LE SACARÁN SANGRE A CARRASCOSA PARA SABER SI MATÓ A SU MUJER
Con tanta furia se defendió María Marta García Belsunce de sus asesinos que, quizá sin preverlo, los obligó a dejar huellas en forma de sangre por toda su casa. Los rastros de dos hombres y de una mujer quedaron así a disposición de los investigadores, que buscan ponerles nombre y apellido. Pero la Justicia se tomó un tiempo para empezar esta tarea: recién ahora, más de tres años después, se dispuso que Carlos Carrascosa, único acusado del crimen, se extraiga muestras para comparar su ADN con el de las manchas.
La medida, resistida desde abril de 2003 por la defensa del viudo de María Marta, fue tomada por el Tribunal Oral Nº 6 de San Isidro y se concretará el 31 de mayo. Sus tres integrantes, que tienen a cargo el juicio por homicidio, también tomaron otra decisión importante: decidieron que los familiares, vecinos y empleados imputados de “encubrimiento” sean juzgados en un mismo debate con Carrascosa.
Esta última resolución de los camaristas María Angélica Echegoyen, Hernán San Martín y Luis María Ricci retrasará aún más el ya demorado debate. Es que cuatro de los ocho acusados de encubrimiento apelaron el año pasado y la Cámara de Casación aún no resolvió. El Tribunal Oral Nº 6 deberá esperar esa decisión —y las eventuales apelaciones— para fijar fecha del juicio. Por eso se especula que las audiencias no empezarían antes de 2008.
El caso está enredado casi desde que comenzó, el 27 de octubre de 2002. Ese día, María Marta (50) apareció muerta en su casa del country Carmel (Pilar). Su marido fue el primero en encontrarla y en anunciar que había sufrido un accidente doméstico. Así la sepultaron, pero una autopsia posterior reveló que le habían disparado seis veces en la cabeza.
Los investigadores recogieron varias manchas de sangre de la escena del crimen. Tras hacerles análisis de ADN, se determinó que eran de dos hombres y de una mujer (además de la correspondiente a la propia María Marta). Las más significativas están en la antesala del dormitorio.
Allí, en una pared se halló sangre de un hombre superpuesta a la de la víctima. Un cotejo positivo con ese rastro comprometería a cualquier acusado, aún siendo visitante frecuente de la casa.
En abril de 2003, por pedido del fiscal Diego Molina Pico, se dispuso por primera vez que Carrascosa se extrajera sangre para cotejar. Se ordenó lo mismo para algunos de los acusados por encubrimiento, como Horacio García Belsunce (hermano de María Marta), Guillermo Bártoli (cuñado), John Hurtig (hermanastro) y Beatriz Michelini (masajista), entre otros. La medida también alcanzó a Irene Hurtig (hermanastra) y a dos acusados por la familia, Nicolás Pachelo (vecino) y José Ortiz (vigilador).
Carrascosa, sus familiares y amigos se negaron desde un principio a hacerse el análisis de ADN. Michelini, Pachelo y Ortiz se prestaron y les dio negativo.
El 19 de abril de este año, en la audiencia preliminar del juicio a Carrascosa, Molina Pico insistió. Le pidió al Tribunal que someta al análisis a todos los que figuran en la lista. La defensa, en tanto, objetó cómo se tomaron las muestras.
Ahora, el Tribunal le dio la razón al fiscal. Ordenó la extracción compulsiva de sangre a Carrascosa, quien está en libertad y deberá presentarse el 31 de mayo a las 9 en la Asesoría Pericial de La Plata. El ADN para los otros integrantes de la lista esperará a que se unifiquen las causas. El resultado de las pruebas demorará sólo unas horas. El viudo y su familia, en cambio, ya lo conocerían: el código de ADN de las manchas está en la causa desde 2003 y ellos pudieron chequearlo con un examen privado.
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