LEONARDO ASTRADA: "VINE A GANAR TODO"
Apenas Clarín llegó a las oficinas de presidencia del estadio Monumental, se encontró con Leonardo Astrada en los pasillos, y juntos se acercaron hasta el despacho de José María Aguilar. El recibimiento del presidente al entrenador fue de abrazo y beso. Es que la relación es óptima y así encara River el nuevo proyecto: con aires renovados, igual que la esperanza…
—José, ¿Cómo decidiste ir a buscar a Leonardo Astrada para que se convirtiera en el técnico de River, el más joven de Primera, con 34 años?
—Yo no creo en decisiones precipitadas. Pienso que este tipo de medidas merecen una evaluación de pensamiento para llegar al nombre del que vos querés contratar. Cuando hacia poco tiempo que había asumido como presidente, Leo todavía era jugador y me reuní un par de veces para hablar de temas puntuales del plantel. Se fue dando una afinidad, y como Astrada siempre fue importante dentro de los planteles que ocupó, fue un interlocutor permanente. Eso nos fue generando una línea de pensamiento en común y, ante el desenlace de la era Pellegrini, se presentó como la primera alternativa por el momento de River.
—¿Cuál fue el primer motivo que hizo que Astrada fuera “la” alternativa?
—Que tiene el Mundo River totalmente familiarizado. Conoce a los dirigentes, los utileros, los jugadores, los empleados, la estructura… Sabe qué quiere el hincha de River del equipo.
—Leo, ¿Cómo fue para vos recibir el ofrecimiento de dirigir a River poco después de que habías abandonado el fútbol?
—Yo esperaba ser técnico de River más adelante. La verdad es que me sorprendió. Pero las circunstancias de River aceleraron todo. Y en cuanto se presentó la chance dije “sí”. Porque con la gente que trabaja conmigo nos sentimos capacitados para hacerlo, desde el plantel que tenemos, el respaldo de la gente y el conocimiento que tenemos del club.
—José, ¿Es bueno que se conozcan tan de memoria?
—Sí, porque uno va sabiendo qué quiere el otro. De todas maneras sabemos que antes eran charlas informales y ahora es otra cosa. La vivencia diaria cambia algunas cosas, por la adrenalina de la competencia, la euforia del triunfo, y la decepción de la derrota…
—Leo, ¿Con qué plantel te vas a encontrar?
—Desde que yo me fui el grupo se enriqueció. Y la meta nuestra es poner a todos a punto, evaluar en qué condiciones está cada jugador, independientemente de la amistad que tengo con alguno de ellos, y ver quién está mejor para jugar. Cuando era jugador les comentaba que el día que yo fuera DT de ellos mi evaluación iba a ser futbolística…
—¿La Copa y Boca siguen siendo “el” tema?
—No puedo decir que la prioridad es la Copa. Tenemos que enfrentar todos los partidos para ganarlos. Sin dejar de lado el torneo local ni la Copa. Y Boca es lo mismo. Nosotros sabemos perfectamente que tenemos que ganarles para darle una alegría a la gente. Pero no podemos quedarnos sólo con eso. Quiero ganarle a Boca y ganar los dos torneos.
—José, ¿cómo empezaste a ver a Leo como técnico?
—Es todo muy reciente. Pero por lo pronto ya está más exigente (risas). Se hace camino al andar y estos días son de trabajo. Y uno en la calle ya advierte la expectativa que su llegada generó.
—Leo, en tu primer día en Buenos Aires te pasaste casi 12 horas dentro del club, ¿es una pista de lo que vas a hacer como DT de River?
—Sí. Sabemos como es esto. Esta profesión es muy diferente a la de jugador. Cuando jugaba me entrenaba dos horas y me iba a mi casa a pensar en cualquier cosa y no sólo en fútbol. Ahora todo cambió. Hay que estar atento a todo. Estamos orgullosos de estar acá, algo que anhelabamos.
—¿Que dijo ahora tu viejo después de todo lo que vivió?
—Se puso muy contento. No me lo confesó pero sé que estuvo muy dolido por no haber estado el día de mi despedida. Cuando se lo dije se puso a llorar, se abrazaron con mi suegro. Siempre tuve el apoyo de ellos. Y compartirlo con ellos es importante.
—¿Ya imaginaste lo que le vas a decir a tus ex-compañeros ahora como entrenador?
—Será algo natural. Soy de una sola forma. Siempre fui de frente. Le daré la bienvenida al plantel, seré claro y preciso. Creo que cuando uno pone las cartas sobre la mesa, después, si pasan cosas, no queda cargo de conciencia.
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