LAS TRAGEDIAS FATALES QUE SIGNARON A LOS PEREGRINOS
El lamentable accidente que ocurrió hoy en la provincia de Santa Fe y que protagonizaron dos micros repletos de fieles qué retornaban de la celebración de la Virgen de Itatí desde Corrientes al colisionar contra otro vehículo, tiene antecedentes que preocupan en los últimos años.
Hoy murieron 10 personas y resultaron heridas 50. Pero no se trata ni del único ni del más grave episodio que acompañó a devotos.
En septiembre de 2002 un micro con 70 peregrinos que provenían de la ciudad tucumana de Concepción, volvían a su provincia luego de participar de una celebración en la catedral de la Virgen del Valle de Catamarca.
Pero, esta gente que había ido a rezar y expresar sus sentimientos religiosos protagonizó el segundo accidente más trágico de la historia de la Argentina cuando el micro se quedó sin frenos y desbarrancó 120 metros en la ruta 38 a la altura de la Cuesta del Totoral. Murieron 47 personas y hubo 24 heridos.
El 26 de septiembre de 1999, en la ruta provincial 65, viajaban 18 pasajeros en un viejo micro escolar Mercedes Benz que iban a peregrinar a San Nicolás. Pero ese micro también chocó. Murieron 8 fieles.
También septiembre, pero de 2001 cinco personas, que iban en una procesión a “Nuestro Señor de los Milagros de Mailín”, en una ruta de Santiago del Estero, entre ellas una niña de 12, fueron atropelladas por un camión. Fuentes judiciales indicaron que el conductor del camión que embistió a los peregrinos habría estado borracho o dormido.
En el accidente de Catamarca, fuentes judiciales indicaron que el micro no tendría autorización para hacer ese tipo de viajes y habría pasado controles policiales mediante el pago de “coimas”.
Alberto Omar Silveyra, titular de Luchemos Por la Vida, indicó a Infobae.com que “es verdad que hubo varios accidentes 0que protagonizaron peregrinos”.
“Es probable que esto ocurra porque para estos eventos se alquilan micros especiales, charters, donde la profesionalidad es menor, porque los dueños a veces recurren a cualquiera para que haga viajes, lo que agrava al riesgo”, explicó.
“Falta total de profesionalidad y que no merecen control ni sanción por parte del estado. Ellos van a la misma velocidad, en cualquier condición climática”, explicó Silveyra.
“La explicación más razonable obviamente no es la culpa de dios, sino probablemente de las bestias que conducen en la Argentina”, dijo.
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