LAVAGNA INICIA DURA GESTIÓN ANTE EL FMI
Al mismo tiempo que el presidente Néstor Kirchner recibía en Berlín el aval del gobierno alemán frente a la negociación con el Fondo y calificaba de “10 puntos” su encuentro con el canciller germano Gerhard Schröder, el titular del organismo, Rodrigo Rato, el presidente saliente del Banco Mundial, James Wolfensohn, y el subsecretario del Tesoro norteamericano, John Taylor, insistieron con reclamarle a la Argentina una rápida solución para los bonistas que quedaron fuera del canje de la deuda, marcando el clima que encontrará el ministro Lavagna cuando arribe a la Asamblea del FMI, en Washington.
Schröder transmitió ayer a Kirchner su apoyo “indudable” durante una reunión que mantuvieron en la sede de la cancillería alemana.
Kirchner habría explicado al germano su decisión de no reabrir el canje de la deuda, decisión que el alemán no habría objetado.
Para la Argentina, esta posición es clave de cara al inicio de la negociación con el organismo multilateral y ante la necesidad de contar con los votos del G-7 a la hora de cerrar un acuerdo de refinanciación de los vencimientos con el organismo.
Bonistas
A pesar de la posición de no reabrir el canje, el Gobierno está dispuesto a comprometerse, en un posible acuerdo con el FMI, a atender los pasivos eventuales en un futuro. “Podría incluirse un párrafo que tenga valor para el FMI y que, al mismo tiempo, no signifique mucho para el Gobierno”, reconoció una fuente de Economía.
Luego de tanta presión –sostienen en el Palacio de Hacienda–, el Fondo finalmente aceptaría un compromiso laxo, tal como lo hizo con otros tantos issues en anteriores acuerdos.
Pero de cualquier manera, la negociación no será fácil y podría extenderse hasta junio. Mientras tanto, el país seguirá cumpliendo con los pagos al organismo, siempre y cuando no exista por parte del Fondo y de los países del G-7 mala disposición para negociar.
“Habiendo alcanzado un canje con 76% de aceptación, no pueden negarse a refinanciarnos al menos los vencimientos de capital”, afirmó un alto funcionario de Economía.
Si bien la Argentina necesita de un acuerdo con el organismo, no sólo por la situación financiera, sino por la imagen que ello genera ante la comunidad internacional, si el organismo y el G-7, principalmente Italia y Japón, insisten con el reclamo por los holdouts y exigen más de lo que la Argentina está dispuesta a pactar, suspender los pagos sería, como lo fue en otras oportunidades, una opción viable.
Superávit
El alza registrada en los últimos meses en el nivel general de precios será otro de los grandes temas de discusión en Washington, así como la renegociación de las privatizadas, que avanza lentamente.
Sobre la inflación, el Fondo proyectó en su último informe que el país terminaría el año con un alza en los precios de 7,7%, cifra menor que la que prevén en Hacienda. La “buena noticia” generó sospechas en el equipo económico de que el Fondo basa esta estimación en políticas fiscales y monetarias más contractivas que las previstas, como lo sería fijar un superávit de 4,5% del PBI.
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