LAVAGNA Y KÖHLER, REUNIDOS EN MIAMI
El ministro de Economía, Roberto Lavagna, continúa reunido con el titular del FMI, Horst Köhler, discutiendo los temas más candentes de la agenda argentina, que incluyen un capítulo especial sobre la deuda, mientras la Argentina espera que se consideren cumplidas las metas.
A las doce y media del mediodía comenzó la cumbre con el director gerente del FMI, y todavía no se conocen detalles de lo disctudio, aunque en las últimas semanas quedó en claro que Köhler plantearía la necesidad de mejorar la oferta para las acreedores y que se llegue a un acuerdo con la deuda que lleva más de 25 meses en cesación de pagos.
Para el ministro de Economía argentino, que el organismo apruebe las metas y no demore la decisión es clave para evitar un default con el FMI para el 9 de marzo, cuando la Argentina debe pagar u$s3.000 millones, y debería hacerlo con reservas, a menos que se aprueben las metas y el dinero salga del propio Fondo.
La reestructuración de la deuda es la tarea pendiente desde la devaluación más candente para los países desarrollados, que comenzaron a hacer sentir con mayor fuerza la presión para que el Gobierno se siente a negociar con los acreedores.
El sábado, tras una reunión de ministros de Finanzas, el G-7 emitió un comunicado instando a la Argentina a negociar de “buena fe” y lograr una alta adhesión a la oferta que finalmente les haga llegar a los acreedores.
En otras palabras, el Grupo de los Siete países más industrializados pidió al Gobierno que modifique su propuesta original para renegociar la deuda, cuyos lineamientos cosecharon un amplio rechazo. El reclamo llegará para Lavagna en vivo y en directo de parte de Köhler, quien participó del encuentro del G-7 y tendrá la tarea de transmitir el mensaje al ministro.
El diálogo con los acreedores está por ahora interrumpido, pero se espera que a partir de los resultados de la reunión de hoy surja una nueva agenda para la reestructuración.
Ahora, definirán los detalles
El proceso para salir del default, si bien quedó incluido en la carta de intención del acuerdo firmado en septiembre como una condicionalidad, no fue detallado en forma, plazos ni montos, por lo que el cumplimiento de la exigencia puede dar lugar a discusiones.
Por este motivo, se acordarían a partir de hoy, en las reuniones técnicas con los funcionarios del FMI que sucederán al encuentro entre Lavagna y Köhler, los detalles concretos que el Fondo exigirá y el Gobierno estaría dispuesto a cumplir.
“Quedan algunas cuestiones pendientes sobre la deuda y en la reunión con Köhler vamos a discutir los temas subjetivos, que pasan por la buena fe”, indicó Lavagna, quien partió a Miami el sábado por la noche junto con el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen. También participarán de las conversaciones el secretario de Coordinación Técnica, Leonardo Madcur, y el subsecretario de Financiamiento, Sebastián Palla.
En tanto, una misión del FMI tiene previsto llegar el próximo domingo a Buenos Aires para auditar las metas de la segunda revisión.
De acuerdo con Lavagna, las metas fiscales y monetarias están sobrecumplidas, por lo que no habría margen para demoras en la aprobación.
“Es de buena fe reconocer que la Argentina lleva canceladas todas sus obligaciones con los organismos internacionales en los últimos 22 meses”, subrayó Lavagna antes de viajar.
Sin embargo, será la negociación de la deuda la vara con la que se medirá tal cumplimiento. Así ya lo anunció el FMI, tras cuya postura se abroquelaron los países con mayor poder de decisión en el organismo.
El Gobierno pide tiempo
El Gobierno aseguró que la renegociación de la deuda externa “demandará tiempo”, y reiteró que el proceso de diálogo con los acreedores “será una discusión definitivamente difícil”.
Ambas advertencias corrieron por cuenta del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quien volvió a rechazar las presiones de los países desarrollados al asegurar que el comunicado del G-7 (ver aparte) “no modifica” en nada la situación del trabado proceso. “No discutimos pagar un peso más o menos, sino que discutimos el futuro de generaciones de argentinos”, justificó Fernández quien, con todo, reconoció que “es novedoso” que el G-7 haya recomendado de forma “unívoca” que la Argentina renegocie con los acreedores la deuda externa.
“Es un reclamo que no es novedoso, es novedoso que salga como consecuencia de decisión unívoca” de las partes, dijo el funcionario, tras lo cual agregó que el reclamo “no nos cambia mucho la situación” frente a los acreedores.
Asimismo, volvió a descartar que se esté analizando la convocatoria a un plebiscito por la deuda externa, aunque solicitó un “debate público” sobre la renegociación. “Nunca lo hemos hablado, pero pensamos que el tema de la deuda debe debatirse de cara a la sociedad, no entre gallos y medianoche, entre los que ejercen el poder y los acreedores”, dijo.
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