LE ROBARON EL DINERO PARA OPERARSE EN CUBA
Romina Kessler tiene “retinosis pigmentaria atípica”. Esto le impide, entre otras cosas, ir a la playa o a los boliches, cuestiones muy comunes para sus contemporáneos de 25 años.
Cuando le descubrieron la enfermedad, luego de deambular un año por varios especialistas, supo que sus dolores de cabeza, mareos, fotofobia y la dificultad en la agudeza visual, tenían que ver con esto.
“Me hacen muy mal las luces, me producen mucho dolor y rechazo. Se me dificulta concentrar la vista, leer, mirar televisión, todo eso que cualquiera hace normalmente, a mi me es difícil”. Romina contó a El Litoral que su malestar se fue acrecentando desde los 18 años, hasta que a los 23 encontró una médica cubana y empezó un tratamiento que la alivió bastante.
Desde ese momento, cuando supo que la tenían que operar para evitar que el daño siguiera avanzando, su familia y amigos empezaron a juntar los 6.000 euros necesarios para eso. Colectas, recitales y donaciones, permitieron llegar al monto.
Finalmente, la tan ansiada intervención iba a ser posible. Tiene los pasajes para ella, “nos alcanzó para pagar únicamente los míos”, para el próximo 6 de enero. La semana que viene su médica la iba a operar en Cuba.
Pero, una de las prácticas delictivas más comunes en los últimos tiempos le truncó esta posibilidad, al menos por ahora. Cuando su papá se retiró de una sucursal céntrica del Nuevo Banco de Santa Fe con el dinero, fue hasta el estacionamiento de La Rioja y 25 de mayo donde le robaron todo.
Irreversible
Romina explicó que su operación es absolutamente necesaria para evitar que los perjuicios progresen. “Esta es una enfermedad progresiva y el deterioro va avanzando. Yo me puedo quedar ciega”.
Por eso la cirugía, que consiste en “un implante de tejido adiposo orbitario en la parte posterior de la retina”, es inminente. “Es para evitar que siga empeorando. Es irreversible, todo lo que se destruye ahora, se pierde. Todas las células dañadas que tengo ya no las recupero más”, dijo.
Por eso, durante dos años y medio, hicieron hasta lo imposible para juntar la plata. Todo fue del esfuerzo de amigos y conocidos. El gobierno, a través de María Eugenia Bielsa, le prometió diversas gestiones que nunca se concretaron. Ni un peso, ni el pasaje.
El gobernador tiene su expediente, pero hasta ahora no lo firmó. Esta mañana, Romina sentía que, con la plata, el turno y el pasaje, perdió la oportunidad de vivir mejor.
– ¿Qué esperas ahora?
– No tengo ninguna ilusión, pero no me queda otra opción… Lo que espero es que el gobierno se haga cargo de algo. Esta es una enfermedad que no se atiende en un hospital público. Esto es una emergencia médica, estoy pidiendo que me den la respuesta que me prometieron.
También espero que caigan en cana todos los que participaron en el robo. El que avisó, el que lo sacó, todos.
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