LAVAGNA BUSCARÁ DARLE MÁS APOYO A LA INDUSTRIA.
El ministro de Economía, Roberto Lavagna afirmó que el nuevo gobierno fortalecerá “un modelo que le dará prioridad a la industria y a la producción nacional”.
En una entrevista exclusiva con Clarín, Lavagna explicó por primera vez los lineamientos de la política económica a partir del gobierno de Néstor Kirchner. Admitió que en lo coyuntural se puede hablar de una “Fase II” de su estrategia, y dijo que el aliento del capitalismo nacional se hace “a través de cambios de precios relativos que benefician a la producción, a las economías del interior y a las pequeñas y medianas empresas”.
Sostuvo que “crear empleo y aumentar el consumo es fundamental”. Por eso el nuevo eslabón fuerte de la política económica es la construcción”. Y reconoció que su intención “es en el mediano plazo aumentar el superávit fiscal”.
—¿Cuál será el objetivo prioritario en esta fase de su gestión?
—En lo inmediato, poner el consumo en el centro de la escena económica, a través de un aumento en el ingreso de las familias vía un mejoramiento en el nivel de empleo.
—¿Esto implica aumentos de salarios?
—El salario aumentará solo reflejando un aumento de la producción y la productividad. Nuestra intención es mejorar los ingresos aumentando la ocupación y elevando las horas trabajadas de los empleados. Por eso, a partir de ahora la política de crear empleo es fundamental.
—¿Cómo harán para crear empleos?
—A través de las inversiones en infraestructura. Inversiones públicas y de las empresas privatizadas. La inversión en infraestructura es el nuevo eslabón fuerte de la política económica.
—¿De dónde sacarán el dinero para el plan de construcción?
—El dinero está en el Presupuesto. El primer problema que existe es la capacidad de gestionar esas inversiones, porque en la última década se destruyó al Estado.
—¿Los nuevos empleos se podrán pagar en parte con los fondos del Plan Jefas y Jefes de Hogar?
—Sí. El sector privado podrá pagar parte de los salarios con esos planes.
—Los $ 200 de aumento de salario de bolsillo, ¿continuarán?
—Aún no esta definido.
—¿Habrá aumento para los estatales?
—Por el momento no habrá novedades.
—En la primera semana del nuevo gobierno resolvió conflictos aumentando las erogaciones de la Tesorería. ¿Será una política permanente?
—La norma será la siguiente: cuando haya excedentes de fondos en la Tesorería, se van a distribuir. La prioridad será la población de menores recursos y los sectores económicos que tienen menor capacidad de resistencia, como las pequeñas y medianas empresas.
—¿Esto es sostenible en el tiempo?
—Son medidas inmediatas, atadas a la mayor recaudación: en mayo será como mínimo de $ 6.300 millones. Ninguna medida compromete el ingreso para meses siguientes.
—Usted dice que privilegiará al capitalismo nacional. ¿Cómo lo definiría?
—Capitalismo nacional es favorecer la creación de bienes, frente a una economía vinculada a las finanzas. Así se benefician las economías del interior del país y las pequeñas y medianas empresas. Nosotros cambiamos los precios relativos de la economía en contra de los sectores de servicios no comercializables y a favor de los sectores de la industria y el campo, que producen bienes. Una derivación de estas medidas es el capitalismo nacional. Porque las pymes que están en el interior y la producción de bienes son, en su mayoría, de empresas nacionales.
—Las empresas nacionales ¿tendrán preponderancia sobre las extranjeras?
—No vamos a decir por decreto que las empresas nacionales son buenas y las extranjeras son malas. Eso sería ridículo, inadecuado. Sería aislarse del mundo. Pero sí podemos establecer un modelo económico que priorice la industria, la producción, las pymes y las economías del interior del país. Así, el sector empresario nacional tiene un protagonismo mayor que en un modelo centrado en las finanzas.
—Hay un problema real de empresas nacionales afectadas porque estaban endeudadas en el exterior. ¿El Estado instrumentará alguna política al respecto?
—No medidas directas. Porque hay que actuar con equidad para repartir las pérdidas que provocó el colapso de la convertibilidad. Primero está la población. Pero la reactivación económica, los acuerdos con organismos multinacionales y el hecho de que el sistema financiero se recupere también facilita una solución al problema.
—¿Existe un “Lavagna Fase Dos”?
—En lo profundo, no. Lavagna piensa igual hoy que siempre, como el justicialismo profundo. Sí, en la coyuntura, puede haber una Fase Dos. Porque no podemos hacer lo que se hizo en los últimos 11 años, cuando la Argentina se quedó en una posición, mientras que el resto del mundo hacía lo contrario. Así terminamos en el peor colapso económico desde la década del 30.
—¿A usted le gusta un dólar a tres pesos, como al Presidente?
—Sí, me gusta. Lo dije varias veces.
—Al titular del Banco Central, Alfonso Prat Gay, no le gusta. Lo dijo claramente esta semana, y desató una polémica con el Presidente y usted…
—No podemos hacer una tormenta de un vaso de agua. Ya pasó. A veces la gente es prisionera de sus palabras.
—Entonces, ¿terminó la pelea?
—Para mí, nunca existió. Porque hay que distinguir una imprudencia de una intencionalidad.
—¿Cuándo vuelve el crédito?
—La banca pública tiene que reestructurarse. La banca extranjera cubre sus costos con los servicios y no otorga crédito a la espera de datos que clarifiquen su futuro. La banca local privada tiene liquidez y ya comenzó a dar crédito.
—¿Por dónde pasa la reestructuración de la banca pública?
—Es un plan integral para fortalecerla. Entre otras cosas vamos a reducir los directorios, para bajar costos de funcionamiento. La banca pública jugará un rol fuerte.
—La creación de la Comisión de Reestructuración Financiera se interpreta como un avance contra la autonomía del Banco Central.
—La responsabilidad política de las reformas estructruales del sistema financiero es del Poder Ejecutivo. No el día a día, que corresponde al Banco Central.
—¿Va a impulsar la aprobación de las compensaciones bancarias?
—Las compensaciones en realidad son para los ahorristas. A mi entender, ese tema debe definirse ya, para terminar el proceso de reestructuración del sistema financiero y despejar dudas que impiden el renacimiento del crédito.
—Cómo y cuándo aumentarán las tarifas?
—No se tomará ninguna definición, porque el Presidente quiere estudiar el tema.
—En Brasil, Lula aumentó el superávit. ¿Argentina también va a tener que hacerlo?
—Efectivamente, en el mediano plazo debería elevarse.
—¿Pasará del 2,5 al 3,5 por ciento?
—No le hagamos el trabajo al Fondo.
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