LAVAGNA QUIERE MÁS EDUCACIÓN Y TRABAJO Y MENOS PLANES SOCIALES
El ministro de Economía, Roberto Lavagna, cargó ayer contra el asistencialismo y el clientelismo al asegurar que no resuelven los problemas sociales. En cambio, abogó en favor de la “educación y el trabajo digno” a través un “capitalismo social”.
Lavagna eligió como tribuna el encuentro organizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). “Los problemas sociales se pueden paliar pero no resolver con asistencialismo”, advirtió en su breve discurso, en el acto para homenajear a Enrique Iglesias, presidente saliente del BID.
El ministro avanzó sobre esta idea al decir que “el asistencialismo y el clientelismo político son caras de una misma moneda”, y destacó que los problemas sociales “se resuelven con educación y trabajo digno”, para lo cual se requiere de lo que denominó un “capitalismo social”.
Sus palabras llegaron en momentos en que el Gobierno enfrenta la presión de los grupos piqueteros que reclaman un aumento de la asignación de los planes Jefas y Jefes de Hogar. Y en medio de la campaña electoral sonaron como un mensaje al ala política del Gobierno, anunciando que no está dispuesto a destinar más fondos a planes asistenciales.
Con la crítica al asistencialismo y al clientelismo, Lavagna pareció conservar la equidistancia que mantiene en la pelea entre Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde. Aunque desde el Palacio de Hacienda se empeñaron en aclarar que el discurso no estaba referido a la situación particular de Argentina, sino a la de América latina en general, sus críticas apuntaron de lleno a un sistema que a nivel local fue diseñado por el ex presidente y que sigue siendo utilizado por el actual.
El ministro ya se pronunció varias veces en favor de un cambio en este sistema, para que, por un lado, reciban un subsidio y capacitación quienes están en condiciones de ingresar al mercado laboral y, por el otro, las madres con varios hijos a cargo sean incorporadas a otro programa de asistencia.
Lavagna fue el principal orador del acto, mientras que Enrique Iglesias no llegó a tiempo porque se retrasó el avión que lo trajo desde Montevideo. Más tarde, se reunió con el presidente Néstor Kirchner en la Casa de Gobierno y anunció un crédito por 121 millones de dólares para obras de infraestructura.
En cambio siguió atentamente el discurso el Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz. El martes, Lavagna había faltado al acto de lanzamiento del Consen so de Buenos Aires, que contó a Stiglitz y a Cristina Kirchner como figuras centrales.
Desde la platea, las palabras de Lavagna fueron escuchadas por ex funcionarios como José Luis Machinea, Daniel Marx, Beatriz Nofal y Jorge Campbell, y opositores como Jesús Rodríguez y Marcelo Stubrin.
Ante ellos, Lavagna destacó que “la distribución del ingreso de la región es una de las más regresivas del mundo” y que América latina “continúa teniendo democracias frágiles, mercados financieros volátiles, mercados internos relativamente pequeños y altamente oligopolizados, Estados débiles con lobbies o grupos de presión poderosos”.
Después, se dedicó a elogiar a Iglesias. “Debo rendir homenaje y agradecimiento a la tarea que hizo en los momentos difíciles por los que atravesó la Argentina”, porque “fue capaz de aportar su capacidad e inteligencia e hizo que las cosas fueran un poco menos difíciles”, señaló.
En ese punto, Lavagna metió una chicana al recordar que “hace algunos años, la Argentina condecoraba a banqueros acreedores y hoy reconoce a un hombre de Estado”.
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