LAS PUNTAS DE UN ICEBERG
El principal déficit estructural de la EPE es el hurto y fraude de energía,
estimado en 700 millones de pesos-dólares durante la década comprendida entre 1992 y 2002. Las pérdidas económicas que le ocasiona este “fenómeno” a la distribuidora eléctrica estatal son directamente proporcionales a los millonarios beneficios que obtiene una cada vez más eficiente y aceitada “EPE paralela”, cuya existencia sería inviable sin el silencio y la inacción de la Intervención de Antonio Caro. En el período citado, el “robo” de electricidad creció un 125% (del 8% al 18 % del total de energía puesta en las redes por la empresa).
Pero esta “caja” de dimensiones descomunales no parece ser la única fuente de irregularidades en la distribuidora eléctrica local. Las sobrevaluaciones en las licitaciones y el elevado porcentaje de “compras directas” amparados por las actuales autoridades de la EPE no constituyen excepciones sino una auténtica regla en el accionar de las áreas de la empresa encargadas de determinar las adquisiciones. El sobreprecio de seiscientos ochenta mil pesos en la compra de transformadores debería haber motivado la anulación del proceso licitatorio, tal como lo solicitó la comisión de la EPE encargada de evaluar su conveniencia económica, y un sumario administrativo para sancionar a los funcionarios que convalidaron una operación perjudicial a los intereses de la EPE.
La connivencia de Antonio Caro con esta adquisición de transformadores potencia la hipótesis acerca de la existencia de otra “EPE paralela” enmascarada tras las compras “regulares” en la distribuidora. Un “esquema recaudatorio” favorecido por la labor de varios funcionarios de segunda línea de la EPE, funcionales a la fallida estrategia privatista impulsada por el segundo gobierno de Carlos Reutemann: Lidio Molina (Gerente de Desarrollo), Antonio Risso (Gerente de Administración) y Oscar Russo, (Jefe de Logística). La aprobación de este sobreprecio millonario aparece como la punta del iceberg de irregularidades ocultas tras los cuantiosos fondos administrados por estos empleados de la EPE: Sólo entre 1999 y el año 2001 la empresa eléctrica realizó compras por un valor aproximado a los 107 millones de pesos-dólares. La responsabilidad del manejo de esos dineros recayó sobre Molina, Risso y Russo, amparados bajo el paraguas protector de Antonio Caro y Daniel Depetris.
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