LAVAGNA DIJO QUE LA RENEGOCIACIÓN DE LA DEUDA SERÁ "MENOS AMIGABLE CON LOS MERCADOS"
El ministro de Economía, Roberto Lavagna, advirtió hoy que la reestructuración de deuda de la Argentina será “menos amigable amigables con los mercados”. Y agregó que también será “diferente” a otras experiencias porque no recibirá ayuda de la comunidad financiera internacional y en consecuencia se regirá por parámetros distintos a anteriores procesos de similares características.
“Los umbrales mínimos de aceptación, los plazos de la nueva deuda, el tratamiento de intereses pasados, la representación de los acreedores y la deuda nominal no pueden ser iguales a los que emergían de los rescates con fondos públicos multilaterales o bilaterales”, afirmó el ministro.
De esta forma, Lavagna puso sobre la mesa los puntos centrales de la renegociación de la deuda con los acreedores internacionales y que es motivo permanente de discusiones con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El jefe del Palacio de Hacienda aseguró que “será una reestructuración diferente, no sólo por su tamaño y complejidades sino porque debe hacerse con un cambio en las reglas de funcionamiento del sistema financiero internacional”.
Agregó que “a diferencia de los años 90 ya no hay paquetes de fondos públicos internacionales para resolver problemas de los tenedores privados de bonos” y consideró que esto hará que “las reestructuraciones sean menos amigables para con los mercados y exigirá cambios en algunas reglas de funcionamiento del mercado financiero”.
Lavagna formuló estos conceptos durante su discurso en la 45 Asamblea Anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que se desarrolla en Lima, Perú.
“Si no hay fondos públicos deberá haber criterios públicos de la comunidad financiera internacional, coherentes y más centrados en el objetivo de lograr la sustentabilidad que en el concepto de aceptabilidad”, remarcó el ministro.
Sostuvo además que Argentina respetará el principio de “pari passu” que hace al FMI acreedor privilegiado, pero dijo que deberá “reanalizarse para diferenciar entre tenedores originales y post default”, en obvia alusión al accionar de los denominados “fondos buitre”.
Lavagna aprovechó la ocasión para refutar los dichos de quienes sostienen que la Argentina tiene una política de dilatar la negociación con sus acreedores. “Desde que fueron anunciadas las pautas de la reestructuración el Gobierno ha llevado adelante el proceso con buena fe, cumpliendo con una regla básica: no prometer aquello que es imposible materialmente de cumplir”, afirmó.
También utilizó el escenario del BID para defender la opción de ofrecer a los acreedores un bono atado al crecimiento del país, cuya aceptación por parte del mercado fue puesta en duda por la directora interina del FMI, Anne Krueger.
“La única manera en que todos podemos ganar es recuperando y creando valor. La posibilidad de usar un bono ligado al crecimiento permitirá que los tenedores de bonos en cesación de pagos también se beneficien del considerable potencial de crecimiento de nuestra economía”, enfatizó el jefe del Palacio de Hacienda.
El ministro también agradeció la colaboración que el BID prestó en los momentos más difíciles de la discusión entre Argentina y el FMI. “No podemos dejar de reconocer el esfuerzo del BID teniendo en cuenta que no todo el sistema de financiamiento multilateral ha mostrado igual disposición”, recalcó.
No obstante, enfatizó que el BID “más que un proveedor de financiamiento, es escencialmente una institución de desarrollo. Estamos plenamente convencidos que el Banco debe privilegiar la esencia de su acción, que es mejorar las condiciones de vida de nuestra población”.
Subrayó además que “los organismos multilaterales no pueden jugar un rol pro cíclico. Su función debe ser cíclica, efectuando una contribución neta al financiamiento del desarrollo en el mediano y largo plazo”.
Lavagna consideró que para lograr ese objetivo “hay que volver a poner el desarrollo en el centro de la escena en reemplazo de las políticas de ajuste”.
Y agregó que es importante “mantener la solidez financiera del BID sin caer en criterios tan restrictivos, financieros u operacionales, que terminen limitando el aporte del BID cuando la región más lo pueda necesitar”.
“En ese sentido -prosiguió-, el primer paso es utilizar plenamente la capacidad de crédito anual cercana a 8 mil millones de dólares que hoy existe y que en el período 2002-2003 fue parcialmente no utilizada”.
Además, destacó que se observa “con preocupación intenciones de subordinar PBLs (líneas de crédito) a la realización de acuerdos formales con el FMI cuando no hay razones para ellos, ni por la naturaleza de las reformas consideradas, ni por el perfil de desembolsos y repagos que requieren ese tipo de vínculos”.
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