LAVAGNA ADMITE QUE "VA A HABER CARAS LARGAS EN VARIOS IDIOMAS"
Tras la firma del acuerdo con el FMI, “es natural que haya caras largas, en varios idiomas, en los acreedores de distintos países”, admitió ayer Roberto Lavagna.
La razón la explicó el propio ministro, en el programa “Desayuno”, por canal 7: dentro de nueve días, el Gobierno presentará en la reunión anual del FMI y Banco Mundial, en Dubai, los “lineamientos iniciales” de su plan de reestructuración de la deuda en “default”, que suma 102.173 millones de dólares.
“Después de la primera oferta, seguro va a haber un rechazo, y la realidad irá indicando qué es lo que se puede hacer”. No obstante, Lavagna dijo que la oferta será “creíble y pagable” y habrá “alternativas para que los distintos tipos de acreedores elijan la que más les conviene para que esa deuda deje de estar impaga”.
Que Lavagna haya admitido de antemano el rechazo de los acreedores a la propuesta que formule la Argentina se debe:
En toda negociación es natural que los acreedores rechacen la primera oferta y pidan mejorarla.
El acuerdo con el FMI no prevé que la Argentina reciba nuevos créditos de los organismos internacionales para reestructurar la deuda.
Los organismos financieros refinancian sus préstamos, sin quitas de capital ni de interés. Y se aseguran el pago de los intereses de los próximos tres años —unos 2.100 millones—, lo que motivó la crítica del resto de los acreedores.
Sin recibir nuevos créditos, para pagar la deuda que no está “en default” la Argentina necesita tener un superávit fiscal del 3% del PBI en el 2004, del 3,5% en el 2005 y 4% en el 2006. “El calendario de pagos ya está muy cargado con el pago de los Boden, los Préstamos Garantizados y a los organismos para que pueda haber un sobrante para el resto de los acreedores”, sostiene Javier Alvaredo, de la consultora Macroeconomía, quien calcula que la oferta argentina contemplará un plazo de gracia de 5 años.
Según Alvaredo, en la reunión del FMI la Argentina va a presentar los lineamientos de la propuesta. “Habrá una negociación, por lo que habría que esperar una oferta formal, concreta, recién entre diciembre y enero. Y recién para mayo o junio de 2004, se podría estar concretando la reestructuración, con la entrega de los nuevos bonos”.
Se estima que habrá tres clases de bonos, en distintas monedas:
Sin quitas de capital (Bono Par), con un interés más bajo y una amortización más larga.
Con quita de capital, pero con mayor interés y menores plazos.
Un bono vinculado al crecimiento económico.
Alvaredo calcula que después de la renegociación, la deuda pública rondaría entre los 140.000 y 160.000 millones de dólares (100% del PBI anual), pero con menores intereses y mayores plazos que lo pactado antes de 2001.
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