LAS RAZONES QUE SE CUENTAN DE A MILLONES
El municipio rosarino está lanzado en pos de la autonomía. D`Ambrosio no descarta “mala fe” en algunas declaraciones.
El gobierno municipal que encabeza Miguel Lifschitz se declara jugado por alcanzar la autonomía municipal para la ciudad y para el resto de los municipios santafesinos. Ese objetivo político lo tiene ya en movimiento para tratar de llegar a los rosarinos y explicarles qué ganaría o qué podría tener la ciudad si se dictara su propia Constitución a partir de que una modificación en la Carta provincial lo permitiese y pusiese a Santa Fe “que hasta ahora se hace la distraída”, se dice, en igualdad de condiciones con por lo menos 18 provincias argentinas. Para buscar respaldo, consenso participación y defensa del principio de autonomía por parte de los habitantes de la ciudad, el intendente ya anunció que se llamará a una consulta popular en junio. El anuncio que sondeará entre los rosarinos cuán autónomos quieren ser, sirvió de disparador de los miedos
para al menos un miembro del gabinete provincial.
“La autonomía financiera hay que discutirla y analizarla porque los impuestos provinciales los debe recaudar lógicamente el gobierno santafesino”, fue la declaración tajante del ministro de Gobierno Alberto Gianeschi quien salió a poner talón en tierra y frenar los aires autonomistas. Pero como el titular de la cartera política también advirtió sobre “la doble imposición de impuestos”, desde Rosario el coordinador del gabinete municipal, Angel D’Ambrosio, salió a retrucarle. “Como hombre del derecho creo que tiene una mirada superficial, por no pensar que es de mala fe”, trinó el ex diputado radical, para pasar a recordar de inmediato que desde 1996 la provincia coparticipa solo 51 millones de pesos de Ingresos Brutos con los muncipios de toda la provincia, cuando recaudó solo por ese item en el último período 700 millones de pesos. “Esto es lo que hay que corregir”, sentenció D’Ambrosio.
Los rosarinos serán consultados a través de un texto que contenga el diseño de la autonomía con el perfil y el contenido que se defina a partir del debate que se largará en breve y se extenderá hasta la puesta en marcha del mecanismo de recolección de opiniones en junio próximo. La Municipalidad prometió poner todos los recursos para que la información acerca de lo que es y de lo que traería la autonomía llegue a la mayor parte de la gente. Esa será la consulta, la propuesta de un texto que se respaldará o no y que luego será llevado ante el gobernador Jorge Obeid y a la Legislatura en busca de modificar la Constitución para poder manejar los recursos financieros de la ciudad, participar de la discusión de aspectos del presupuesto provincial, decidir sobre las atribuciones del gobierno municipal, sobre la forma de elección del número de concejales y también sobre la posibilidad de modificar la calidad de las consultas del presupuesto participativo y hacerlo vinculante.
La reforma nacional de 1994 consagró la autonomía municipal en los aspectos políticos, institucionales y financieros a partir de lo que resuelva cada provincia. De ahí que lo que se plantea hoy sea la preparación de un debate sobre el tipo de autonomía que se va a diseñar. Desde la Municipalidad se señala a este como el punto de partida de la que será la consulta popular y se dice que Santa Fe es una provincia que retaceó siempre el tema de la autonomía y que a diez años de la reforma constitucional, obviamente se refiere a quienes gobernaron, “se hace la distraída”.
“La autonomía que se consagre debe ser la que sirva a Rosario y a los municipios en general” dijo a Rosario/12 el coordinador de gabinete Angel D’Ambrosio y para eso en el tiempo que hay de aquí a junio la Municipalidad promete hacer un “gran esfuerzo” para que los rosarinos, sectores políticos, organizaciones sociales y comunitarias, reflexionen y se llegue a la consulta con los mayores elementos para poder opinar. D’Ambrosio dijo que la Municipalidad no quiere mandar un “libreto” sino que la mira está puesta en que “se discuta”, pero para eso y tal es el anuncio, en el tiempo que falta hasta junio, se abrirá el debate “al ámbito académico, político y al de las instituciones”.
Para este debate, está claro que no se puede hablar del interés de los rosarinos “en general” y la Municipalidad tiene el desafío ‑una obligación de creatividad que le toca a quien convoca‑ de que esa consulta mueva el interés de la mayor cantidad posible de habitantes de la ciudad. Entonces se parte de la idea que los ciudadanos tienen la sensación importante “de que la ciudad viene postergada, que tiene que bancarse su salud, que no tiene la coparticipación que merece ni la atención que requiere en el presupuesto provincial”. El riesgo que supone el desconocimiento y la desinformación deberá ser anulado con la información que permita entuasiasmarse con opinar, con ser parte de la consulta.
“¿Y qué significa en el plano institucional?”, se interroga el coordinador D’Ambrosio‑ y responde: “Que Rosario con autonomía dictará su propia carta orgánica, su propia Constitución y los rosarinos serán los que definan el número de concejales, cómo se eligen, cuáles son las relaciones y las facultades del Departamento Ejecutivo y del Concejo Municipal o el sistema de gobierno que se desea”. El listado de posibilidades no termina allí, abarca entre otras cosas las calidades y amplitudes de la consulta por el presupuesto participativo, las fórmulas de democracia directa, el referéndum y la consulta popular que “están consagradas en la Constitución nacional y desde ahí para abajo los que estamos en esta provincia no tenemos”, dijo D’Ambrosio cuando marcó que “ni la consulta popular ni el referéndum están contenidas como expresiones de la democracia directa. En Santa Fe no están estas posibilidades porque tenemos una Constitución que, si bien no es muy vieja, es lo suficientemente antigua como para no haber advertido ninguna de estas cosas y se sancionó en función de realidades políticas muy distintas a las que tenemos en la actualidad”.
Cuando se le presentan al coordinador del Gabinete los temas de equidad social, pobreza y exclusión y se le pregunta por la línea directa que los conecta con el tema de la autonomía, habla de que si la ciudad cuenta con el resorte de manejar los recursos propios “será distinta la atención hacia todo lo que la gente reclama y que a menudo excede la posibilidad de este municipio acotado que tiene para cobrar una tasa que no cubre ni los servicios”. Si se avanza hacia una autonomía financiera real la discusión del tema presupuestario provincial no podrá seguir siendo como ahora. Entonces D’Ambrosio habla de la “disonancia de los recursos que se invierten en la capital de la provincia”, por ejemplo en el tema salud‑ relación por habitante como en el de policía‑relación por habitante. El perjuicio para Rosario es “monstruoso”, asegura. Y aún la situación de la Justicia provincial en Rosario ante la falta de nombramientos y coberturas de vacantes “son ejemplos del desbalance”.
La idea es que como cierre de la etapa de debate se encuentre la mejor fórmula a la que los rosarinos respalden o no en la consulta. Se le presentarán modelos de “autonomía amplia” para que se pueda decidir. Para ello también se anunció la creación en las próximas dos semanas, de un Foro por la Autonomía donde podrán ir confluyendo las organizaciones y ámbitos de trabajo interesados en el tema. Casi se imagina al Foro como el gran agitador y propagandista de la consulta y del tema de la autonomía.
El coordinador enseguida sostiene que el de la autonomía “no es un problema partidario” y pone como ejemplo el hecho de que esté en las constituciones de mas de 18 provincias, entre ellas Río Negro y Santa Cruz, “que ‑dijo‑ consagran una autonomía municipal amplísima”.
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