"Le juré a Diosito que si me salvo no insulto más"
Ayer la frase de Nicolás fue reproducida por el diario La Voz del Interior, de Córdoba. En el mismo periódico podía leerse el relato del jefe de los bomberos de Pilar, Carlos Gómez, quien contó que cuando el polvo les dio un poco de tregua y pudieron comenzar a escarbar entre los hierros retorcidos, se oyó a un chico que pedía auxilio.
La voz venía de los restos del remís VW Polo, cuyo otros tres ocupantes murieron. Uno de ellos, el chofer, era Gustavo, papá de Nicolás, que trasladaba a dos pasajeras.
El pequeño tenía múltiples fracturas, pero los bomberos lograron sacarlo y trasladarlo al Hospital de Niños.
Cuando lo rescataban del vehículo, recordó Gómez, el chico le contó a una de las enfermeras que había hecho una promesa: “Le juré a Diosito que si me salvaba no iba a insultar más”, había dicho.
Nicolás continuaba internado en terapia intensiva por las heridas sufridas. Marcelo Argüello, jefe de guardia del centro asistencial, dijo que fue intervenido apenas ingresó al hospital por las fracturas expuestas que sufrió en las piernas y el brazo derecho.
“Está estable y continúa en terapia intensiva. Se encuentra lúcido y siempre pregunta por su madre”, indicó el médico a la emisora cordobesa Mitre 810.
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