LAVAGNA APUESTA AL ENVIÓN DE LA ECONOMÍA MUNDIAL
Tal como está elaborado el anteproyecto de Presupuesto 2006, todo indica que el Palacio de Hacienda no prevé cambios fundamentales para la economía durante año próximo. Pero, redobla la apuesta sobre la capacidad de la economía internacional de traccionar el desarrollo interno de la Argentina.
El proyecto no incluye reformas fundamentales. Por ejemplo, no establece cambios tributarios para mejorar la distribución del ingreso. Y ratifica la política de “administración” de las principales variables macroeconómicas, que viene realizando en los últimos años el ministro Roberto Lavagna tras la devaluación y la pesificación que le dejó como herencia su antecesor Jorge Remes Lenicov.
Así, la “tesis” de Roberto Lavagna para la confección del Presupuesto 2006, es que la economía internacional seguirá traccionando el crecimiento. Y la conclusión —a su entender es casi obvia: entonces para qué cambiar y asumir los riesgos de enfrentar los múltiples problemas estructurales que tiene la economía.
De esta forma se desarrollaron las cosas en los últimos años. Hubo una fuerte recuperación después de cada caída. El problema fue que ese ritmo de crecimiento se trasladó a velocidad sustancialmente menor a la recuperación social. La pobreza no cedió y la desocupación bajó, pero en dosis homeopáticas.
Es decir, el crecimiento y la mayor riqueza continúan distribuyéndose en forma inequitativa. Con el actual anteproyecto de Presupuesto, el Estado no prevé cambios fiscales o tributarios para transformar esas mejoras macroeconómicas en mayores beneficios sociales. Todo se concentraría en la plausible —aunque escasa— mejora en la educación.
El otro tema es la inflación. La pauta establecida en el Presupuesto ubica a la Argentina entre los países de mayor inflación del mundo. El alza de los precios se traduce también en mayores problemas para los sectores más carenciados.
Igual aún nada esta definido. La propuesta del Palacio de Hacienda tendrá que superar el examen y las definiciones de la Casa Rosada. Eso ocurrirá esta semana. Entre esos temas figura definir qué hacer con el FMI.
Además, el Presidente Kirchner quiere mantener los superpoderes presupuestarios, porque considera que la crisis que obligó a alumbrarlos no ha pasado. Esa delegación del Congreso le otorga amplias facultades a la Jefatura de Gabinete en la reasignación de fondos, como se demostró en estos últimos meses.
Los poderes le otorgan —más allá del resultado electoral— un reaseguro político a Kirchner: mantener el control presupuestario en el tercer año de su mandato, que podría enfrentarlo con importantes cambios de nombres en su gabinete.
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