LAS ZONAS SOJERAS DEL PAÍS SON MÁS RENDIDORAS QUE EN OTRAS PARTES
Por la calidad de vida, la eficacia de la aplicación de los modernos métodos agronómicos, los bajos costos de implantación, protección y recolección de los cultivos, especialmente de la soja, los productores argentinos están en un razonable buen nivel comparados con otros colegas del mundo.
La competitividad del agro argentino se puede constatar concretamente mediante el análisis de los ingresos y márgenes del cultivo de la soja en zonas comparables y con métodos agronómicos prácticamente similares que realizó el departamento de Economía de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (AACREA) que lidera Teo Zorraquín y del que participaron otros profesionales como Ricardo Negri (h.), entre otros.
Justamente la soja resulta un buen indicador económico de rentabilidad agropecuaria dado que se producen alrededor de 220 millones de toneladas mundiales y los principales países productores son los Estados Unidos, Brasil, Argentina, China, India y Paraguay. Todos competidores de los mercados para los que produce nuestro país en donde es, sin competencia cercana, el cultivo más sembrado.
Se compararon los costos, ingresos y márgenes de una hectárea de soja de primera en el sur de Santa Fe; la misma superficie en Illinois, (tomando información de la Universidad de Purdue, y del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, en sus siglas en inglés), otra en el Mato Grosso, Brasil; en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia; Young, Uruguay, y finalmente, una hectárea en Heilongjiang, República Popular de China.
Cuatro cuestiones saltan inmediatamente a la vista del trabajo de AACREA:
Las buenas zonas sojeras de la Argentina son más rendidoras que las de los demás países considerados, probablemente por la alta fertilidad de las tierras, un clima benigno y la calidad de la genética utilizada.
Los costos de producción son mucho menores en nuestro país que en el resto, casi la tercera parte de los considerados en Brasil y los Estados Unidos.
El costo de los arrendamientos domésticos de una hectárea de tierra son más altos que de los países considerados, excepto los Estados Unidos.
Salvo en los Estados Unidos, en donde los productores reciben subsidios complejos y de varios tipos y formas a través del Farm Bill 2005, nuestros productores cuentan con el mejor margen en la comparación.
El trabajo de AACREA muestra a las claras la excepcional competitividad del cultivo de soja en la Argentina. Claro está, hay otros cultivos como el maíz, el trigo y el girasol que no cuentan con esa cualidad.
Tampoco la ganadería, en sus diversas formas sean estas extensivas o intensivas.
Pese a las retenciones, la enorme presión impositiva a través de impuestos como el de las ganancias y el IVA y los nacionales y locales, la inseguridad que amenaza cada vez más los bienes y las personas, los problemas de infraestructura caminera y de logística, la eventual posibilidad de congelamiento de la entrada al país de nuevos eventos vinculados a la ingeniería genética y a la inestabilidad de las reglas de juego económica, los productores argentinos cuentan hoy con todos los avances tecnológicos para el alcance de su mano. Por lo menos, en las extensas pampas y en otras regiones del NOA y del NEA.
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