LAVAGNA QUIERE QUE TERMINE LA DOBLE INDEMNIZACIÓN
Que los ministros de Economía, Roberto Lavagna, y de Trabajo, Carlos Tomada, sostienen visiones distintas sobre la flexibilización laboral no es novedad, pero ayer se evidenció una nueva grieta entre ambos. En una reunión con propietarios de pymes nacionales, Lavagna reconoció su oposición a la decisión oficial, confirmada anteayer por Tomada, en el sentido de prorrogar la doble indemnización por despido.
Lavagna la calificó como una “mala señal”, según reprodujo uno de los empresarios de la Coordinadora Interempresarial Argentina (Coinar), el metalúrgico Manfred Arheit. El ministro coincidió con ese nuevo grupo en que “debe morigerarse lo antes posible” esa medida de emergencia adoptada, a principios del año pasado, por seis meses, y extendida ya en tres oportunidades.
La semana pasada, Lavagna se había manifestado en favor de eliminar rigideces a la contratación de personal por las pymes, y Tomada rechazó la idea. Tampoco es la primera vez que el titular del Palacio de Hacienda disiente de miembros del gobierno de Néstor Kirchner.
Lavagna ratificó el mes pasado su apoyo a un aumento de las tarifas de electricidad y gas, frente a la permanente oposición del otro ministro que codirige la renegociación de los servicios públicos, el de Planificación Federal, Julio De Vido. Tiempo atrás, el ministro de Economía se había opuesto a la decisión del Ejecutivo de impulsar en el Congreso una nueva prórroga, hasta fin de año, de los remates hipotecarios de viviendas.
“Claramente las encuestas dicen que hay problemas para que las empresas tomen gente. Debería haber alguna flexibilidad”, pidió ante la prensa Arheit, presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos (Adimra). “Ojo, lo que queremos no tiene nada que ver con la gran flexibilización laboral de los 90”, aclaró, a su lado, el titular de la Asociación de Bancos Públicos y Privados (Abappra) y también miembro de Coinar, Carlos Heller.
El ministro les comentó a los empresarios que planea la eliminación de las retenciones del 5% a las exportaciones de ciertos productos regionales, como el arroz, las frutas secas, el algodón, el tabaco y la miel, pero la condicionó a la sanción en el Congreso de la suba del impuesto al cigarrillo. Lavagna insiste en que si baja un tributo necesitará compensarlo con otro. Eso sí, no es la primera reducción impositiva atada al mayor gravamen al cigarrillo: de esto también dependen los incentivos fiscales a la inversión y la reducción paulatina del impuesto al cheque.
Después de pasearse por diversos foros, Lavagna pretende ahora intensificar los contactos con hombres de negocios. Ayer se reunió con la Coinar, un grupo intersectorial que reúne a los perdedores de la convertibilidad y que pretende convertirse en el adalid de la burguesía nacional que anhela el presidente Néstor Kirchner. Intenta contraponerse a los grandes empresarios “prebendarios”, según el presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA), Eduardo Buzzi. Lavagna también recibió a otro grupo de derrotados por el uno a uno, la Fundación Pro-Tejer, que agrupa a toda la cadena textil. El presidente de la entidad, Aldo Karagozian, le advirtió que “algunas empresas afectadas” por la importación de productos competidores de Brasil “se verían en la obligación de suspender personal o adelantar las vacaciones”.
Karagozian, no obstante, apoyó las negociaciones que por este tema lleva adelante el secretario de Industria, Alberto Dumont, que mañana se encontrará con su par brasileño, Márcio Fortes, en Buenos Aires. La Argentina insistirá en reclamar soluciones a la creciente entrada de textiles y electrodomésticos brasileños, y sumará a la discusión otro producto: la maquinaria agrícola. Brasil no se quedará atrás y se quejará de que la Argentina supuestamente le envía harina de trigo, que debería pagar una retención del 20%, haciéndola pasar por premezcla, un producto más elaborado que paga un derecho de exportación de sólo el 5 por ciento.
El ministro de Economía les dijo a los textiles que su intención es la de agotar todas las vías de negociación con Brasil, y reconoció que existen asimetrías en el Mercosur. Pero les dejó una advertencia, en sintonía con la preocupación del Gobierno por la inflación: “No aumenten los precios”.
En la reunión con Coinar, el ministro prometió más medidas a favor del crédito. Entre ellas figuran la reforma de la categoría de moroso y la reducción del plazo para que una empresa sea considerada regularizada.
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