al otro día llamé a Ammar para avisar. La semana siguiente declaré ante los diputados (en la delegación local de la Cámara, de Santa Fe 825)”, recordó. También consignó que otras meretrices, de la zona de Córdoba y Provincias Unidas, lo reconocieron por televisión como un cliente que para la misma época trató de contactarlas. “Le dijeron que no porque se imaginaron que podía ser policía”, aclaró la testigo. Su hipótesis es que Parvluczyk quería comprobar si sería identificado por las compañeras de Cabrera.
El ex policía, que revestía en la Superintendencia de Drogas Peligrosas de la Policía Federal, será enviado a juicio si la Cámara de Apelaciones confirma el procesamiento. En caso de condena, recibirá una pena de prisión perpetua.
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