LAVAGNA SALIÓ EN DEFENSA DEL DÓLAR ALTO Y RECHAZA PRESIONES DEL FMI
Roberto Lavagna encontró otro motivo para pelearse con el FMI. Ayer defendió el “dólar alto” y rechazó las presiones, sobre todo del FMI, que pretenden una revaluación del peso, es decir lo contrario de lo que está haciendo la Argentina.
“Los organismos internacionales recomiendan una revalorización del peso. ¡Miren qué lindo que suena! Pero lo hacen porque con un dólar más bajo es más fácil pagarles a ellos”, enfatizó Lavagna. Y remarcó que “nunca más (habrá) una política con atraso del tipo de cambio porque es nociva. Esa política es buena para los acreedores”.
Los dichos de Lavagna parecían dirigidos al titular del FMI, Rodrigo Rato. Ese organismo difundió a fin de julio un documento en el que expresamente dijo que “las autoridades argentinas deben aceptar un mayor grado de flexibilidad en la tasa de cambio nominal”.
Lavagna habló ayer ante 150 jóvenes convocados por la Fundación Odiseo. El ministro afirmó que “la lógica de los mercados es perversa en cuanto a la actividad económica. Lo que es bueno para la sociedad es malo para los mercados financieros”.
Lo cierto es que las fuertes compras de dólares que está haciendo el Banco Central para sostener el precio del dólar (casi US$ 385 millones esta semana) volvieron a despertar la discusión sobre cuál es el tipo de cambio adecuado para este momento. La percepción del mercado es que si no fuera por las intervenciones del Central, el valor de mercado del dólar ya estaría más cerca de 2,40 que del actual 2,87.
En verdad, el tipo de cambio real se achicó en lo que va del año por dos vías: el valor de pizarra bajó 12 centavos, y a su vez su poder adquisitivo fue carcomido por el 7,2% que subió la inflación acumulada entre enero y julio.
En el Gobierno están convencidos de dos cosas:
– Hay que mantener este tipo de cambio porque es la columna vertebral del modelo, sostenido en el superávit fiscal que se alimenta por las retenciones.
– Las compras del Central no están alimentando la inflación, y además una economía que crece al ritmo en que lo está haciendo la argentina requiere más recursos monetarios.
Funcionarios, empresarios y analistas consultados por Clarín generaron un interesante debate en torno al tipo de cambio.
El secretario de Industria, Miguel Peirano, defendió el modelo de dólar alto. “Es positivo ahora y para el futuro. Garantiza una buena actividad y permite la realización de inversiones que garanticen el crecimiento”
—Brasil permitió una revaluación del real del 15% y sus exportaciones siguen siendo competitivas. ¿Eso se explica sólo por los fuertes subsidios que allí se otorgan?
—Exactamente. Allí los exportadores tienen una política de fuertes incentivos financieros que compensa la revaluación de su moneda. Ante eso, nosotros preferimos proteger a los sectores sensibles, sobre todo pymes, y evitar daños sectoriales.
El banquero Carlos Heller (titular del Credicoop y de Abappra) subraya que el tipo de cambio es una herramienta importante de política económica, “pero no la única a tener en cuenta para definir si se es o no competitivo y, además, para atender las necesidades del mercado interno y la población que vive de ingresos fijos en pesos”.
“El dólar alto es útil como herramienta para frenar importaciones, pero es negativo desde el punto de vista de los que tienen ingresos en pesos. Para mi gusto, es necesario un manejo más fino de las retenciones; deberían ser móviles para que los precios internos sean indiferentes a las subas de los precios externos.”
Para Heller, el tipo de cambio actual es más que suficiente para los exportadores, y por eso mismo afecta negativamente a los asalariados, que tienen que pagar precios parcialmente atados a ese tipo de cambio. “Está claro que los sectores de ingresos fijos, sobre todo del sector informal, que son millones de argentinos, sufren por esta situación”, advierte.
Jorge Vasconcelos, de la Fundación Mediterránea, señaló que “hay consenso de que las monedas de la región están subvaluadas y que tiene más para mejorar frente al dólar. Brasil está apreciando su moneda, Chile también. Este interés se acentúa después de que el yuan se revaluara. El dólar de equilibrio está en 2,75 porque hay que considerar la productividad y la inflación.
Miguel Bein sostiene que el Gobierno optó por mantener alto el tipo de cambio nominal al mismo tiempo que permitió la caída del tipo de cambio real por la vía de la inflación. Así se mantiene cierta estabilidad financiera y se asegura el superávit fiscal.
Desde el sector productivo, tanto la industria como el campo se mantienen a favor del actual tipo de cambio. Héctor Méndez (UIA) se lo dice a cada rato al ministro Lavagna. Mario Llambías, titular de CARBAP, explicó así por qué quiere un dólar alto: “Si permite asegurar el superávit y el cumplimiento del Presupuesto, bienvenido sea, porque si vuelve el déficit fiscal volvemos a caer en los problemas que nos llevaron a la recesión y la crisis”.
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