LAS SOSPECHAS YA JUEGAN EN EL FINAL DEL TORNEO APERTURA
Final de bandera verde. El título del Apertura está ahí, a sólo tres fechas, o quizás menos, y tres aspirantes se cortaron decididos. Newell’s, el puntero tambaleante, hace cuentas y no sabe cómo hacer para aguantar la luz de ventaja que lo separa de sus perseguidores. Estudiantes, apelando a la vieja receta del utilitarismo que instauró en el club de la diagonales el mismísimo Bilardo, se mantiene haciendo equilibrio en una delgada soga y prende velas para que se repita el “Paso a paso” que Mostaza Merlo inmortalizó en el último Racing campeón. Y el tercero en discordia es un River que, de una u otra manera, siempre se las arregla para meter miedo, incluso cuando no juega bien, como ocurrió en gran parte de este Torneo Apertura. La realidad es contundente: enchufó los motores hace tres fechas y hoy pasó a ser el candidato natural. Por historia, por fútbol y sobre todo porque conoce este tipo de definiciones.
Tres equipos en pugna, entonces. Y a la hora de evaluar el camino que debe recorrer cada uno de aquí al final, se instalan algunas preguntas. A saber: ¿Qué hará Boca el domingo cuando se cruce con Newell’s? Fuera de la carrera por el campeonato y con la cabeza puesta en la Sudamericana, el cuerpo técnico y los propios jugadores aclararon que “vamos a salir a ganar por el honor del club”. Pero, ¿y los hinchas qué piensan? ¿Se bancarán facilitarle la vida a River? Una historia parecida se vivirá en la penúltima fecha. De un lado, Newell’s enfrentará a Gimnasia, el eterno rival de Estudiantes. Y del otro, River se cruzará con Rosario Central, el enemigo íntimo de Newell’s. Qué lío y cómo no sospechar… por más que la liturgia del fútbol pregone la honestidad y le dé la espalda, o trate, a las especulaciones truculentas. Esto es como las brujas, nadie cree que existen hasta que una noche las encontramos en nuestro dormitorio, sentaditas sobre sus escobas y a punto de hacer alguna nueva maldad.
Pasa siempre y la duda está instalada en la calle, por más que nuestro costado purista nos impida ver más allá. Son días difíciles, con muchas cosas en juego, y de aquí en adelante se multiplicarán, seguro, historias inventadas y de las otras. Que en una rinconcito perdido del Gran Buenos Aires se encontró fulano con mengano para pedirle “una ayuda extra” a la hora de enfrentar el rival de turno. Y también aparecerá ese mozo disfrazado de informante que escuchó, al pasar claro, la charla de dos dirigentes que “arreglaban un partido de los decisivos” con un café de por medio y una pila de promesas a cumplir. Bla, bla y bla. Sanata pura o quizás no, que envuelven el folclore del fútbol y en el que nunca se encuentran pruebas. Pasa aquí y en cualquier punto del planeta donde ruede una pelota.
En medio de tantas suspicacias, siempre levantará su mano inocente el hincha auténtico. Para él no hay arreglos, a favor ni en contra. Su sueño es uno y no lo cambia por nada: dar la vuelta olímpica que, al menos por unas horas, le hará la vida un poco mejor.
Secretos de la punta
De Newell’s se puede decir: Es un plantel joven, que nunca estuvo en una situación así. Tiene la contra de la inexperiencia, pero a la vez su técnico, Américo Gallego, es muy vivo y sabe manejarse en definiciones. Ayer tiró una frase que apuntó a mover la estantería de sus jugadores: “Hoy perdimos medio campeonato…”
De River se puede decir: Venía con rendimientos irregulares y parecía condenado a la mitad de la tabla. ganó el Superclásico y se enchufó. De tres cuartos de cancha hacia arriba tiene un potencial único. Abajo da ventajas, sobre todo con las pelotas cruzadas. El estímulo del grupo es lograr el bicampeonato.
De Estudiantes se puede decir: Juega con la calculadora en el bolsillo. Piensa todos los partidos y esto le quita cierta frescura a sus rendimientos. En las primeras fechas se lo veía más suelto y por momentos daba espectáculo. Ahora le cuesta soltarse y se aferra al lema de que “vale todo lo que no sea perder”. Pero, ¿vale un empate? Parece que no.
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