LAVAGNA: SE NEGOCIARÁ CON LOS QUE NO ACEPTARON EL CANJE
Agresividad e ironía percibieron muchas de los 115 personas que asistieron ayer a la conferencia abierta que ofreció el ministro de Economía, Roberto Lavagna, en el contexto de la asamblea anual de gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en Okinawa.
Muchos elogiaron su discurso, en el que oficializó la estrategia que planea seguir la Argentina con los hold outs (los que rechazaron el canje de deuda en default): por primera vez, Lavagna admitió que habrá una negociación con los bonistas rebeldes, la que se tratará “a su debido momento por otros canales”. Aunque lógicamente se reservó el derecho de mantener en secreto esa estrategia, deslizó que sería la misma que siguieron otros países en recientes reestructuraciones, como Rusia, Ecuador, Perú o Brasil.
Algunos analistas recordaban ayer que en la mayoría de los casos la cuestión de los hold outs se resolvió meses o años después de las reestructuraciones y los países deudores terminaron pagándoles más o menos (ver aparte).
Hasta ahora, la Argentina había advertido que los que rechazaron la quita no iban a cobrar nada, aunque lo intentaran en los tribunales. Ayer Lavagna explicó: “No hay reestructuración con 100% de aceptación. Siempre algo queda en default y se trata a su debido momento por otros canales”. La única diferencia con otros casos, según admitió, radica en que en este canje se logró el 76% y no más del 90%, pero lo adjudicó a que faltó la ayuda de fondos frescos de organismos multilaterales o países desarrollados. “Hubieran bastado 5000 millones de dólares para mejorar la tasa de aceptación”, añadió.
El vocero del Fondo Monetario Internacional (FMI), Thomas Dawson, había declarado la semana pasada que una estrategia realista para resolver la deuda de US$ 19.500 millones aún en default -el 24% de los bonos que no entró al canje- constituía un requisito para reanudar un programa con la Argentina. Lavagna declaró ayer que la política por seguir “no va a ser distinta de las que se han usado en casos anteriores”.
Antes de la conferencia, Lavagna había discutido durante una hora y media sobre esta cuestión -el principal escollo para un acuerdo, según fuentes del FMI- con el director del Departamento del Hemisferio Occidental del organismo, Anoop Singh. El economista indio dejó su hotel de tres estrellas llamado Washington, en el centro de Naha, capital de la prefectura japonesa de Okinawa, lo único que consiguió porque estaba todo reservado desde hace dos meses por la reunión del BID, que finalmente concitó una escasa convocatoria. Llegó al hotel oficial de la asamblea, Laguna Garden, sobre la playa, y allí permaneció durante una hora y media a solas con Lavagna.
“Un buen diálogo”
Lavagna y Singh se conocen desde hace tres años y eso favorece el diálogo, según un vocero de Economía. No era novedosa para el funcionario del Fondo la postura argentina sobre los hold outs, pero la conversación sirvió para ahondarla. “Fue un buen diálogo”, dijo un sonriente Singh al salir de la cita con Lavagna y antes de entrar a una con el ministro de Planeamiento brasileño, Paulo Bernardo.
El ministro de Economía, en su exposición, afirmó que la prioridad actual de la Argentina consiste en cumplir con el pago del 86% de la deuda que está normalizada y que incluye la reestructurada, la de organismos multilaterales y la emitida tras el default (Boden y préstamos garantizados).
“Por si alguien no lo percibió, 86 por ciento es más grande que 14 por ciento. La Argentina debe terminar la reestructuración que empezó”, afirmó, ante un salón con sillas vacías, con una primera fila ocupada por la delegación argentina y más atrás periodistas, inversores y analistas de bancos, desde JP Morgan y el japonés Nomura hasta los nacionales Galicia y Patagonia.
“Nuestra voluntad es llegar a un acuerdo nuevo con el Fondo o reanudar el vigente (suspendido en julio pasado)”, afirmó Lavagna, y ratificó, como había trascendido ayer de una alta fuente del ministerio, que el criterio en la negociación “será el de no aceptar posturas discriminatorias”, en referencia implícita al caso de otros países que, como Brasil, mantenían programas con el FMI mientras lidiaban con acreedores. “Si acordamos una estrategia realista y no discriminatoria, están dadas las condiciones para firmarlo”, agregó.
El ministro es optimista en que el embargo en Estados Unidos contra títulos en default por US$ 7000 millones se levantará y se podrá concretar el canje de bonos. Tal sensación se basa en que el precio de los nuevos papeles está subiendo en los mercados a futuro.
Un inversor le preguntó por la otra deuda en default, la de US$ 5000 millones con el Club de París (donde se agrupan los países desarrollados), y él respondió que espera negociarla de inmediato. Otro, en cambio, miró hacia el porvenir y quiso saber cuándo la Argentina volverá a emitir deuda en el mercado internacional. “En abril se emitirán Boden 2012 y 2014 en pesos y en dólares y los compradores pueden ser locales o internacionales”, contestó el ministro, que hoy presentará el caso argentino ante la asamblea de gobernadores del BID.
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