LAVAGNA VOLVIÓ A DEFENDER LA QUITA DE 75% EN LA DEUDA
Nuestra propuesta a los acreedores es seria y honesta, aunque pueda parecer un poco dura”. En estos términos, el ministro de Economía, Roberto Lavagna, defendió la decisión del Gobierno de no apartarse de la oferta original lanzada en Dubai, en setiembre de 2003. Esto es, centralmente, una quita de 75% sobre el total adeudado, una rebaja en las tasas de interés y mayores plazos para pagar.
“Nuestra propuesta puede parecer un poco dura, pero está destinada a terminar con un estado de permanente negociación, y ligada a un bono crecimiento, que demuestra la voluntad de la sociedad argentina de compartirlo”, dijo el sábado último Lavagna a Clarín, durante una entrevista en su viaje a París, cuya primera parte se publicó ayer. El ministro viajó para asistir a la reunión interministerial de la OCDE y regresó esa misma noche al país.
—¿En qué punto está la reestructuración de la deuda en default? ¿Van a reconsiderar la quita de 75% que es indigerible para los acreedores?
—Se está trabajando con los bancos, haciendo más preciso aun el modelo de sustentabilidad que nosotros teníamos, que era un modelo econométrico. En la primera mitad de junio se va a empezar la oferta formal ante las comisiones de valores de las plazas que se van a colocar.
—¿La quita será sobre el valor nominal o sobre el presente?
—No se gaste. La propuesta está en Internet desde el día que la presentamos, en español y en inglés. El que quiera leerla, puede. El resto son maniobras de diverso tipo.
—Los banqueros europeos dicen que usted quiere reducir la quita y que el presidente Kirchner no lo deja.
—Son maniobras.
—¿El presidente Kirchner lo limita en las negociaciones con los acreedores?
—En absoluto. Estamos trabajando, en ese punto que es un tema muy vital para Argentina, en absoluta conjunción. No hay diferencias. No las hubo y en este tema, nunca las hubo.
—¿Cómo va a seducir a los acreedores y cómo logrará que los inversores regresen a Argentina?
—Hay dos cosas distintas: los inversores están regresando. En el viaje que yo hice a Estados Unidos, como el que acaba de hacer el Presidente, diversos grupos empresarios han anunciado inversiones y algunas de montos importantes, en minería. No hay que confundir lo que es la deuda, con los movimientos de carácter financiero, con lo que son inversiones extranjeras directas. Son cosas distintas. La economía está creciendo, se está recuperando muy bien. En consecuencia dejan aparte el capítulo deuda y van adelante, con inversiones como en el sector automotor o petroquímico.
—¿Y cómo seducirá a los acreedores?
—No me gusta la palabra pero en todo caso lo que hay es una propuesta muy seria, muy honesta y trato de explicarle los dos términos. Es seria porque —a diferencia de lo que ocurrió en el año 95, donde cada año y medio venimos reestructurando nuestra deuda para caer en la crisis siguiente— ahora esta oferta, que puede parecer un poco dura, va destinada a terminar con un estado de permanente renegociación. Hay que crear las condiciones para que Argentina pueda vivir, crecer, progresar, atraer inversiones, sin estar permanentemente renegociando su deuda.
Es honesta porque un componente importante de la propuesta es el bono ligado al crecimiento. Este bono tiene un componente económico y uno político. El político es la manifestación de la sociedad argentina de que está dispuesta a compartir parte de los beneficios del crecimiento. Es una definición muy fuerte, de una sociedad responsable, que sabe que tiene sus obligaciones pero las liga a lo único que se puede ligar esto: si uno crece, puede pagar.
Hay un aspecto económico: si hay una economía que crece, con un potencial interesante, si la sacamos de este permanente círculo de negociación en el cual hemos caído, eso tiene un valor económico de recuperación y de creación de valor. No es el 25%. Es 25% y el cupón.
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