LAVAGNA SALIÓ A NEGAR DESMADRE INFLACIONARIO
Roberto Lavagna se vio forzado a ratificar ayer que la inflación no se saldrá de los cálculos estimados en el presupuesto 2005: “Se ubicará entre el 8 y el 10,5 por ciento”, aseveró el ministro de Economía.
En medio de la visita a Chile, junto al presidente Néstor Kirchner y a medio gabinete argentino, el jefe de Hacienda salió al cruce de las estimaciones que difundieron ayer los bancos Río y Francés, que advirtieron que la inflación minorista superará el 11 por ciento este año. Antes de que el ministro saliera a rebatir esos pronósticos la consultora Ecolatina –fundada por Lavagna antes de ocupar el Palacio de Hacienda– sostuvo que el nivel de inflación de este año se ubicará en torno al 8,6 por ciento.
“Hoy dicen esto, mañana dirán otra cosa”, señaló Lavagna, antes de continuar con su actividad oficial junto Kirchner y el resto de la comitiva argentina en Santiago. “La banda entre 8 y 10,5 por ciento está establecida en el presupuesto. No ha sido modificada por nada, ésa es la banda”, afirmó y trató de restarle importancia a los informes que hablaban de un incremento de la inflación.
Desde el gobierno temen que el aumento de los combustibles –como dispusieron Shell y Esso– y otros productos de la canasta básica disparen el índice de precios al consumidor. Los pronósticos de los bancos se fundan en el incremento del 2,5 por ciento que acumula el índice del costo de vida en los dos primeros meses del año, y una suba cercana al 1 por ciento que se espera para marzo.
Según el informe del Río, “los aumentos de precios tienen raíces generales y no puntuales”, al tiempo que destacó que “la inflación ha estado creciendo consistentemente desde principios de 2004. El gobierno parece inclinado a reforzar controles y subsidios para contener los precios. Pero tarde o temprano, el ajuste de la política monetaria (o eventualmente fiscal) se producirá, posiblemente cuando el costo político de la inflación en dos dígitos sea demasiado alto”, señala el paper del banco Río.
El BBVA Banco Francés sostuvo por su parte que “en las últimas semanas, los mercados han comenzado a reflejar un sesgo al alza en inflación, como consecuencia de los elevados niveles del precio del petróleo”.
Para tratar de evitar que esto ocurra, el gobierno procurará mantener sin aumentos el precio de las naftas, luego de la suba dispuesta la semana pasada por la petrolera Shell, a la que luego se sumó Esso, que provocó la fuerte reacción de Kirchner, quien convocó a realizar un boicot contra los productos de la empresa angloholandesa.
Para contrarrestar los aumentos que dispusieron Esso y Shell, de entre el 2,6 y el 4,2 por ciento, el bloque de diputados justicialista buscará un acuerdo con el radicalismo para sancionar el proyecto que exime del pago de gravámenes por cuatro meses a la importación del gasoil, con el fin de cubrir la demanda extraordinaria que generará la próxima cosecha gruesa. Con esa herramienta desde el gobierno parecen haber intentado enfriar el tono confrontativo que mostró Kirchner el jueves pasado cuando llamó al boicot. Por eso ayer el ministro del Interior Aníbal Fernández explicó que la convocatoria al boicot contra Shell le permite al gobierno “defender la libertad de mercado” y evitar recurrir a instrumentos como “el control de precios”.
En esa línea, la subsecretaria de Defensa del Consumidor, Patricia Vaca Narvaja, aseguró que el Estado puede intervenir en el tema de la suba de precios garantizando que haya “competencia” entre las empresas y sancionando los posibles acuerdos entre firmas para aumentar sus valores, o a través de las retenciones a las exportaciones.
SOL A LA VENTA
La estatal petrolera de Uruguay Ancap venderá su red de estaciones de servicio Sol Petróleo en la Argentina. La importancia del anuncio del ministro de Industria y Energía uruguayo, Jorge Lepra, radica en que los interesados en comprar esa compañía son las firmas Petróleos de Venezuela (PDVSA), la estatal argentina Enarsa y la brasileña Petrobrás. El gobierno oriental decidió desprenderse de Sol Petróleo porque –argumenta–produjo pérdidas por más de 26 millones de dólares en 2004. Antes de concretar la venta, el Senado uruguayo debe contar con la venia de las autoridades de Ancap, que todavía integra a jerarcas de la anterior administración de Jorge Batlle.
Preocupación de los estacioneros locales por boicot
“Estamos muy preocupados porque las estaciones son empresas pyme y se pone en riesgo a las mismas y la estabilidad laboral de sus empleados”, sostuvo el presidente de la Federación Argentina de Expendedores de Nafta del Interior (Faeni), con relación a la situación planteada en el sector a partir del boicot impulsado por el presidente de la Nación, Néstor Kirchner, contra la empresa Shell, luego del aumento de los combustibles dispuesto por la empresa angloholandesa.
Los titulares de estaciones, a través de su presidente, Walter Costa, insistieron en que “somos pequeñas y medianas empresas, con un contrato de comercialización exclusiva con una petrolera”, en este caso, Shell o Esso.
Precisaron que “si ante un aumento del precio como el que se dio un titular de una estación Shell o Esso quisiera comprar a otra marca no puede hacerlo porque son contratos de exclusividad”. Asimismo consignaron que aún no pueden dar cifras sobre el efecto del boicot, aunque indicaron que en el caso de Shell “se ha notado”.
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