LEYLA PERAZZO: "LA PROSTITUCIÓN ES UN TEMA A DEBATIR"
La jefa de Policía de la provincia, Leyla Perazzo, dialogó con El Ciudadano en Santa Fe sobre la situación actual de la policía, su nueva metodología de trabajo, la modificación del Código de Faltas, la mala prensa de la fuerza y la adquisición de uniformes y móviles.
—En las ciudades de Santa Fe y Rosario, puntos neurálgicos para la estrategia de seguridad en la provincia, se observa un trabajo tipo espiral en el que ingresan móviles a distintos barrios periféricos del casco urbano. ¿En qué consiste esta estrategia?
—Éste es otro aspecto del trabajo policial que se realiza como parte de la tarea preventiva de la policía. Tenemos certeza que la prevención y la presencia policial desalientan al delincuente novato que no tiene una banda organizada. Es una experiencia que fuimos acumulando durante el año a través de las patrullas urbanas. A ella se le suma lo que usted refiere. Consiste en que distintos cuerpos policiales ingresan en los barrios sorpresivamente y recorren todas las calles. De esta manera, los grupos de personas que se dedican a molestar a los vecinos, robar en los domicilios o provocar disturbios en la vía pública, por ejemplo, han disminuido notablemente en los dos primeros meses del año.
—¿Por qué la ciudad de Santa Fe es tan violenta respecto del resto de la provincia?
—Desde la experiencia policial advertimos que Santa Fe tiene características de composición social distinta por ejemplo a las de Rosario. Hay barrios que forman un círculo cerrado y generan un gran aislamiento con el resto de la población. Se rigen por sus propias reglas de convivencia y tienen su propia justicia. Esto genera que vayan adquiriendo el poder de intimidar. Este tipo de accionar es ajuste cuentas o peleas entre bandas que terminan en homicidios. Pareciera que desconocen el sistema jurídico y el ordenamiento legal, por eso la policía debe tener la suficiente agilidad para ir creando los anticuerpos para eliminar estas situaciones.
—Con respecto a la derogación o modificación de algunos artículos del Código de Faltas, ¿qué opina al respecto?
—Creo que es tiempo de que se trate el tema de la prostitución y se comience a hablar seriamente. Ignorarlo es una hipocresía completa. La prostitución existe como tal y el debate gira en torno a si hay o no que regularla. Desde el punto de vista de la policía, creo que hay que hacer una separación entre la prostitución en la vía pública y la del ámbito privado. En general advertimos reacciones importantes de la ciudadanía cuando el ejercicio de la prostitución es callejero y provoca molestias. La población no convalida que grupos de señoritas o de travestis se paren frente a sus casas y le provoque alteraciones en la vida diaria. Eso es lo que deben tratar los legisladores.
—Algunos legisladores comentan que esto ocurre exclusivamente en Rosario…
—Yo tengo el mismo nivel de quejas tanto en la ciudad de Santa Fe como en Rosario. La diferencia es la conducta de la persona que ejerce la prostitución en la vía pública. Si una persona se sube a un auto no molesta a nadie, pero si un grupo habla en voz alta, se tocan bocinas y hay insultos es lo mismo que sean hombres, mujeres o travestis: el problema es la molestia al vecino.
—¿Qué opinión le merece lo que establece el Código de Faltas al respecto?
—Desde el punto de vista de las mujeres debo decir que es una situación que nunca hemos visto como razonable porque la que va presa es la mujer que ejerce la prostitución y el cliente que paga sólo es testigo. Esto genera una apariencia de corrupción que lesiona la imagen de la ciudad. No advierto cuál es la razón de por qué quien está incitando a través del dinero y pagando el servicio no sea reprimido ni siquiera con una multa.
—¿Están analizando la posibilidad de adquirir nuevo equipamiento para el personal?
—Ya se ha decidido adquirir por lo menos algunas prendas de abrigo. También se comprarán más chalecos antibalas, motocicletas, autobombas y equipos de criminalística.
—A su criterio, ¿por qué la policía tiene mala prensa?
—Me parece que en general no se conoce el trabajo de la policía. Por años ha cometido el error de aislarse, porque el que paga para violar la ley se encarga de desprestigiarla y porque en los círculos laborales con muchas personas existe un margen de corrupción importante. Recordemos que en muchas partes del mundo el trabajo policial es respetado, digno, honrado y necesario. En Argentina no lo es. Pero también es cierto que hoy mucha gente está reclamando más policía en la calle y más seguridad.
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