Letra y música
Anoche llovió en Catamarca una lluvia insistente y molesta con un frío penetrante capaz de meterse en la médula de un perro siberiano. Anoche la Sade –delegación San Fernando del Valle- homenajeó a los escritores en su día con un acto en un museo. Anoche iba a cantar en el homenaje un dúo que se llama La Chirlera y que es de lo mejor que ha aparecido en el folklore provincial en los últimos años.
Pero anoche las estufas del museo calentaron el cuerpo mucho por fuera y nada por dentro. Anoche la Sade tuvo algunas omisiones. Anoche no cantó La Chirlera. Y uno se pregunta si será que hay quienes prefieren que a Catamarca le sigan cantando “desde la Cuesta del Portezuelo”, al paisaje “de los distintos tonos de verde” o es menester contar cómo vive el hombre bajo ese paisaje.
La Chirlera cuenta el derrotero de los hombres que habitan el paisaje. Sin embargo, en un homenaje a escritores –estos folkloristas compositores también lo son- se quedan afuera. Antes tiene lugar una secretaria de cultura agradecedora a cuanta autoridad ande por ahí, que no es capaz de improvisar unas líneas.
Luego otras autoridades. Y otras más. Y los artistas populares afuera. Y un último agradecimiento para el intendente y el gobernador de otra señora emperifollada. Y nada de tiempo para los compositores que fueron anunciados. Y una presentación en video de las obras. Y nada de calor humano. Y los músicos que se van, como se deben ir de esos lugares las personas dignas.
Anoche llovió en San Fernando del Valle y la próxima vez que sea el día del escritor, me he prometido no asistir a actos oficiales donde un grupo minúsculo de personas determina quién es escritor y quién no, bien lejos de lo que un grupo mayúsculo siente todos los días. Y me he prometido también escuchar ese día un disco de La Chirlera.
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