LAVAGNA CRITICÓ EL DISCURSO DE KIRCHNER
El ministro de Economía, Roberto Lavagna, se distanció ayer de la estrategia electoral del Gobierno y dijo que preferiría “un discurso distinto” del presidente Néstor Kirchner, en relación con las fuertes críticas que hace a la gestión de Eduardo Duhalde.
“Estas cosas suelen pasar. ¡Las cosas que se dicen en el período electoral…!”, expresó Lavagna durante su participación en el programa “Almorzando con Mirtha Legrand”, que se emite por América TV.
Pocas veces antes el ministro se había permitido un cuestionamiento tan directo a la política del Presidente. “Yo preferiría un discurso distinto. Pero cada cual usa el discurso en que cree”, respondió ante una pregunta concreta sobre la visión que transmite Kirchner respecto del gobierno anterior.
Lavagna juró en el Palacio de Hacienda durante aquella administración y siguió tras las elecciones presidenciales de 2003.
“Duhalde ayudó en un momento extremadamente difícil, cuando otros se iban, se escapaban. Ahí el país estaba en llamas”, opinó el ministro. Kirchner suele decir en sus actos de campaña que cuando llegó a la Casa Rosada recibió un país incendiado.
Sólo criticó la etapa inicial del gobierno duhaldista. “Hubo un momento un poco confuso en materia económica”, dijo, en referencia a los primeros cuatro meses de 2002, cuando el ministro de Economía era Jorge Remes Lenicov. Y enseguida volvió al elogio: “A partir de ahí se hizo una transición como no la hubo desde Marcelo T. de Alvear a la segunda presidencia de Hipólito Yrigoyen”.
A lo largo de la entrevista televisiva, Lavagna dejó otros conceptos polémicos relacionados con la situación política, dominada por la pelea en el peronismo.
“No voy a participar de la campaña. No porque no quiera quedar en el medio, sino que la economía es muy delicada y me voy a manejar en esa esfera”, dijo.
Siempre con un equilibrio de diplomático, opinó también sobre cómo quedará posicionado el Gobierno tras los comicios del 23 de octubre.
“Se necesita una elección con buen apoyo. El Presidente, cualquiera sea él, tiene que tener suficiente poder político, pero esto no significa que tenga que tener todo el poder. Debe hacer una buena elección, con buen apoyo, pero también tiene que haber espacio para la oposición que quiera trabajar”, sostuvo.
En todo momento Lavagna aclaró que hablaba como ciudadano y no como ministro.
De la entrevista participaron, además de la señora Legrand, los periodistas Alfredo Leuco, Mónica Gutiérrez y Martín Kanenguiser, de LA NACION.
Voto cantado
El ministro también anticipó su voto. Tiene domicilio en la ciudad de Buenos Aires y se definió por la boleta oficialista, aunque con algunas reservas.
“Voy a votar por Rafael Bielsa, que es un excelente candidato”, afirmó. Pero aclaró: “Me gustaría poder hacer lo que en alguna época, cuando se podía tachar algunos nombres de la lista. Ya con eso me conformaría”. No dio pistas a quién se refería.
Las declaraciones de Lavagna tuvieron fuerte repercusión en el Gobierno, pese a que no hubo réplica de ningún tipo.
En principio, las fuentes consultadas por LA NACION aseguraron que el Presidente y Lavagna tienen acordado de antemano que el ministro no vaya a convalidar las críticas a Duhalde.
Más que las quejas por el discurso presidencial, en lo más alto de la Casa Rosada indicaban anoche que habían tenido más impacto los dichos referidos a las “tachas” en la lista del oficialismo.
Las fuentes interpretan que eso fue un mensaje dirigido al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, con quien mantiene una tensa relación. Fernández es el jefe político del PJ porteño.
Entre bromas y risas, Kirchner y Fernández intentaban ayer adivinar “a quién querrá tachar Lavagna”, dijeron los informantes. Las apuestas oscilaban entre la economista Mercedes Marcó Del Pont y el gremialista Julio Piumato. Y acordaron que Bielsa saliera a responder que él apoya toda la nómina de candidatos.
Públicamente, ni Kirchner ni Fernández iban a contestarle a Lavagna. Pero en el Ministerio de Economía esperan que durante estas horas del fin de semana puedan circular versiones periodísticas dirigidas a desgastar la figura de Lavagna.
La última vez que el ministro de Economía había marcado diferencias con el discurso presidencial fue en mayo, cuando habló de una actitud “setentista” en un sector del oficialismo que busca aumentar el gasto público.
Ayer, en el almuerzo televisivo, Lavagna no escapó a las versiones sobre peleas internas. “No pensé en renunciar, por ahora no”, dijo. “¿A usted le serruchan el piso?”, preguntó Legrand. Y, con una sonrisa, Lavagna respondió: “A veces los ruidos de la sierra son ensordecedores”.
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