LEVANTAN LAS PRIMERAS CASAS PARA INUNDADOS DE LA TABLADA
Después de tantos contratiempos, finalmente comenzaron a erigirse las primeras casas para los inundados que llevan más de un año viviendo en carpas y ranchos en La Tablada.
Según el Director del Instituto Municipal de la Vivienda, Alfredo Migone, los habitantes de ese barrio podrán mudarse a sus nuevos hogares en el mes de diciembre.
En el mismo sentido, aseguró que no volverá a repetirse lo que sucedió en los otros barrios destinados a afectados por la emergencia hídrica, en donde las casas fueron entregadas sin los servicios elementales.
“El miércoles se firma uno de los convenios. No queremos que pase lo mismo”, agregó.
En el predio de tres hectáreas cedidas por el Mercado Concentrador de Frutas y Verduras de Santa Fe, ubicado en Teniente Loza y Rosatti, el trabajo es incesante. Y como resultado ya se observan 10 estructuras de ladrillo, hierro y hormigón, algunas en mayor estado de avance que otras, de las 65 que se erigirán en total.
Camiones cargados con los bloques prefabricados por los mismos beneficiarios; técnicos dando instrucciones y asesorando a los vecinos; obreros haciendo mezcla para unir un bloque con otro; y empleados municipales colaborando, son parte de la fisonomía de este incipiente barrio.
Para organizar el trabajo, se dividieron en cinco grupos. Cada uno esta bajo la supervisión de un profesional contratado por el Ente de la Reconstrucción. Hay dos arquitectos, dos maestros mayor de obra y un técnico constructor.
“Primero se hacen las plateas de cemento sobre las cuales se levanta la vivienda. Se colocan los esquineros y luego las distintas placas” que los mismos vecinos fabricaron en el obrador de La Tablada, comentó Néstor Bock, maestro mayor de obras.
Resistentes
Las unidades habitacionales tendrán 36 metros cuadrados pero se ha proyectado la posibilidad de una ampliación para dotarla de dos dormitorios y un lavadero, aunque esto estará sujeto a la voluntad y disponibilidad de cada adjudicatario.
Son de material y responden a la tecnología ideada por el Centro de Investigación y Desarrollo para la Construcción y la Vivienda (Cecovi) de la Universidad Tecnológica Nacional.
Bock detalló que “se arman sobre una platea de hormigón con un cerco perimetral de vigas, se plantan los esquineros, los distintos bloques de ladrillos y, por último, el capuchón (el techo)”, que es de chapa.
También se arma lo que los técnicos definen como “araña sanitaria” que es el sistema de desagües, y se colocan las aberturas. Las puertas son de madera y las ventanas de hormigón.
Cada parte se hizo íntegramente en el obrador de la Agencia Adventista para el Desarrollo (Adra) _entidad que financió el proyecto_ en La Tablada por los mismos beneficiarios.
“Son muy resistentes y es un lindo sistema de construcción”, calificó el profesional, quien se mostró esperanzador con los plazos del final de la obra: “Para diciembre tiene que estar todo terminado”.
Para agilizar la tarea cuentan con el apoyo de albañiles y herreros contratados pro el Ente y empleados municipales que tienen como misión el traslado de las placas pre-armadas y su colocación.
Ausencias para subsistir
Juan Falcón, Carlos Aguilar y Francisco Sánchez integran el grupo N° 4 de trabajo que está bajo la supervisión de la joven arquitecta Carolina Rodríguez. Cuando estén listas, sus familias serán adjudicatarios de una vivienda.
Metro en mano, medían los lotes para establecer los límites de cada uno.
“Estamos muy ansiosos en terminar la vivienda pero lleva su tiempo y algunos no pueden venir todos los días a colaborar”, comentó Falcón.
El sistema de trabajo se basa en una cooperativa donde todos los integrantes del grupo colaboran en la construcción de cada casa.
“El que no puede venir a la mañana puede hacerlo a la tarde para recuperar horas”, dijo.
La arquitecta Rodríguez confesó que nota que la gente “está muy entusiasmada porque quieren de una vez por todas tener sus casas. Por ahí es muy irregular la asistencia pero no porque no les guste trabajar, sino porque tienen que comer todos los días. Algunos hacen changas, trabajan en ladrillerías, o salen con el carro a cirujear para subsistir y no pueden venir”, finalizó.
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