LAVAGNA SALIÓ AL CRUCE DE SUS DETRACTORES Y EXPLICÓ LOS DETALLES DE SU PLAN ECONÓMICO
En la visión de Lavagna, se debe entender como la existencia de “un plan económico” al hecho de “anunciar, como lo ha hecho tan clara y repetidamente el Gobierno, sus políticas fiscal, monetaria y de ingresos”.
“Toda política económica seria se sostiene sobre esos tres pilares”, subraya el titular del palacio de Hacienda en una columna de opinión publicada por un matutino porteño. “Pero no se agota allí”, continúa, para enumerar a continuación las “políticas sociales, de producción y de relacionamiento económico-comercial y financiero con el mundo”.
La política fiscal está dirigida a obtener el superávit necesario para cumplir con los compromisos internos -deuda social- y externos del país, explica. Además, esta “se basa en el diseño de una política de impuestos que desincentive la evasión y la elusión y que se oriente a la reducción de impuestos distorsivos”.
Con vocación docente, continúa con la definición de lo que se entiende como política monetaria, que es “responsabilidad del Poder Ejecutivo en su definición y del BCRA en su implementación o aplicación diaria y tiene como objetivo central asegurar la estabilidad de precios, sin comprometer el nivel de actividad económica y la ocupación”. Como instrumentos de esa política reseñó a la “reestructuración, el fortalecimiento y la búsqueda de mayor eficiencia del sistema financiero y del mercado de capitales” y aunque admitió que “aún queda mucho camino por recorrer”, aseguró que la orientación (del Gobierno) está dada con “criterios bien definidos”.
En cuanto a la política de ingresos, “de la cual la política cambiaria es parte”, explica, “está centrada en el funcionamiento de los mercados con el menor número de interferencias posible”. En este rubro, considera que “se trata de evitar intentos dirigidos a torcer las tendencias ‘durables’ de los mercados y de utilizar las facultades del poder público para corregir las fallas de mercado en general”, como la formación de estructuras no competitivas.
Estas tres políticas “conforman un programa”, asegura con esos argumentos, que está en ejecución y es “tan elocuente como los resultados que este arroja desde abril de 2002”. El Gobierno ejecuta un conjunto de programas que “ha sido comunicado reiteradamente a la comunidad en general y a la de negocios en particular”.
En otro pasaje del artículo periodístico, el ministro menciona la existencia de un “horizonte temporal claro” obtenido tras la asunción de Néstor Kirchner a la presidencia, “en una orientación dirigida a hacer sustentable la idea central de generar más producción y trabajo”.
En relación a los detractores de la política oficial, consideró que “se trata de una de las tantas manifestaciones de presión que ejercen dos tipos de actores diferenciados”, mencionando allí a los que “defienden intereses particulares y sectoriales por un lado y a quienes “tienen una posición ideológica ligada a la fallida experiencia de los ’90”, descalificó.
Luego realiza un pormenorizado recuento de cada una de las principales decisiones que tomó la cartera que conduce desde abril de 2002 -entre las cuales incluye la recapitalización del sistema bancario “necesaria en parte por los efectos de la desafortunada pesificación asimétrica”- para dar una idea de como se inscribieron en ese programa con eje en las tres políticas mencionadas.
Entre las medidas “políticas” reseñó las apuntadas a la producción, como las de aliento a diferentes sectores, marcos promocionales, políticas pro Pyme, políticas de seguridad sanitaria y de mejoramiento sectorial de la ecuación económico-financiera, así como las que giran en torno a la relación comercial con el mundo, que “ha incluido tanto reaperturas o trato más favorable de mercados como negociaciones multilaterales o birregionales”.
“No menos importante” finaliza, han sido los esfuerzos y recursos humanos invertidos en una negociación diferente con el FMI. “Por primera vez en décadas no se pidieron fondos frescos para evitar incrementar una deuda pública ya insoportable y se cumplió con obligaciones, negociando condiciones cumplibles”.
“Ahora la puerta está abierta para un acuerdo de mediano plazo con los organismos multilaterales y para la reestructuración de la deuda pública con los acreedores privados”, confía, aunque esto debe hacerse, dice “paso a paso”.
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