LAVAGNA: “AHORA PARECE QUE TAN PLURALES NO SOMOS”
“Todo esto me parece bastante lamentable. Yo creí, en serio, como dijo el Presidente, que éramos plurales, pero ahora parece que tan plurales no somos. Y también me parece lamentable que aparezca para criticarme toda una comparsa, simultáneamente, que reúne a la Biblia y al calefón.”
Sentado en la sala de reuniones de su oficina, el ex ministro de Economía Roberto Lavagna se muestra molesto por los cuestionamientos que recibió por parte del oficialismo. Anteayer lo criticaron la ministra de Economía, Felisa Miceli; el diputado kirchnerista Carlos Kunkel, los ex piqueteros y hoy funcionarios Luis D’Elía y Jorge Ceballos; la embajadora en Venezuela, Alicia Castro, y el sindicalista Hugo Moyano. Ayer se agregaron los diputados oficialistas Agustín Rossi, Patricia Vaca Narvaja y José María Díaz Bancalari.
Lavagna explotó y advirtió sobre “una escasísima autonomía” en el Gobierno; dijo que “una sociedad no puede funcionar a base de enojos”; afirmó “Chávez no le regaló nada a la Argentina”, y agregó que ve a la economía nacional “hipersólida, entrando en el quinto año consecutivo de crecimiento”.
-¿No esperaba las críticas?
-No, porque es equivocada la idea de que son críticas desde la oposición. Yo vengo diciendo que la economía argentina está en una situación hipersólida, entrando en el quinto año consecutivo de crecimiento, y eso no pasaba desde 1903. De lo que se trata es de cuidarla, y para ello hay que hacer un diagnóstico acertado. Yo tengo mi diagnóstico, que traté de marcar. Que eso dé lugar a esta reacción en comparsa me parece lamentable. Es querer imponer un pensamiento único. Y eso no le va a hacer bien a la economía argentina.
-¿Usted cree que el Gobierno lo ve como a un opositor?
-Y si no, ¿por qué este conjunto simultáneo? Es como que alguien tocó un botón y salen todos, como digo, mezclando la Biblia con el calefón.
-¿Usted se considera opositor?
-Por supuesto que no. ¿Por qué debería serlo? Ahora, acá hay alguien que emite un mensaje y alguien que lo recibe. Si el que lo recibe lo decodifica mal, yo no puedo hacer nada.
-¿Le molestó alguna crítica en particular?
-No, no, porque es como que alguien tocó un botón. Uno advierte que hay una escasísima autonomía, que es lo contrario de la pluralidad. La pluralidad, que es bueno que exista en el seno de la sociedad, también es bueno que exista en el propio Gobierno.
-¿Cuando usted estaba en el Gobierno había autonomía?
-Yo me sentía con absoluta libertad de decir y hacer.
-¿Y ahora?
-Bueno, esto de la simultaneidad…, hay que ser ingenuos para no notar que alguien tocó un botón.
-¿No le molestó siquiera la crítica de Miceli sobre que usted le pidió ayuda a Chávez?
-Mire, no quisiera contestar ninguna de las cosas de ayer [por anteayer], pero sí eso, porque el gobierno de Venezuela hizo un excelente negocio con las colocaciones de la Argentina. A la Argentina también le vino bien, pero Venezuela no nos regaló nada, a ver si creemos que nos regaló algo…
-En el Gobierno trascendió que el Presidente se enojó con usted por su reunión con cuatro diputados duhaldistas (Sarghini, Narváez, Eduardo Camaño y Alvarez).
-Una sociedad que funciona sobre la base de enojos, funciona mal. El que se enoja, que se enoje. Y eso vale para Kirchner, para Lavagna, para todos. Una sociedad civilizada no funciona sobre la base de enojos.
-Pero usted sabía la lectura política que se le iba a dar a la reunión.
-Sí, pero, ¿por qué nos tiene que llamar la atención en una sociedad plural, en la que uno habla con todo el mundo que está dentro del sistema democrático? Eso no significa que uno tenga que estar de acuerdo, pero al menos así uno entiende el pensamiento del otro. Después uno ve si acuerda o no, pero se habla con todo el mundo.
-¿Usted habla con el Gobierno?
-Sí, claro. Anteanoche [por la noche del martes] estuvo acá Mazzón [Juan Carlos, coordinador general de la Presidencia]. Y hace dos semanas estuvo Iribarne [Alberto, ministro de Justicia]. Y hemos tenido charlas con el senador José Pampuro. Y ninguno vino por sí solo.
-¿Qué pensó cuando escuchó lo de la pluralidad?
-Me pareció estupendo.
-¿Todavía cree que es posible?
-Esto es una muestra en contra, evidentemente, pero sigo creyendo.
-¿A pesar de que el ministro del Interior, Aníbal Fernández, excluyó a quienes no piensan parecido al Presidente?
-Bueno, eso es lo terrible. El Presidente dice una cosa y al día siguiente sale alguien del propio Gobierno que destruye todo lo que dijo el Presidente. Por ahora, me gustaría creerle al Presidente, porque, además, no es una concesión que hace el Gobierno; la sociedad lo va a exigir.
-Usted dice que ahora alguien toca un botón y todo el oficialismo sale a decir lo mismo. ¿Significa que el Presidente concentra demasiado?
-Parecería haber una concentración mayor, y eso tiene un límite, que es la fuerza física y mental de una persona. Además, no se trata de quién toma la última decisión, que es lógico que sea el Presidente. El final es un embudo, pero, ¿quién controla lo que entra en el embudo? A lo mejor se controla lo que sale, pero no las alternativas que entran. Y lo que sale no puede ser distinto de lo que entró en el embudo.
-En una entrevista con Perfil, analizó que el Presidente se cerró sobre su grupo, ¿eso es malo?
-El cree que no, yo creo que sí. El sentido común indica que de una provincia de 200.000 habitantes es difícil que salga toda la materia gris que necesita la Argentina.
Por José Ignacio Lladós
De la Redacción de LA NACION
Lavagna dixit
La pluralidad
Todo esto me parece lamentable porque yo creí, como dijo el Presidente, que éramos plurales, pero ahora parece que tan plurales no somos
La economía
La economía argentina está hipersólida, entrando en el quinto año consecutivo de crecimiento; de lo que se trata es de cuidarla
Las elecciones
Me ofrecieron ser candidato, pero a todos les contesté lo mismo: no aceleren los tiempos; la Argentina no puede vivir en una elección permanente.
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