LAVAGNA LE PEDIRÁ AL FMI QUE NO DISCRIMINE AL PAÍS
Para el ministro Roberto Lavagna la Asamblea del BID en Japón tiene un punto central a conseguir: convencer al FMI de que la prioridad actual para la Argentina son los bonistas que ingresaron al canje, y desde esa posición ensaya la posibilidad de una solución a largo plazo para quienes quedaron afuera.
En la presentación que Lavagna hará hoy ante el BID, el ministro, según pudo averiguar Clarín, le reclamará al FMI una estrategia no discriminatoria para la Argentina. Dirá que sobre el planteo del FMI que le solicita a la Argentina una estrategia realista respecto del “14% de deuda que quedó en situación no performing”, el país reclama que no se lo discrimine sino que se respeten los hábitos de los mercados en estas situaciones.
De acuerdo con el razonamiento de Lavagna, los mercados ya hablaron cuando aceptaron con el 76% la propuesta de canje. El ministro se inspira en lo que sucedió en Brasil, cuando se tomó 3 años y medio con los llamados hold outs.
Ese fue el tema que dominó el almuerzo a solas que mantuvo el ministro con el presidente del BID, Enrique Iglesias. Luego, Iglesias dijo que “es importante que (el juicio contra la Argentina iniciado por un fondo buitre) se termine cuanto antes. Creo que eso no beneficia a nadie”.
Ayer a media tarde y mientras la guardia imperial se cuadraba en las escalinatas del centro de convenciones, minutos antes de la llegada del príncipe, Lavagna se encontraba con John Taylor. No se informó acerca de la breve conversación con el número dos del Tesoro de EE.UU. Pero de acuerdo a testigos fue “cordial”.
Hoy el ministro de Economía se ve con el jefe del Departamento Occidental del FMI, Anoop Singh. El Fondo acaba de insistir públicamente con que cualquier acuerdo debe contemplar una solución a los bonistas que no ingresaron al canje.
La delegación argentina ocupa el séptimo piso del Hotel Laguna, epicentro de encuentros paralelos. Por esas improvisadas oficinas desfilaron ayer el jefe de la misión española ante el BID, David Vergara, y una nutrida delegación de Haití, que agradeció el envío y la permanencia de las tropas argentinas. Lavagna también se ocupó de estrechar lazos con empresas de tecnología de la India y de apurar convenios con centros científicos japoneses.
Al final del día, el ministro se retiró temprano de la cena de gala donde las orquídeas y los kimonos milenarios que lucían algunas japonesas dieron la nota. Lavagna se concentró en preparar su mensaje.
En eso estuvo trabajando con el director argentino ante el BID, Eugenio Díaz Bonilla. En la presentación que hará hoy sobre el caso argentino y en su discurso ante el directorio del BID el lunes, en el que dirá que hay dos modelos para resolver una crisis de deuda como la argentina. Uno es un salvataje con dinero de los organismos internacionales como sucedió con Uruguay, socorrido con fondos frescos equivalentes a la tercera parte de su PBI. El otro, es el argentino donde no sólo no recibió plata, sino que en el proceso pagó puntualmente a todos los organismos.
Anoche, sentado a la mesa principal del banquete ofrecido por el príncipe Naruhito, heredero del trono japonés, se especulaba con que el ministro también habría tenido un párrafo con sus comensales más cercanos acerca del otro tema que lo desvela en estos días: su decepción con el internismo o la “politiquería”, como llama, según sus colaboradores, a las pujas en el peronismo.
Todavía con los efectos del jet lag, el ministro dijo aquí a su equipo que está “cansado de las peleas”, en obvia alusión a la feroz puja que ya se desató por la designación de candidatos en el inicio de este año electoral. Así le confirmó a Clarín un encumbrado miembro de su equipo.
Esta toma de distancia de hechos que involucran tanto a Néstor Kirchner como a Eduardo Duhalde se produce cuando la delicada negociación con el FMI y la inflación amenazan con opacar el resultado del canje. Aquí hasta los representantes de bonistas que se opusieron y quedaron afuera de la operación admiten que el 76% de adhesión es un “verdadero trofeo”.
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