LAURA COSIDOY: “TIENE QUE HABER COMPLICIDAD POLICIAL”
“Aquí sigue existiendo un alto nivel de tráfico de drogas que no se condice con la gente que llega a ser juzgada, ni en cantidad ni en calidad. En mi opinión, tiene que haber complicidad policial, tienen que haber arreglos, protecciones. No hay otra explicación”, aseguró a LA NACION la jueza federal Laura Inés Cosidoy.
Quizá pocos sepan más que ella de este tema. En 1993, fue amenazada de muerte por una banda de traficantes desarticulada por una investigación personal; en esa época, y por eso, salía de su casa con chaleco antibalas y custodia.
-¿Qué diagnóstico hace del problema de la droga en Rosario?
-Cada vez es mayor el movimiento de droga, en cuanto a consumo y a tráfico. No se puede vender la cantidad de droga que se vende aquí si no hay complicidad policial. Por algunas situaciones que vimos plasmadas en juicios, se advierte que hay complicidad policial en cuanto a proteger a determinados personajes. Y más grave aún, para mí, es que hay personal policial implicado en el tráfico de droga.
-¿Cómo se refleja esta situación en la labor judicial?
-En los expedientes que nos llegan para juzgar siempre aparecen grandes cantidades de droga y un solo transportista, o mucha gente que, entre todos, no llegan a sumar medio kilo de droga. Entiendo que esas personas también tienen que ser juzgadas, pero me pregunto por qué no son juzgadas las personas que proveen, aquéllos a los que va dirigida semejante cantidad de droga que, “casualmente”, es la que se intercepta en el medio del viaje.
-¿Cómo se ve en la vida cotidiana que se agrava este problema?
-En la comercialización desembozada en boliches bailables, en lugares en los que se reúne gente joven, en los minimercados a los que van antes del baile. Esto, evidentemente, responde a una impunidad que se paga con un precio.
-Usted identificó dos locales, El Bar del Mar y Soho, donde se vende droga…
-Se armó mucho revuelo porque, como ejemplo, mencioné dos, aunque podría haber nombrado 150 si en el momento me hubiera acordado. Esto no implica a los dueños de estos lugares donde libremente se consume y en cierto momento hay intercambio.
– ¿La acumulación de causas con imputados que son detenidos con pequeñas cantidades de droga dificulta la investigación del tráfico?
-Juzgamos a estas personas, que deben ser juzgadas, pero vemos en el expediente que de repente aparecen personas que inicialmente habían sido investigadas, que “mágicamente” se detiene un vehículo que lleva 450 kilos de marihuana, y nos ha pasado en algún caso que, en realidad, llevaba 750. Si, como hemos podido comprobar, no se hacen controles de ruta de rutina, entonces esperaban ese vehículo porque alguien les dijo que iba a pasar. Así que también se sabía de dónde venía y hacia dónde iba ese vehículo. ¿Por qué no están los dos extremos? Si se tiene el dato y no se lo procesa es porque se cobró un precio para eso.
-El negocio de la droga en una ciudad como Rosario mueve grandes sumas de dinero, con las que se puede pagar ese precio ¿Qué se puede hacer entonces?
-Todos sabemos el dinero que mueve la droga y por eso nos lleva tanta ventaja. Para terminar con este negocio hay que tener decisión política. Si hay corrupción, si hay “cajas negras” gracias a la venta de droga, el único modo de acabar con eso es que alguien de arriba no reciba coimas o no mire para el costado y resuelva cortar la mano del que la metió donde no debía.
-Varios funcionarios provinciales, incluido el gobernador Jorge Obeid, dijeron compartir su preocupación por este problema…
-Si están tan preocupados como yo, ellos sí pueden hacer algo, porque son los jefes naturales de la policía. A diferencia de lo que dice el ministro de Gobierno [Roberto Rosúa] de que yo puedo denunciar y no lo hago [ver aparte], o no están informados o quieren tergiversar la cuestión, porque yo como camarista no tengo potestad ni medios para ponerme a investigar. Eso sí, veo lo que ven todos, y lo digo.
-¿Qué opina de la reacción de las autoridades a sus dichos sobre la eventual falta de determinación para acabar con la complicidad policial en el narcotráfico?
-Me han criticado diciendo que dos veces por año armo un escándalo. Yo no persigo ningún fin mediático. Si hablo de esto es porque me preocupa, y me llama la atención que lo que digo se convierta en un boom porque no estoy hablando de que vi marcianos en la calle, estoy diciendo algo que sabe todo el mundo. No pueden decir que mi denuncia no tiene fundamento, todo el mundo lo ve a diario, en su barrio, por lo que les cuentan sus hijos. Vemos la influencia que esto tiene en delitos que se agravan en violencia y que evidentemente son cometidos por personas que están “puestas” [drogadas]. Yo creo que la forma de resolver este problema es abordándolo seriamente y con honestidad.
Este contenido no está abierto a comentarios

