LAVAGNA RECHAZA AUMENTOS SALARIALES ATADOS A LA INFLACIÓN
El ministro de Economía, Roberto Lavagna, recibió a dos de los jefes de la CGT para decirles que no quiere que los aumentos de salarios estén atados a la inflación.
Lavagna se reunió el martes al mediodía con Susana Rueda y ayer a la mañana con José Luis Lingeri. El que se quedó afuera fue Hugo Moyano, que había criticado duramente al ministro por jugar en contra de la discusión salarial entre la UIA y la CGT.
En sus dos encuentros con los sindicalistas, Lavagna dijo más o menos lo mismo: “No hay ningún caso en el mundo en que la suba de salarios le gane a la suba de precios cuando hay un proceso inflacionario”. Así lo informó ayer su vocero y lo confirmaron fuentes gremiales.
“La mejor manera de continuar recuperando la capacidad de compra de la población, tal como viene ocurriendo desde el peor momento de la crisis derivado del derrumbe de la convertibilidad, es asegurar la estabilidad de costos y de precios”, agregó el ministro.
La posición de Economía es que los aumentos de salarios deben “tener en cuenta la productividad” y no estar sujetos a los incrementos del costo de vida.
Es por eso que Lavagna salió a cuestionar públicamente las negociaciones para elevar los salarios que habían iniciado hace un tiempo la UIA y la CGT, pese a que últimamente estaban estancadas (ver La negociación…).
“Lavagna debe estar nervioso por la inflación, pero los salarios no son los que producen inflación. Hay sectores y actividades que tienen un atraso del 30 por ciento en los sueldos”, lo cruzó Moyano el martes.
Casi a la misma hora, y como si pretendiera colarse en la interna sindical, el ministro de Economía se reunió a solas con Rueda, principal enemiga del camionero en la conducción de la CGT.
Después de las felicitaciones de Lavagna por el último triunfo de Colón —equipo del que es hincha Rueda—, el ministro y la mujer de la central sindical se pusieron de acuerdo en casi todo. “Los salarios tienen que actualizarse, pero para eso es necesario que haya inversión y generación de empleo”, dijo Lavagna.
Los dos compartieron los cuestionamientos a “los reclamos salariales con métodos violentos”, en obvia alusión a la protesta encabezada por Moyano.
También hubo coincidencias sobre los ámbitos en que debería canalizarse la discusión por los sueldos: el Consejo del Salario Mínimo y las convenciones colectivas de trabajo. Sólo así, opinaron, los sueldos podrían aumentar gradualmente sin un salto en la inflación.
Lavagna repitió los mismos argumentos en la cita de ayer, pero Lingeri —uno de los principales aliados de Moyano— ensayó una tibia defensa de las negociaciones salariales con la Unión Industrial Argentina .
En realidad, Lingeri había pedido la reunión como secretario general del gremio de Obras Sanitarias de la Capital Federal para hablar de la situación de Aguas Argentinas. Pero el tema salarial y las críticas del camionero al ministro no pudieron evitarse.
Hace un mes, el 22 de febrero, Lingeri y Moyano habían visitado juntos el Ministerio de Economía. Cuando salieron, se encargaron de desmentir las versiones que señalaban que Lavagna se había ofrecido a mediar en las negociaciones entre la CGT y la UIA por aumentos salariales.
Ahora está claro que el ministro nunca hubiera podido hacer de intermediario para favorecer unas negociaciones que no avala. “Hay devaneos de acuerdos de cúpula entre sectores empresarios y sindicales que no comparto”, dijo sobre esos contactos.
Fue también después de ese paso por Economía que los sindicalistas comenzaron a bajar las expectativas sobre las conversaciones con la UIA. Habrá que ver ahora qué dice Moyano, a quien no le debe haber hecho gracia el rol de espectador.
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